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    Con los avances tecnológicos, la compra de boletos para shows se ha vuelto más accesible, pero también ha abierto la puerta a los estafadores.

    A pesar de los esfuerzos de empresas como Ticketmaster y StubHub para prevenir estafas, los delincuentes siempre encuentran nuevas maneras de engañar a los consumidores, de acuerdo con Camilo Gutiérrez Amaya, Jefe del Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica, empresa de ciberseguridad.

    La firma alerta sobre las diversas formas en que estafadores aprovechan las plataformas de venta de entradas y da algunas recomendaciones para evitar fraudes.

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    Principales estafas relacionadas con Ticketmaster

    • Sitios web parecidos. Los delincuentes crean sitios falsos que imitan a esta empresa o a sus socios oficiales utilizando logotipos y marcas reconocibles. Aunque pueden parecer legítimos, suelen estar alojados en dominios falsos.
    • Entradas falsas. Cuando un espectáculo se agota en el sitio oficial, los estafadores pueden ofrecer entradas falsas en plataformas como Facebook Marketplace o sitios de reventa. A menudo publican fotos de entradas que parecen reales a precios muy bajos. Insisten en que el pago se realice a través de métodos no seguros, como transferencias bancarias o tarjetas regalo, y prometen la entrega en el evento, aunque los boletos no existen.
    • Números de atención al cliente falsos. Los estafadores también crean sitios web que aparentan ofrecer asistencia telefónica al cliente. Los números son optimizados para aparecer en los primeros resultados de búsqueda. En ocasiones, contactan directamente a las víctimas a través de correos electrónicos o llamadas, haciéndose pasar por representantes de servicio al cliente y tratando de obtener información personal o financiera.
    • Entradas duplicadas/listados duplicados. Los estafadores buscan revendedores que hayan publicado fotos de sus entradas y replican esos anuncios, vendiendo múltiples copias del mismo boleto. Solo el comprador que llegue primero al lugar del evento podrá entrar, mientras que los demás quedarán fuera.
    • Robo de cuentas. Aunque no es una estafa en sí, el robo de cuentas puede ser el resultado de caer en alguna de las tácticas anteriores. Los estafadores pueden obtener acceso a cuentas si las claves son compartidas o si los usuarios reutilizan contraseñas que ya han sido comprometidas.

    ¿Cómo evitar las estafas?

    • Comprar entradas solo en fuentes oficiales. Según Santander, el 67% de las víctimas de estafas con entradas afirman haber sido engañadas en las redes sociales.
    • Comprobar siempre la URL cuando se visite Ticketmaster o se ingrese al sitio directamente, en lugar de hacer clic en enlaces de correos electrónicos.
    • Evitar pagar mediante transferencia bancaria, tarjeta de regalo o aplicaciones de transferencia instantánea como Venmo, Zelle, Cash App, etcétera.
    • Mantenerse alejado de los vendedores en redes sociales sin datos en su biografía, con pocos seguidores y que tienden a publicar únicamente sobre la venta de entradas.
    • No comprar entradas anunciadas con una foto en la que se vea el código de barras o el código QR: es probable que lo haya copiado un estafador.
    • No publicar nunca fotos de la entrada.
    • Desconfiar de los correos electrónicos no solicitados sobre entradas y estar atentos a remitentes sospechosos.
    • Evitar comprar tickets impresos; las opciones móviles son mucho más difíciles de replicar.
    • Proteger la cuenta de intentos de apropiación activando la autenticación de dos factores y utilizando una contraseña o frase de contraseña fuerte y única (guardada en un gestor de contraseñas).

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    En caso de haber sido víctima de una estafa, ESET recomienda ponerse en contacto con Ticketmaster o con el sitio de reventa.

    Si las entradas son duplicadas, existe la posibilidad de que reemitan las originales e invaliden las falsas.

    También recomienda presentar una denuncia ante la policía, algo que puede ser necesario si se quiere que el banco reembolse el dinero. Además, sugiere vigilar el saldo bancario y las cuentas online, por si los datos están siendo utilizados para suplantar la identidad.

    En caso de que la cuenta sea robada, se deben cambiar las contraseñas de cualquier otra cuenta que comparta los mismos datos de acceso.

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