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    Se espera que Nvidia presente otro informe de ganancias espectacular este miércoles, pero un cambio en la forma en que se utiliza la inteligencia artificial genera dudas sobre cuánto tiempo podrá mantenerse su dominio en los chips de IA.

    Tras años de casi monopolio en los chips utilizados para entrenar sistemas de IA, Nvidia se enfrenta a la competencia de gigantes tecnológicos que desarrollan sus propios chips para captar la demanda, que se está desplazando hacia procesadores que ejecutan sistemas de IA, responden a consultas y realizan tareas en tiempo real.

    Este mercado, denominado de inferencia, es mucho más grande, pero también más competitivo.

    Sus rivales tradicionales, Intel y AMD, están impulsando procesadores más adecuados para las cargas de trabajo más pequeñas y sensibles al costo que dominan el mercado.

    Mientras tanto, Alphabet se consolidó como un competidor clave, cerrando acuerdos por valor de decenas de miles de millones de dólares para sus unidades de procesamiento tensorial personalizadas. El negocio de chips de Amazon, incluidos sus procesadores Trainium, también está ganando terreno.

    “No se trata tanto de una rivalidad entre Nvidia y TPU, ni entre Nvidia y AMD. Creo que la cuestión es más bien si el ecosistema de Nvidia seguirá siendo dominante en el futuro, a medida que se generalicen algunas de estas nuevas cargas de trabajo de inferencia”, afirmó John Belton, gestor de cartera de Gabelli Funds, que posee acciones de Nvidia.

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    Nvidia defenderá su posición líder en IA

    Las acciones de Nvidia subieron cerca de un 19% este año, por debajo del aumento del doble en AMD, Intel y Arm, así como de la ganancia del 27% de Alphabet.

    Para defender su posición, el fabricante de chips presentó en marzo un nuevo procesador central y un sistema de IA basado en tecnología de Groq, una startup centrada en la inferencia que adquirió.

    Estos chips no están incluidos en la previsión de Nvidia de alcanzar un billón de dólares en ventas de las plataformas Blackwell y Rubin para finales de 2027, lo que obliga a los inversores a estar muy atentos a cualquier indicio de un nuevo motor de crecimiento.

    Los inversores también estarán pendientes de cualquier señal de limitaciones en el suministro. El gasto de Nvidia en compromisos de suministro aumentó de 50,300 millones de dólares a 95,200 millones de dólares entre los dos últimos trimestres de su último ejercicio fiscal, pero evitó en gran medida el impacto de la crisis mundial de chips de memoria que ha afectado a Qualcomm y Apple.

    Con información de Reuters

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