Aunque cayó con la cara al sol 3-2 ante una potencia como Inglaterra, México se quedó una vez más en octavos de final y ni el estadio Azteca ni la altura ni un público entregado totalmente a su selección fueron factores contra los europeos.
Las únicas dos ocasiones que el Tricolor ha podido avanzar a cuartos de final en un Mundial había sido precisamente cuando fue anfitrión en el 70 y en el 86 y ahora pese a ser uno de los tres países que albergaron la Copa, se quedó en la orilla en octavos.
En el plano comercial, es evidente que México habrá roto récords, de ingresos y de patrocinadores, pero en el deportivo una vez más no tuvo lo suficiente para colarse entre los 8 mejores de la justa mundialista, lo que tendría que provocar en los dirigentes del futbol nacional un replanteamiento, una vez más, de la estructura y proyecto de la selección y del futbol mexicano.
México comenzó el partido con el control del balón, intentando, pero Inglaterra se plantó con solidez en la cancha, permitiendo pases laterales, pero poca profundidad a los dirigidos por Javier Aguirre, quien repitió el 11 inicial que jugó ante Ecuador.
Al minuto 15, los mexicanos estuvieron muy cerca de abrir el marcador, con un cabezazo dentro del área de Raúl Jiménez, cuyo remate picado fue desviado por el portero Jordan Pickford, quien se empleó a fondo a su izquierda para mandar el balón a tiro de esquina.
Pero Inglaterra se mantenía esperando, agazapado, en espera de lanzar un contragolpe letal, y así fue como al 36, tras un preciso centro por derecha de Bukayo Saka a segundo palo, apareció Jude Bellingham para lanzarse y rematar con la cabeza y poner el 1-0.
La anotación dejó seminoqueado al equipo mexicano y al reanudar el partido perdió la pelota en el medio campo, lo cual fue aprovechado por los ingleses, y en un centro por derecha al área, Harry Kane encontró a Bellingham quien solo empujó para el 2-0 al 37.
México se volcó al frente con intensidad y tras un cobro de falta por izquierda de Roberto “Piojo” Alvarado al centro del área, la pelota quedó a modo tras un rebote para Julián Quiñones quien remató a quemarropa para descontar el 2-1 al minuto 42.
Los tricolores mantuvieron la presión y antes de finalizar la primera mitad, en tiempo de reposición, Raúl Jiménez estuvo cerca de empatar, primero con un tiro que apenas salió desviado y después con un cabezazo que mandó a corner el portero inglés.
Para el segundo tiempo, parecía que México tenía todo puesto para lograr el empate, cuando tras una plancha sobre Jesús Gallardo fuera del área por izquierda, Jarell Quansah fue expulsado tras revisión del VAR al 54.
Pero tres minutos después, en una descolgada del equipo inglés, Anthony Gordon entró al área y fue derribado por Raúl “Tala” Rangel y el árbitro no dudó en marcar la pena máxima que convirtió Harry Kane al 60 con un potente disparo a la derecha del guardameta para poner el 3-1.
México se acercó 3-2 al 69, a través de los 11 pasos desde los botines de Jiménez, tras un penal marcado por el VAR por una falta de Kane dentro del área sobre Brian Gutiérrez.
A pesar de tener un hombre de más, México careció de variantes, de ideas, abusando de los centros al área ante un imponente equipo inglés por los aires y bien ordenado por tierra, lo que llevó a los verdes a otro descalabro doloroso en la justa mundialista, frente a una afición que quizá como nunca estaba esperanzada en alcanzar los cuartos de final.
Sigue la información sobre los negocios y la actualidad en Forbes México
¿Te gusta informarte por Google News? Sigue nuestro Showcase para tener las mejores historias










