El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó afirmaciones amplias pero poco precisas al señalar que su país “gobernará” Venezuela tras la eventual destitución de Nicolás Maduro, sin detallar cómo se llevaría a cabo ese proceso.
La falta de definiciones generó dudas entre legisladores y exfuncionarios estadounidenses sobre el nivel real de planeación que existe para un escenario posterior a la salida del mandatario venezolano.
Las declaraciones de Trump contrastan con los mensajes del secretario de Estado, Marco Rubio, lo que abonó a la confusión, pues mientras el presidente sugirió que Washington tendría el control de las palancas del poder en Venezuela, Rubio indicó que Estados Unidos no busca asumir la administración cotidiana del país y que, por ahora, permitiría que subordinados de Maduro permanezcan en cargos de liderazgo.
Rubio explicó que la principal herramienta de presión de Estados Unidos serían las sanciones ya vigentes, particularmente sobre el sector petrolero venezolano y contra organizaciones criminales, con el objetivo de influir en quienes eventualmente sustituyan a Maduro en el poder.
La incertidumbre sobre los pasos concretos a seguir contrasta con los años de debates y planes que precedieron intervenciones pasadas de Estados Unidos, como la de Irak en 2003, que, pese a la extensa preparación, no lograron los resultados esperados.
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Cercanos de la administración Trump no saben qué pasará con Venezuela
Las aparentes contradicciones entre Trump y Rubio fueron criticadas por exdiplomáticos como Dan Fried, diplomático retirado y exsubsecretario de Estado, señaló que los mensajes públicos reflejan una falta de claridad incluso dentro del reducido grupo que habría tenido conocimiento del operativo.
“Me parece que no tenemos idea alguna de qué sigue”, afirmó, al advertir que existe un desacuerdo interno sobre cómo proceder.
No obstante, defensores de la operación rechazan que haya confusión, por ejemplo, Rich Goldberg, exfuncionario de la Casa Blanca y asesor de la Fundación para la Defensa de las Democracias, sostuvo que Trump suele expresarse en términos generales y que, en la práctica, Estados Unidos estaría tomando las decisiones clave.
A su juicio, el control financiero y las sanciones serían suficientes para ejercer influencia sobre el futuro liderazgo venezolano.
Funcionarios estadounidenses actuales, que hablaron bajo condición de anonimato, señalaron que cualquier planificación sobre un eventual rol de gobierno en Venezuela estaría limitada a un círculo muy reducido de aliados de Trump.
Afirmaron que no tienen conocimiento de preparativos para una ocupación militar ni para la instalación de una autoridad civil interina, elementos que en el pasado fueron centrales en otras intervenciones. La Casa Blanca y el Departamento de Estado no respondieron a solicitudes de comentarios.
Con información de agencias
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