Educación y tradición, esas son los sellos distintivos de Nuestra Señora de la Paz (NSP u OLP, por sus siglas en inglés)), un colegio para mujeres que celebra un hito monumental como centro educativo, pero que, también, se erige como un santuario de expresión y un hogar para los creyentes. 

Ubicada en el corazón de San Diego, Estados Unidos, Nuestra Señora de la Paz ha sido un refugio para las mujeres jóvenes que buscan un fortalecimiento académico.

Este recinto no solo se distingue por su programa de carácter católico, sino por su legado de más de142 años como institución académica y 100 años en Villa Montemar. 

El visionario detrás de NSP, el padre Antonio Dominic Ubach, fue quien solicitó persistentemente a las Hermanas de San José de Carondelet que establecieran una escuela local desde 1870. 

La llegada de cuatro Hermanas, el 18 de abril de 1882, marcó la realización de su sueño: crear la escuela Nuestra Señora de la Paz, que inicialmente contó con únicamente 28 estudiantes mujeres y dos niños. 

Bajo el liderazgo de la Reverenda Madre Agatha Guthrie, de la Congregación de Carondelet, Missouri, la escuela floreció y se trasladó a un nuevo edificio en Third y A Street en 1887.

El éxito de este colegió evolucionó y adoptó una educación mixta hasta la década de 1890, cuando se transformó en una escuela únicamente para mujeres. 

Hacia 1920, NSP, con la dirección de la hermana St. Catherine Beavers, fue testigo de un crecimiento acelerado que llevó a la búsqueda de una nueva ubicación, ya que el 25 de enero de 1924, las Hermanas adquirieron la majestuosa propiedad “Villa Montemar” en University Heights, con vistas a Mission Valley. 

Esto impulsó al arquitecto Frank Phillips Allen Jr., conocido por su trabajo en la Exposición Panamá-California y el Parque Balboa, a diseñar las estructuras que ahora constituyen los edificios Carondelet, St. Catherine y St. Cecelia de NSP. 

Cerca de la celebración de los 100 años de Nuestra Señora de la Paz en Villa Montemar, el 25 de enero, este es un momento ideal para reflexionar su legado como centro espiritual y de formación.

El viaje desde una casa alquilada en New Town (centro de la ciudad) hasta la pintoresca finca de University Heights es un testimonio del espíritu de este colegio que busca comprometerse con su comunidad.

Nuestra Señora de la Paz invita a todas las mujeres jóvenes interesadas en ser parte de su historia, para crecer tanto académicamente, como espiritualmente a través de un recinto que ha dejado huella ante el paso del tiempo.

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