Hoy es más o menos común toparnos en internet con todo tipo de información relacionada con el manejo del dinero, el ahorro y las inversiones; pero esto no siempre fue así y prueba de ello es la forma en que nuestros abuelos, padres y hermanos piensan y actúan en relación con los recursos que han generado y que hoy forman parte de su patrimonio.
La convivencia de cuatro generaciones (Baby Boomers, Generación X, Millennials y Generación X) nos lleva a una reflexión importantísima: quienes nos antecedieron ya han tomado muchas decisiones financieras importantes y están viviendo el resultado de esas determinaciones. ¿Tú, cómo estás actuando con relación al dinero que estás generando? ¿Cómo lo estás manejando en esta etapa de tu vida y cómo crees que llegarás a la siguiente fase a partir de lo que has hecho hasta el día de hoy? En gran medida, de eso se trata la vida financiera.
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“Las finanzas personales consisten en las decisiones y acciones que tomamos sobre el dinero lícito que ganamos y gastamos en un cierto periodo de tiempo, también le dan razón de ser a la vida financiera de una persona”, afirma Edgar Alejandro Romero León, contador público integrante de la Comisión Ética y Responsabilidad Profesional del Colegio de Contadores Públicos de México, en entrevista con +Dinero de Forbes México.
La vida financiera es un ciclo que incluye las fases que pasan las finanzas personales de un individuo desde que tiene acceso a la educación financiera en su núcleo familiar, hasta el retiro de esa persona. El modelo universal de la vida financiera incluye estas etapas:
Aprendizaje (De los 0 a los 20 años): desde la infancia a los primeros años de la juventud aprendemos el manejo del dinero, lo vemos a través del primer contacto que tenemos que son los padres. Aprendemos cómo se hace la repartición del dinero para el cumplimiento de las obligaciones que tiene la familia. No generamos ingresos.
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Construcción (De los 21 a los 40 años): comprende los años de formación educativa a nivel medio superior y superior, es decir, la elección de carrera, el desarrollo de una trayectoria profesional y las primeras decisiones financieras importantes, como independizarse, comprar un auto, viajar, ahorrar, invertir.
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Consolidación (De los 41 a los 60 años): es la etapa donde se visualizan los frutos del trabajo, se cubren las necesidades, pero también muchos deseos: cierto tipo de auto u otros bienes. El apoyo económico a los hijos es mayor, pero ya se goza del fruto del trabajo.
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Cosecha (De los 61 en adelante): es la etapa de retiro en la que la persona accede a una vida tranquila después de haber gestionado sus finanzas de manera sana. Tampoco hay generación de ingresos.
Ahora bien, antes de que sientas estrés o ansiedad por no haber alcanzado ciertos logros dentro de alguna etapa de este modelo general de la vida financiera, es importante que tengas claro que este ciclo sirve como marco de referencia, quizá te tardes menos o más en hacerte aliada(o) de tus finanzas personales, pero lo importante es ser conscientes de los conocimientos y las herramientas que tenemos a la mano para conseguirlo en los distintos momentos de la vida.
“Considerando que, de las cuatro fases en dos no somos generadores de ingresos y que la esperanza de vida en el país es de 76 años aproximadamente, tenemos cerca de 40 años para poder construir un patrimonio. Y seguro lo que nos preguntamos todos es ¿cómo ahorrar con todos los cambios en el entorno: aranceles, tipos de cambio, alza en los precios?”, señala el contador Romero León.
En opinión del especialista, estas son las cosas que podemos hacer frente a un entorno complejo como el que vivimos:
“Los modelos tradicionales pueden causar frustración: ¡Ya llegué a cierta edad y no he construido nada! Pero este modelo es ajustable. Para construir una vida financiera sana podemos acceder a planes personales de retiro (productos financieros que te permiten ahorrar para tu retiro y son adicionales a tu afore), seguros de vida con componentes de ahorro, aportaciones voluntarias a la Afore”, afirma.
Por último, recomienda cuidar 5 aspectos sencillos que solemos pasar por alto, pero que ayudan a desarrollar buenos hábitos financieros cuando sientes que no es posible conseguirlo:
- Para tener una vida financiera saludable hay que tener claro (y hacer un registro ordenado) del total de nuestros ingresos
- Hacer lo mismo con los gastos fijos e ineludibles (vivienda, comida, transporte, etcétera)
- Identificar los gastos hormiga (pequeños, recurrentes y, por ello, casi imperceptibles)
- Identificar cuánto dinero te queda al final de la quincena o del mes
- Determinar qué ajustes puedes hacer para tener un mayor excedente y comenzar a ahorrar.
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“Hay factores macroeconómicos que están afectando al mundo entero. Los aranceles traerán aumento de precios, pérdida de empleos y menor inversión. No podemos controlar nada de eso, pero lo que sí podemos controlar es en qué vamos a destinar nuestro dinero. En estos tiempos difíciles hay que ponernos la cachucha de financieros: ¿cuánto ingresa, cuánto gasto y cuánto me queda? Las personas que tienen la cultura del ahorro viven los periodos cambiantes de forma más tranquila porque son muy cautelosos con el uso de su dinero”, finaliza Alejandro Romero León, contador público integrante de la Comisión Ética y Responsabilidad Profesional del Colegio de Contadores Públicos de México.
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