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    La certidumbre del TMEC no depende de una declaración política, sino de las reglas que los tres países negociaron desde el origen del acuerdo para dar estabilidad a Norteamérica, afirmó el presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur), Octavio de la Torre.

    “Hay que decirlo con responsabilidad: la certidumbre fue negociada desde el origen del TMEC. El tratado no queda al ánimo de un día ni de una administración”, declaró según un comunicado. 

    “Tiene reglas, plazos y mecanismos que dan estabilidad y espacio para revisar su funcionamiento, ya sea con este gobierno de Estados Unidos o con el presidente o presidenta que siga después”, añadió.

    El organismo detalló que el tratado fue diseñado para evitar decisiones abruptas, ya que contempla una revisión a los seis años y, en caso de que no exista una confirmación de prórroga, se abre una etapa de revisiones anuales sin afectar su vigencia, por lo que seguirá vigente por 10 años más.

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    Sostuvo que México debe acudir a la revisión con unidad, estrategia apoyada en análisis técnico y firmeza, pero también con claridad jurídica. 

    Indicó que cualquier cambio sustantivo que modifique el acuerdo, altere sus compromisos o viole el contenido de sus capítulos debe pasar por los procedimientos internos de cada país, incluidos los congresos de México y Estados Unidos, así como el Parlamento de Canadá.

    Precisó que ajustes de mejora operativa o de aceleración de compromisos ya acordados pueden discutirse dentro de la Comisión de Libre Comercio. Pero los cambios de fondo, especialmente aquellos que reduzcan beneficios, modifiquen obligaciones o discriminen a México frente a otros países, no pueden imponerse unilateralmente.

    “Poner aranceles donde el tratado no lo permite, o aplicar medidas discriminatorias contra México frente a otros países, no puede tratarse como una decisión administrativa ordinaria. Si modifica compromisos del TMEC, tendría que pasar por los cauces legales y legislativos correspondientes. El tratado tiene reglas y esas reglas deben respetarse”, señaló De la Torre.

    La confederación recordó que el TMEC tiene mecanismos de defensa, consultas, paneles y medidas previstas ante incumplimientos, entre las cuales está la suspensión de beneficios, que permite responder frente a medidas incompatibles con el tratado cuando una parte afecta derechos previamente negociados.

    “México tiene herramientas. Puede acudir a paneles, puede activar mecanismos de solución de controversias y puede revisar la suspensión de beneficios frente a medidas que afecten lo pactado. No se trata de escalar por escalar; se trata de defender con inteligencia lo que se negoció, lo que se firmó y lo que da estabilidad a millones de empresas y trabajadores de los tres países”, agregó.

    Subrayó que la prudencia de México frente a las medidas arancelarias de EU debe estar acompañada de una estrategia firme de defensa nacional.

    “México decidió no hacer represalias inmediatas. Esa ha sido una decisión responsable. Pero la responsabilidad no significa pasividad. La prudencia no debe confundirse con debilidad. México debe negociar con firmeza, estrategia apoyada en análisis técnico y con plena defensa de sus derechos”, aseveró.

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