La agenda migratoria de línea dura del presidente Donald Trump, una de las principales fuerzas detrás de su regreso a la Casa Blanca en 2024, muestra cada vez más señales de convertirse en un lastre que amenaza las perspectivas republicanas en las elecciones legislativas de noviembre.
Lo que antes era su tema de campaña más poderoso ahora genera inquietud entre votantes perturbados por las tácticas agresivas de la administración en su ofensiva migratoria, incluida la persecución de ciudadanos estadounidenses y el uso de la violencia contra manifestantes pacíficos.
La inmigración ilegal y la inflación fueron los dos temas clave que ayudaron a Trump a ganar la elección. Ahora, las encuestas muestran que un número creciente de estadounidenses —incluidos votantes independientes clave— está descontento con la forma en que Trump maneja ambos asuntos, lo que pone a los republicanos a la defensiva de cara a las elecciones de medio mandato.
Los sondeos indican que la mayoría de los republicanos sigue respaldando el impulso de Trump por deportaciones masivas, pero una minoría considerable se muestra incómoda con el enfoque de mano dura de los agentes federales de inmigración, que este mes derivó en la muerte por disparos de una madre de tres hijos y una enfermera en Minneapolis.
Solo el 39% de los estadounidenses aprueba la gestión de Trump en materia migratoria, el nivel más bajo desde su investidura, según una encuesta de Reuters/Ipsos publicada el lunes. Aunque el 84% de los republicanos encuestados dijo apoyar a Trump en este tema, una quinta parte afirmó que los agentes federales han ido “demasiado lejos” en su ofensiva.
Si estos sentimientos persisten, podrían significar problemas para los republicanos en noviembre, cuando los demócratas buscan tomar el control del Congreso y bloquear la agenda del presidente.
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“Esta era una de las mayores ventajas del presidente y se ha convertido en un lastre político”, dijo John Feehery, estratega republicano. “La base sigue bastante cómoda con lo que está haciendo Trump. Pero no se trata solo de la base, sino de los votantes indecisos”.
La portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, defendió el enfoque de la administración en inmigración.
“El presidente Trump quiere que todos los estadounidenses se sientan seguros en sus comunidades. Ese principio rector es la razón por la que el presidente ha prometido expulsar a los inmigrantes ilegales criminales peligrosos, ha instado a los líderes demócratas locales a colaborar con las fuerzas federales y ha pedido una investigación basada en hechos sobre la trágica muerte del señor Pretti”, dijo en un comunicado.
Según un funcionario de la Casa Blanca y una fuente cercana a las conversaciones, Trump pasó el fin de semana reunido con asesores de alto nivel para recalibrar su estrategia migratoria. Las discusiones incluyeron una posible reducción de agentes desplegados en Minnesota y un enfoque más limitado en deportaciones, en lugar de operativos amplios de control, dijeron las fuentes.
Algunos estrategas republicanos advirtieron que volver a centrarse en deportar a “los peores de los peores”, como prometió Trump durante la campaña, era necesario para mantener el apoyo de republicanos moderados e independientes en noviembre.
“Los estadounidenses apoyan fronteras seguras y están dispuestos a perdonar errores cuando se corrige el desastre de la administración anterior, siempre que se perciba que se está apuntando a criminales”, dijo Giancarlo Sopo, estratega republicano de medios que trabajó en la campaña de Trump de 2020 para el voto hispano.
“El margen de error se reduce drásticamente si se percibe que se persigue a jardineros y vendedoras de tacos”.
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Algunos republicanos marcar distancia
El suavizamiento del tono de Trump y el desplazamiento de Gregory Bovino —un alto funcionario de la Patrulla Fronteriza y figura polémica para los opositores a la ofensiva— se produjeron tras días de críticas de varios legisladores y gobernadores republicanos.
Un candidato republicano a gobernador de Minnesota, Chris Madel, acaparó titulares al abandonar la contienda en protesta por las tácticas usadas por los agentes federales en Minneapolis y lo que calificó como arrestos indiscriminados.
Zach Duckworth, senador estatal republicano que fue activado recientemente en la Guardia Nacional del Ejército de Minnesota para apoyar a las fuerzas del orden locales, dijo estar tan alarmado por que altos funcionarios de Trump calificaran a Pretti de “terrorista doméstico” que escribió al director del FBI, Kash Patel, a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y a otros, para objetar esa caracterización.
Dijo a Reuters que ese fue un “punto de quiebre”, y señaló que muchos de sus electores en los suburbios de Minneapolis son centristas y apoyan la expulsión de criminales violentos, pero están alarmados por el alcance y las tácticas de las operaciones de Trump, que también han afectado a personas que se encuentran legalmente en el país.
Los estrategas demócratas ven una oportunidad para su partido, que según las encuestas no cuenta con la confianza de la mayoría de los estadounidenses para manejar la inmigración, especialmente tras la lenta reacción del expresidente Joe Biden para frenar la entrada ilegal de migrantes.
Michael LaRosa, exfuncionario de la Casa Blanca de Biden, dijo a Reuters que la fuerte oposición demócrata a la ofensiva de Trump ayudaría a movilizar tanto a votantes progresistas como moderados en noviembre.
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Mientras un número creciente de republicanos tradicionales y moderados se opone ahora a la ofensiva migratoria de Trump, los demócratas corren el riesgo de malinterpretar el momento y exagerar su estrategia, dijo Scott Rasmussen, veterano encuestador.
“Donde la izquierda se equivoca es en pensar que está ganando apoyo para los inmigrantes ilegales”, dijo Rasmussen. “Donde la derecha, especialmente la derecha MAGA, se equivoca es en creer que todos votaron por lo que está ocurriendo en Minneapolis”.
En entrevistas con ocho simpatizantes de Trump en Delano, una localidad de tendencia republicana a solo 10 millas (16 km) al oeste del centro de Minneapolis, todos dijeron respaldar firmemente la ofensiva migratoria del presidente y que votarían republicano en las elecciones de medio mandato.
No obstante, también reconocieron que los agentes migratorios parecían mal entrenados y poco preparados para la tarea, y expresaron preocupación de que las críticas generalizadas a las tácticas del ICE puedan perjudicar a los republicanos en las urnas.
Jake Blackowiak, de 33 años, temió que la controversia contribuya a que el partido pierda al menos una de las cámaras del Congreso.
“Los republicanos no van a poder aprobar más leyes ni avanzar la agenda que prometió”, dijo.
El excongresista republicano de Minnesota Gil Gutknecht instó a la Casa Blanca a aclarar a quiénes se dirige la aplicación de la ley migratoria.
“Decir que todas las personas detenidas son criminales violentos es una exageración”, dijo en entrevista. “No todos son asesinos o violadores”.
Señaló que aún es temprano para saber si las muertes en Minnesota afectarán las elecciones de medio mandato, pero afirmó que la Casa Blanca debe continuar con su operación de control migratorio.
Con información de Reuters.
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