Las comercializadoras globales de petróleo se posicionaron como las primeras ganadoras en la carrera por controlar los flujos de crudo venezolano, adelantándose a las grandes empresas energéticas estadounidenses, recelosas de los riesgos crediticios y legales, y asegurando una oportunidad de negocio potencialmente lucrativa en el país con las mayores reservas de crudo del mundo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que las grandes empresas estadounidenses invertirían miles de millones de dólares en Venezuela para reconstruir rápidamente su deteriorado sector petrolero tras la destitución del presidente Nicolás Maduro a principios de enero.
Trump se reunió con altos ejecutivos petroleros en la Casa Blanca el viernes, mientras su administración esboza un plan a largo plazo para recaudar 100,000 millones de dólares para impulsar la producción petrolera venezolana.
Sin embargo, las primeras empresas en cerrar negocios tras la acción militar estadounidense en Caracas fueron la comercializadora holandesa Vitol y su similar con sede en Singapur, Trafigura, en lugar de las grandes empresas estadounidenses.
El gobierno estadounidense recurrió a las grandes comercializadoras porque eran más adecuadas para reactivar rápidamente las exportaciones de petróleo venezolano, de acuerdo con cuatro fuentes de la industria familiarizadas con las negociaciones. Esa es la primera prioridad para Washington antes de que comience la reconstrucción, para que los ingresos provenientes de las exportaciones bajo la supervisión estadounidense puedan financiar el gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez en Caracas.
“La obtención y comercialización de los primeros barriles de crudo venezolano se realizó a una velocidad récord para beneficiar tanto al pueblo estadounidense como al venezolano”, declaró a Reuters un funcionario de la Casa Blanca.
Venezuela depende de las exportaciones petroleras para obtener ingresos, y estuvo privada de esos ingresos durante aproximadamente un mes debido al bloqueo impuesto por Trump al aumentar la presión sobre Maduro.
Washington y Caracas están ultimando un acuerdo de 2,000 millones de dólares para vender hasta 50 millones de barriles de crudo a refinerías estadounidenses y otros compradores; petróleo que había quedado atascado en barcos en aguas venezolanas y en tanques de almacenamiento debido al bloqueo.
Facilitar las ventas iniciales de petróleo fue crucial para garantizar que los fondos pudieran regresar a Venezuela para los servicios cotidianos, y existe un proceso para mantener el flujo constante de producción, venta y refinación de crudo venezolano, afirmó el funcionario de la Casa Blanca.
Trafigura y Vitol han obtuvieron licencias especiales preliminares para negociar y exportar crudo venezolano, y Trafigura tiene previsto embarcar su primer cargamento esta semana, declaró su director ejecutivo, Richard Holtum, en la reunión con Trump en la Casa Blanca.
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Red global aumenta el atractivo de los comerciantes
Las casas comercializadoras compitieron con Chevron para asegurar los acuerdos de suministro. Chevron es la única gran petrolera estadounidense que opera en Venezuela, como socio minoritario en empresas conjuntas con la petrolera estatal venezolana, PDVSA. Chevron cuenta con una licencia de las autoridades estadounidenses, lo que la exime de las sanciones impuestas por Estados Unidos para restringir los ingresos petroleros de Maduro.
Trafigura es una de las pocas empresas que puede ejecutar un acuerdo de este tamaño y complejidad gracias a su escala, su flota naviera global y su red logística, afirmó Trafigura.
Vitol afirmó tener una larga trayectoria trabajando en transacciones complejas que requieren una logística, operaciones y finanzas ágiles.
Las comercializadoras también obtuvieron los contratos de exportación de petróleo venezolano porque tienen una mayor tolerancia al riesgo y son más ágiles que las principales compañías petroleras que cotizan en bolsa, afirmaron tres participantes en las reuniones de la Casa Blanca.
Equipos legales y asesores han desalentado a algunos grandes productores petroleros estadounidenses de involucrarse en los envíos iniciales de petróleo debido a la posibilidad de que los acreedores venezolanos se apropien de los ingresos, afirmó una de las fuentes.
“¿Cómo se puede garantizar que los acreedores no recurran a acciones legales en EU ni en ningún otro lugar?”, preguntó un asesor de una compañía petrolera estadounidense sobre asuntos venezolanos.
El gobierno estadounidense informó a las comercializadoras que brindaría protección controlando las cuentas bancarias vinculadas a las ventas y protegiendo las ganancias de los acreedores, indicaron tres fuentes familiarizadas con el asunto.
Trump actuó rápidamente el viernes para hacerlo. Emitió una orden ejecutiva que impide que los tribunales y los acreedores embarguen los ingresos de la venta de petróleo venezolano depositados en cuentas controladas por el Tesoro estadounidense, informó la Casa Blanca el sábado.
Venezuela tiene una deuda externa de más de 150,000 millones de dólares. Entre los acreedores se encuentran las mismas compañías petroleras que Trump quiere que ayuden a reconstruir la industria venezolana. ConocoPhillips y ExxonMobil aún intentan recuperar casi 14,000 millones de dólares relacionados con expropiaciones de activos de hace 20 años.
Con información de Reuters
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