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    En el entorno empresarial actual, guiado por la transformación digital, la revolución de las redes sociales, los cambios en las tendencias del consumo, la globalización y diversos factores más, las empresas y las organizaciones sin importar el giro, requieren liderazgos que vayan más allá de la competencia técnica. Con mayor frecuencia en la alta dirección que el éxito depende en mayor proporción de un conjunto de habilidades y comportamientos personales y emocionales, es decir, de las habilidades blandas.

    Estas habilidades o competencias que por mucho tiempo fueron relegadas a un segundo término por dar la impresión de que carecían de importancia o relevancia, hoy en día, se han vuelto en el principal ingrediente para que una organización pueda cumplir sus objetivos y metas; de acuerdo con el informe Future of Jobs 2023 del Foro Económico Mundial, cerca del 91% de las empresas considera que las habilidades blandas serán igual o más importantes que las técnicas en los próximos cinco años.

    Hoy toda organización -sin importar su tamaño o alcance- requiere más que nunca perfiles que cumplan con la adaptabilidad, el liderazgo, la asunción de trabajar bajo presión y la posibilidad de cambiar el rumbo si la situación así lo requiere.

    El liderazgo como pieza angular

    Aquel modelo de liderazgo autoritario ha perdido eficacia en las estructuras actuales, en su lugar, y debido a los cambios en las ideas de las nuevas generaciones en conjunto con el cambio en las tendencias del consumidor y en su forma de tomar decisiones, en su lugar, emergen líderes que inspiran a través del ejemplo, que comunican con empatía y fomentan la colaboración entre las partes y que gestionan con inteligencia emocional los retos, problemas y situaciones que acontecen en todas las organizaciones y equipos de trabajo.

    Por ello, es que el liderazgo ha tomado un rol protagónico en la alta dirección, porque les permite a los ejecutivos conectar con sus equipos, generar confianza alinear esfuerzos en torno a objetivos trazados, pero, además a entender el mercado al que desean llegar con un producto o un servicio.

    Según Harvard Business, los líderes empáticos tienen un 40% más de probabilidad de lograr equipos de trabajo comprometidos y productivos, donde, además la empatía en el entorno laboral y empresarial mejora la retención del 76% de acuerdo con un reporte de Businesssolver en el 2022, lo cual se puede concluir que tiene un impacto gigantesco en la continuidad estratégica.

    Cada vez se refleja más este cambio en las empresas y será cuestión de tiempo a mediano plazo, que la totalidad de empresas, organizaciones y equipos se involucren en tener mejores prácticas de liderazgo en todos sus niveles, empezando por las altas esferas de la organización. Prácticamente ha quedado atrás aquel “liderazgo” disfrazado de jefatura total, entornos completamente herméticos en cuanto al funcionamiento, la participación libre de todos ya que es un modelo que desde una perspectiva empresarial se ve “antiguo” y que se traduce en un lugar poco atractivo para trabajar o para ser un cliente.

    Inteligencia emocional como ventaja estratégica

    Una de las habilidades que mayor relevancia han tomado en los últimos tiempos y que debido a los escenarios de alta incertidumbre, a la inestabilidad en todos los estratos sociales y en todos los sentidos, es la inteligencia emocional.

    Para Daniel Goleman, un experto internacional en el tema afirma que esta habilidad representa hasta el 90% de la diferencia entre los líderes promedio y aquellos que sobresalen, de hecho, como respaldo adicional a esta información, un estudio de TalentSmart señala que el 58% del rendimiento laboral está profunda y directamente relacionado con los niveles de inteligencia emocional.

    La mayoría de empresas hoy tienen un problema en común: la rotación de personal y la volatilidad emocional en muchos de sus equipos de trabajo sin importar el nivel en la escalera corporativa que se encuentren y para muestra, una gran parte de esta problemática se refleja en la nula capacidad de tomar buenas decisiones en momentos de incertidumbre, los conflictos internos, entre otros, por ello es que tener un ambiente donde se puedan mejorar la calidad de las relaciones laborales, que haya un espacio de conciencia de uno mismo y la asunción de los objetivos de la empresa como de uno mismo, conllevan directamente a la eficiencia organizacional.

    El Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations ha demostrado que las compañías que promueven el desarrollo de líderes emocionalmente inteligentes presentan mejoras de hasta 20% en la productividad y clima laboral.

    Pensamiento crítico ante entornos volátiles, inciertos y complejos

    Si hoy existe un “antídoto” para hacer frente los escenarios de incertidumbre, volatilidad y de mucha complejidad ese sería el pensamiento crítico, donde se vuelve esencial para crear, analizar y tomar decisiones estratégicas bien estructuradas basadas en una serie de simulaciones diferentes.

    Según LinkedIn Learning 2023, el pensamiento crítico va directamente ligado con la resolución de problemas y ocupa el primer lugar entre las habilidades más buscadas por los empleadores, y que potenciado con el liderazgo y la inteligencia emocional colocan a los líderes en una posición de ventaja ante los retos cotidianos.

    El pensamiento crítico va más allá de sólo sobre pensar, es una práctica que permite a las empresas anticiparse a los factores de cambio, situaciones extraordinarias o que salen del control de la organización y les permite ampliar el margen de maniobra ante una situación de turbulencia.

    De acuerdo con el informe “The Human Advantage” de PwC, los líderes que tienen una capacidad de pensamiento crítico tienen 2.4 veces más probabilidad de liderar equipos de trabajo exitosos en periodos de crisis, lo cual genera un impacto sustantivo en las operaciones de una empresa y que, a su vez, permite ampliar o mejorar la cultura organizacional de los equipos de trabajo.

    Cómo afecta la transformación digital

    El proceso de digitalización en las empresas ha generado nuevos retos de liderazgo: gestión de equipos híbridos, promover la innovación, liderar desde la distancia y mantener la cohesión en entornos cada vez más tecnológicos. Aquí, las habilidades blandas no solo son útiles, sino indispensables. La resiliencia, la comunicación digital efectiva y la gestión del cambio son claves para lograr transformaciones exitosas.

    Según una investigación del MIT Sloan Management Review, las organizaciones que desarrollan habilidades blandas en sus líderes digitales tienen hasta 5 veces más éxito en la adopción de nuevas tecnologías y esto se debe a que las barreras más comunes en los procesos de innovación no son técnicas, sino humanas: resistencia al cambio, falta de confianza, mala comunicación y liderazgo reactivo.

    McKinsey & Company ha identificado que las empresas que invierten en el desarrollo sistemático de alguna de estas habilidades son capaces de lograr retornos sobre la inversión de hasta 250%, medido en productividad, innovación y retención de talento.

    En un mundo en el que constantemente los cambios aparecen al por mayor, donde la competencia en todos los sentidos cada vez es más férrea y en donde los individuos cada vez más son influidos por el mundo digital, las empresas que deseen prosperar si o si tendrán que adoptar prácticas de liderazgo, inteligencia emocional, pensamiento crítico, cultura organizacional y todo lo que directa o indirectamente esté relacionado.

    Lamentablemente hoy las universidades no dedican más tiempo y recursos a que los jóvenes, futuros miembros de organizaciones, salgan de sus respectivos estudios con alguna habilidad blanda desarrollada que puedan poner en práctica inmediatamente, es y será una labor para todos aquellos autodidactas que entiendan la importancia de este tema y de su impacto en su vida personal y laboral o empresarial.

    Las organizaciones que apuesten por desarrollar estas competencias en sus líderes no solo mejorarán su desempeño financiero, sino que también construirán culturas sólidas, resilientes y preparadas para los desafíos del futuro. En definitiva, las soft skills ya no son una opción: son la clave estratégica del liderazgo empresarial del de esta era post-pandemia, sustentada por evidencia, resultados y la necesidad de un liderazgo verdaderamente humano.

    *Dr. H.C. Sergio Alberto Morales Zaldívar es socio del Colegio de Contadores Públicos de México, emprendedor y conferencista.

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