El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) estimó que México podría crecer 3 por ciento con el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, que fue lanzado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
“De concretarse ese objetivo de inversión, sería factible que el ritmo de crecimiento de la economía pudiese elevarse por arriba de 3 por ciento, con su consecuente beneficio para el bienestar de la población”, comentó el órgano asesor del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
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El Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum ,señala que en 2026 se destinarán 722 mil millones de pesos adicionales a lo ya presupuestado (960 mil millones de pesos en inversión física), lo que representa el 2 por ciento del PIB.
Esto llevaría a que la inversión pública en su totalidad representara el 4.4 por ciento del PIB, lo que “será un importante impulso para detonar la inversión privada y el crecimiento económico”, comentó
La estrategia tiene como objetivo que de 2026 a 2030 haya una inversión pública y mixta de 5.6 billones de pesos en energía, trenes, carreteras, puertos, salud, agua, educación y aeropuertos.
“Este monto de inversión es equivalente a la construcción de 10 obras similares al Tren Maya o a la construcción de 13 refinerías como la de Dos Bocas”, dijo el CEESP.
Darle oportunidad de participar al sector privado en proyectos públicos a través de una inversión mixta ofrece mayores recursos para invertir y fortalecer el crecimiento económico, así como mueve los niveles de confianza de los inversionistas y emprendedores y estimula una mayor y creciente participación del capital privado, señaló el organismo.
Detalló que el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar elevará el crecimiento económico a través del aumento, que significa de la demanda agregada, expresa el centro líder de investigación económica.
La inversión productiva genera una expansión de la capacidad para una mayor producción, así como mejora la productividad, destacó.
“La inversión en infraestructura pública fortalece el crecimiento de la economía, toda vez que ello significa mayor disponibilidad de carreteras, puertos y ferrocarriles de calidad, un sector energético eficiente, así como mejores instalaciones en materia de servicios de agua, entre otras obras”, añadió.
Todo eso contribuye a que las empresas trabajen con mayor eficiencia y sean más productivas, ya que una infraestructura adecuada genera menores costos de producción, comercialización y logística, dijo el CEESP.
Agregó que la principal función del gobierno es la provisión de bienes públicos como la infraestructura básica, así como la creación de condiciones para que las empresas se desarrollen eficientemente y para ello es fundamental que destine mayores recursos a la inversión en infraestructura.
La inversión pública es relevante toda vez que en el corto, mediano y largo plazo puede beneficiar a la población, apuntó.
La rentabilidad social de la inversión pública es enorme, así como su capacidad de complementar y detonar la inversión privada, que es el principal motor del crecimiento y la principal fuente de generación de empleos de calidad y bienestar para los hogares, expresó.












