El carácter “punitivo” de los aranceles impuestos por el presidente de EU, Donald Trump, a importantes socios como Brasil y Canadá, y las amenazas de una subida de gravámenes a la India, reflejan el nuevo rumbo transaccional por el que el mandatario encauzó la política exterior y comercial del país, señalan expertos.
En su segundo mandato Trump recrudeció su enfoque proteccionista y utilizó los gravámenes – pensados para “corregir el déficit” con sus contrapartes- como herramienta de presión contra gobiernos que, en su opinión, actúan en contra de los intereses de Washington o no están alineados ideológicamente, y aplicará aranceles de entre el 15 al 50% a decenas de países a partir de este jueves.
Este patrón es claramente visible en el caso de Brasil, al que el republicano impuso un arancel del 50% en represalia por el tratamiento “injusto” a su aliado, el expresidente ultraconservador Jair Bolsonaro, enjuiciado por su supuesta vinculación en una trama para entorpecer el traspaso de poder al actual mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Sin “vía clara de negociación” con Brasil
Los aranceles a Brasil están entre los más altos de los anunciados por Trump y “encajan en la categoría punitiva” entre las que el Atlantic Council clasifica a los gravámenes estadounidenses, dijo la subdirectora en el Centro Adrienne Arsht para América Latina de la entidad, Valentina Sader.
Los impuestos a productos brasileños, agrega Sader, están “impulsados principalmente por cuestiones políticas” y “no ofrecen una vía clara de negociación, ya que el juicio a Bolsonaro lo lleva a cabo un poder judicial independiente y la regulación de las redes sociales sigue siendo una cuestión legislativa interna de Brasil”.
Brasilia, por su parte, respondió con firmeza ante lo que ve como una “injerencia extranjera” en sus asuntos.
“Si este escenario de aranceles del 50% se prolonga (…) el producto interior bruto (PIB) de Brasil podría reducirse entre un 0.6 y un 1%, aunque este impacto podría mitigarse diversificando las exportaciones a otros países”, vaticinó Vinicius Moreira, del equipo de Investigación de Mercados Emergentes de J.P. Morgan.
De acuerdo con las estimaciones de analistas como Sader, a largo plazo “esta tensión comercial con EU, segundo socio comercial de Brasil, podría impulsar al país -históricamente una economía relativamente cerrada- a aprovechar la coyuntura para diversificar mercados y avanzar hacia una mayor apertura económica”.
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Otros socios comerciales de EU se enfrentan al aumento de aranceles ‘punitivos’
Otra de las alianzas comerciales históricas que sufrieron desde el regreso de Trump al poder en enero fue la de Washington con Canadá, al que Trump aumentó de un 25 a un 35% los aranceles sobre los productos que no están contemplados en el acuerdo tripartido T-MEC.
En el caso de Ottawa, los gravámenes responden a que el mandatario estadounidense considera que el Gobierno canadiense “no ha cooperado para frenar el flujo constante de fentanilo y otras drogas ilícitas” por la frontera común.
Trump, estrecho aliado de Israel, llegó a decir que el posible reconocimiento de un Estado palestino por parte de Canadá podría entorpecer en las negociaciones comerciales, aunque después indicó que este “no es un factor decisivo”.
El presidente estadounidense también amenazó a la India con una subida de aranceles, que ya había fijado en el 25%, por la compra de petróleo ruso “que ayuda a financiar la máquina de guerra” de Moscú en Ucrania. “Anunciaré el nuevo monto en las próximas 24 horas”, dijo este martes.
Trump mantiene la presión arancelaria incluso después de cerrar pactos, como es el caso de la Unión Europea, a la que advirtió que podría pagar un impuesto del 35% si no invierte los 600,000 millones de dólares comprometidos dentro del acuerdo por el que Washington rebajó del 30 al 15% los gravámenes al bloque.
Con información de EFE
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