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    El productor mexicano Julio Chavezmontes, uno de los fundadores de Piano Films, volvió al Festival de Cine de Cannes con una producción de carácter multinacional: The Disappearance of Josef Mengele, dirigida por el cineasta ruso Kirill Serebrennikov (cuatro veces nominado a la Palma de Oro) y que tuvo una función de gala en el prestigioso festival que fue ovacionada de pie tras la exhibición.

    Chavezmontes ha coproducido películas de carácter multinacional que han ganado la Palma de Oro, el premio del jurado y el de dirección.

    Haber sido seleccionada entre las aproximadamente tres mil películas de todas partes del mundo que aplicaron a ser consideradas representa, dice el productor de películas como El triángulo de la tristeza, “un grandísimo honor porque no deja de ser uno de los festivales más competitivos del mundo”.

    Chavezmontes supo de la existencia del libro del periodista francés Olivier Arguez en el que se basa la novela cuando se la acercó su socio francés Charles Gillibert. A Julio lo intrigó la premisa del libro, premiado en 2017 con el Renaudot y cuya versión en español puede conseguirse bajo el sello Tusquets y en formato cómic, y adquirió los derechos junto con su socio. “Es una historia importantísima a contarnos, porque creo que el tránsito de Mengele como fugitivo por nuestro continente es un episodio que no está tan explorado como uno pensaría. O sea, creo que hay una mitología inmensa alrededor de este criminal de guerra, y lo que esta película hace es desenmascararlo, o sea, desenmascarar la forma en la que pudo permanecer impune durante tantos años con la complicidad de los gobiernos dictatoriales de la región que le permitieron eludir a la justicia, pero cómo al final el juicio propio del tiempo fue algo que se fue imponiendo”.

    ¿Quién fue Josef Mengele?

    A Josef Mengele se le conoció como “el ángel de la muerte”. Él era médico en el campo de concentración de Auschwitz, durante la Segunda Guerra Mundial, donde experimentó infamemente con humanos bajo la idea de la superioridad racial nazi. Una vez que los aliados derrotaron a los alemanes, Mengele huyó a Sudamérica.

    “Creo que es muy importante volver a reflexionar sobre esos personajes tan siniestros en un momento tan vulnerable como el actual, donde hay un resurgimiento preocupante y claro de la extrema derecha en todo el mundo –dice Chavezmontes–. Se trata de recordar que eran hombres mediocres, eran hombres con un ánimo terrible de destrucción y que en lo absoluto son ejemplos de nada y sobre lo cual hay que estar muy vigilante, o sea, hay que tener una gran vigilancia para evitar su regreso”.

    En The Disappearance of Josef Mengele tenían el interés de explorar la complicidad de Mengele con varios gobiernos regionales que le permitieron mantenerse impune. “Y también los efectos del tiempo y las décadas de su vida después. Las máscaras que utilizó yq cómo al final poco a poco este personaje se fue quedando sin nada. Obviamente es algo que se hizo con mucha seriedad, como la temática lo exige, porque siempre es un balance, algo muy delicado, ¿no? Es algo donde uno quiere ser veraz y quiere a la vez tener un punto de vista y por supuesto evitar cualquier cosa que pueda ser interpretada como una invitación a la empatía porque no lo es. No hay la menor duda de que este personaje es un monstruo y es un criminal de guerra y que es una tragedia histórica el hecho de que nunca haya enfrentado la justicia”.

    La película se filmó en Riga (Letonia) y Uruguay. “En Uruguay fue en coproducción con unos muy queridos amigos que se llaman Simagón, a través principalmente de Sandino Saravia, que es un productor uruguayo que tiene muchísimos años de vivir en México. Es una recreación histórica, y hacerlo con el presupuesto de una película independiente pues siempre implica buscar muchos apoyos y colaboradores, que son los que lo hacen posible. Y para nosotros sin duda la participación de Simagón fue absolutamente vital”.

    La búsqueda del director

    Julio y Charles buscaron un director que pudiera tener una visión que le hiciera justicia a la novela. Y lo encontraron en el cineasta ruso Kirill, quien ha dirigido y ganado… “Nos hizo una propuesta increíble”, recuerda Julio. “Él entendió muy bien la idea no solo de presentar como estas redes de complicidad que permiten a Mengele mantenerse prófugo, sino también la idea de ir viendo el efecto del tiempo, la desaparición en sí del personaje”.

    Eso, dice Julio, le pareció fascinante. “Creo que Kirill además es un director que tiene mucho que decir sobre las figuras políticas extremas. Él es ampliamente conocido por haber sido un disidente en Rusia, un opositor al régimen de Vladimir Putin que lo ha perseguido y que lo ha tratado de insultar con falsos cargos, incluso por su resistencia, ¿no? Entonces, creo que él tiene muchísimo que decir sobre esta temática”.

    Julio lo considera un gran director. “Es uno de los mejores directores del mundo. Yo la verdad es que nuestro interés y apoyo en Kirill va de lejos. Nosotros distribuimos su película Leto en México, que fue de las primeras películas internacionales que distribuyó Piano y desde entonces somos admiradores de su trabajo”.

    La independencia de Julio Chavezmontes

    Julio Chavezmontes es sin duda uni de los productores independientes más exitosos del mundo. La experiencia, la intuición y las convicciones personales son la amalgama reunida en sus proyectos fílmicos.

    “La verdad es que los proyectos los busco de la convicción personal por contar cosas que me hablen a mí, y al hacerlo lo hago con la confianza de que si yo encuentro que las películas me funcionan habrá muchas otras personas a las que les ocurrirá lo mismo. Y de ahí implica un trabajo inmensamente arduo de desarrollo, de financiamiento, de producción. Y lo peculiar del trabajo de un productor es que siempre hay un componente absolutamente creativo, hay un componente absolutamente logístico y luego hay un componente absolutamente financiero.

    –Y en ese sentido, ahora que tocas el tema financiero, ¿es rentable para ti producir este tipo de películas?

    –Sí, por supuesto. O sea, al final son películas que tienen un público, sin duda, tienen un mercado internacional, son películas que se venden a muchísimos países y que tienen diferentes mecanismos de financiamiento, ¿no? Y casi todos están diseñados de tal manera que uno sabe que será rentable en consideración a los mercados donde se va a vender.

    –¿Cuáles son tus expectativas con esta película en el festival?

    –Pues mira, el hecho en sí de estar en el festival la verdad supera todas mis expectativas. O sea, insisto: creo que es muy importante no perder de vista lo que es el festival de Cannes, el nivel del certamen, lo extraordinariamente competitivo que es estar. Creo que en México nos hemos acostumbrado felizmente a que sea un festival que veamos de cerca por la extraordinaria generación de productores, productoras, directores que ha dado México en estos últimos veinte años, que han ido con frecuencia al festival. Pero insisto, no es un punto de partida fácil. Estamos hablando de un festival que recibe casi tres mil películas y cuya selección oficial, no tengo el dato en las manos, pero no debe estar ni en las cincuenta. Entonces, estamos hablando de que es un porcentaje como del uno por ciento de posibilidades de entrar. Y siempre que uno entra a un festival como Cannes es un motivo de celebración, de orgullo y es algo que supera la expectativa. Yo creo que es una gran película que estamos muy emocionados de hacer llegar al público.

    –Imagino que en términos de conseguir distribución ayuda mucho que tengas ahí el logo de selección oficial del festival.

    –Sin duda. El Festival de Cannes es una de las grandes plataformas de cine del mundo. O sea, creo que es algo donde el público aficionado al cine entiende como un sello de grandísima distinción y de mérito artístico y el valor de una película así, de un certamen así. Es algo que ayuda a que mucha gente en muchísimos países del mundo se entere de la existencia del proyecto y sepa qué es, de dónde viene.

    –Y aquí en México, en el tema de distribución de este tipo de películas, ¿qué tal le va a Piano?

    –Nos va muy bien. La verdad es que somos muy afortunados de contar con Esther Bernal en nuestro equipo de Piano, que ha hecho una grandísima labor. Es importante entender que nuestro primer objetivo con estas películas es cultural y de alcance, o sea, que la gente tenga acceso a películas que yo considero que son parte del patrimonio cultural del país. Y lo que hemos hecho siempre es hacer una estrategia de distribución a partir de mucho análisis, de muchos datos, para poder hacer circuitos cada vez más eficientes, circuitos pensados en maximizar el número de espectadores por copia, de acercar a las películas al espectador que imaginamos como el objetivo.

    –¿Sigue habiendo falta de salas para este tipo de películas?

    –Sin duda. Ya que me preguntas, creo que una gran asignatura pendiente es la construcción de espacios, ¿no? Sería muy importante poder imaginarse la posibilidad de que se construya una amplia red de cinetecas, cinetecas que tengan complejos similares, si no es que idénticos, al que disfruta la Ciudad de México. Porque creo que esas son verdaderas incubadoras de público. Hace falta que el público tenga la posibilidad de acceder al cine. Siempre he pensado que el público mexicano es de una inmensa generosidad y que tiene un gran interés en el cine y una gran curiosidad. Muchas veces siento que es una cuestión de precio y que lo que hace falta son espacios que sean de formación de públicos, donde los boletos sean asequibles, o sea, que se construyan con otra lógica. No puedo esperar que Cinépolis ni Cinemex dejen de operar dentro de una lógica de mercado y que cobren menos por sus boletos, o que alteren la forma, o sea, las reglas de su negocio. Pero creo que lo que sí es fundamental es que podamos construir espacios que operen con la propia lógica, que es el caso de la Cineteca o las salas independientes, que me parece que son cada vez más importantes. Y sé que es una situación compleja la que enfrenta el gobierno, pero uno desearía poder encontrar la posibilidad de que en presupuestos se considere y se fomenten más salas independientes, más cinetecas, porque es el derecho a la cultura financiera, el acceso a la cultura financiera es un derecho humano y sería ideal poderlo lograr. Y, además, creo que es una muy buena inversión porque cuando se hacen estas salas y estos espacios con un precio accesible al público amplio, pues siempre están llenas. La asistencia en la Cineteca rompe récords todos los años, es de las salas más frecuentadas del país y creo que lo mismo se vería en muchos otros lados si ese presupuesto existiera. Y también creo que nuestras salas independientes, que van contra viento y marea para poder existir, si tuvieran apoyos para mantenerse y poderse actualizar, también se dispararían. Entonces para mí es una cuestión de construir los espacios de formación del público.

    *Javier Pérez hace reportaje, crónica y entrevista, así como crítica de cine y cobertura de temas culturales. Dirige ForoFoco. Nadie quiere acompañarlo al cine: no para de comer palomitas ni de hablar de otra cosa.

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