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    Según un estudio publicado el martes en The Astrophysical Journal, las estimaciones sobre la masa de un planeta cercano se han reducido prácticamente a la mitad, lo que lo convierte en un lugar más plausible para albergar agua líquida e incluso vida de lo que se creía anteriormente.

    Datos clave

    El estudio estimó que la masa de GJ 3378b, un planeta rocoso ubicado a 25 años luz de la Tierra, es de aproximadamente 2.3 veces la masa terrestre, de acuerdo con el Observatorio McDonald. Esta cifra representa un cambio significativo respecto a estimaciones anteriores, que calculaban una masa cercana a cinco veces la de la Tierra.

    Aunque esa gravedad seguiría siendo extremadamente exigente para el cuerpo humano, hace más probable que el planeta sea rocoso y que no posea una atmósfera tan densa como para impedir la existencia de agua líquida y de vida en su superficie, según los científicos que participaron en la investigación.

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    Los investigadores también creen que el planeta completa una órbita alrededor de su estrella cada 21 días y recibe una cantidad de luz estelar muy similar a la que recibe la Tierra, informó el Observatorio McDonald, que confirmó que GJ 3378b se encuentra dentro de la denominada “zona habitable”.

    El astrónomo Michael Endl, de la Universidad de Texas en Austin, afirmó que GJ 3378b “nos acerca un paso más a conocer a todos nuestros vecinos y, en última instancia, cuáles de ellos podrían ser aptos para albergar vida”.

    Aspectos que generan dudas

    Algunas de las condiciones de GJ 3378b también sugieren que podría no ser un planeta adecuado para sostener vida.

    Su órbita muy cercana a su estrella podría exponerlo a una radiación intensa, capaz de eliminar cualquier atmósfera que pudiera tener. No obstante, los investigadores señalaron que serán necesarias más observaciones para confirmar si ese es realmente el caso.

    Qué observar en el futuro

    Los científicos buscarán determinar si GJ 3378b puede conservar una atmósfera a pesar de la intensa radiación que recibe.

    Se espera que en los próximos años comiencen a operar nuevos observatorios terrestres, como el Giant Magellan Telescope, el Extremely Large Telescope y el Habitable Worlds Observatory, los cuales podrían estudiar directamente este planeta en busca de posibles señales de vida.

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    Antecedentes

    GJ 3378b, apodado “Supertierra” debido a las evidencias de que posee una superficie rocosa y características relativamente similares a las de la Tierra, fue identificado por primera vez en 2024 orbitando una enana roja, un tipo de estrella pequeña y fría con aproximadamente un tercio del tamaño del Sol.

    Las enanas rojas representan alrededor del 70% de todas las estrellas de la Vía Láctea y son consideradas los lugares más comunes donde buscar planetas potencialmente habitables.

    Paul Robertson, autor principal del estudio publicado este martes, explicó que el principio que guía a su equipo se resume en una frase: “seguir el agua”.

    “El agua es lo único que todos los seres vivos conocidos en la Tierra necesitan. Por eso es lo primero que buscamos cuando intentamos encontrar entornos capaces de sostener vida”, señaló.

    Este artículo se publicó originalmente en Forbes US

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