Los buenos hábitos forman conductas que ordenan los procesos rutinarios y contribuyen a la estabilidad, el bienestar, aligerando la forma en que percibimos el trabajo, nos relacionamos con nuestros colaboradores y enfocamos nuestras energías. Algunos cambios simples como estos pueden ayudarte.
1.- Nuevos hábitos, nuevos destinos. Nada como un ajuste profundo de las prioridades.Envueltos en la rutina y la conformidad o de plano absortos en las redes sociales queda muy poco espacio para definiciones importantes, decidir entre lo importante, dejar pasar la vida solamente montados en la inercia sin reflexión, trascendencia o significado.
El cambio estructural comienza pasando a un estado de asumir la vida con plenitud, desechar de plano lo que no te aporta; ya deja de postergar, ordena lo relevante, suma nuevas amistades (reales, de carne y hueso), quita la cara de la pantalla, estírate y mira el horizonte el mundo esta ahí asumir batallas en donde lo mejor está por venir.
2.- Memoria personalizada. calcula tus tiempos, organiza tus tareas, dales orden, estructura, escala, profundidad; grábate, escríbete, exígete, repasa tus logros, échate una platicada contigo mismo, motívate y date consejos. Aprende a lidiar con la soledad y sácale jugo. Resalta tus logros del día, incluye lo que te falto o que pudo salir mejor.
Impulsa a otr@s de la misma forma, comparte una agenda de trabajo, una más de proyectos, otra personal y una familiar, alinea, organiza y distribuye tus interacciones y socializaciones. No olvides a tus mascotas, el yoga y el gimnasio, pero cumple, disciplínate, dale orden hoy a lo que puedes hacer mañana.
3.- Menos dramas. La vida se pasa a mil, de volada, así que para que dejar que la ansiedad y el stress te acaben. Date una pausa y termina con las emociones negativas, ármate de valor y encara el día como una guerra personal y permanente. Pruebas, obstáculos, objeciones, chismes, resentimientos, endurece la carne y aceita la piel para que se escurran y pases sobre ellas.
Es necesario que sepas aislarte, controlar lo que percibes, no dejar que el tráfico, la contaminación, la corrupción te invadan y te afecten al grado que se conviertan en obstáculos para tu rendimiento.
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4.- Renunciar y dejar atrás. que haya palabras diferentes para describir lo imprescindible, lo urgente, lo valioso, lo necesario y algo que no me importa es por algo; así como calificas tus contactos, comentarios y tu música; clasifica tus actividades, descarta, aprende a decir no. Autoimponte y cumple los términos, condiciones y plazos; no busques excusas y elimina distractores.
5.- Enfócate y desconéctate. encuentra tu switch y regúlalo, contrólalo, dale ritmo. Al 100% en todo, si se trata de trabajo al máximo, si se trata de relajarse lo mismo. La cuestión es el balance, la oportunidad y saber distinguir donde termina uno y comienza el otro. Cuando te vas de antro nunca es un problema si te amaneces, unas horas más de chamba tampoco si cambias el enfoque, si te aplicas, si te la rifas en serio.
6.- Descansos y entrenamiento. de acuerdo con las investigaciones disponibles en el tema, los seres humanos pueden mantenerse enfocados un máximo 90 minutos en promedio. Después de eso necesitas un break para recuperarte, esto no quiere decir que dejes de trabajar sino que puedes romper la escena para checar tus cosas personales, relajarte, charlar, intercambiar ideas, buscar otro enfoque, darle tiempo a tu mente para que detone su creatividad, sacudirte el polvo, hidratarte, ajustar la postura, un masaje, ejercicio, distensión, el propósito es solo recargar la batería para regresar al trabajo con nueva y más vital energía.
7.- Administra tu tiempo productivamente. No hagas una reunión sin un plan, preparación, agenda y propósito definidos, usa el método 8 w; porque (área, negocio, unidad, tema central); para que (problemas a resolver, decisiones a tomar, resultados) que (contenidos, argumentos, datos); cuando (fecha, hora, no te olvides de las diferencias horarias); donde (sede, chat, plataforma); quien (debe asistir); cuanto (costos); como (logística).
8.- Maneja e influye en tu entorno. selecciona el tipo de música, cuida el orden de tu automóvil y oficina, ajusta tus tiempos de traslados, parece banal pero no lo es, todos los estímulos que recibes detonan o afectan tus niveles de stress. Nuestros sentidos son canales de contacto con el medio ambiente, lo que vemos, oímos, sentimos, olemos, tocamos nos estimula positiva o negativamente.
Tu apariencia no debe afectar tu autoestima, porta con dignidad tu personalidad, mírate al espejo con orgullo, admiración y respeto nunca con soberbia, altanería o complejos así no puedes comenzar el día. Ordena tus archivos, tu lugar de trabajo debe ser una zona de confort y productividad; los colores, el ambiente, la saturación, el hacinamiento son factores negativos que debes eliminar o reducir al máximo.
Aprende a cambiar la página, comenzar de nuevo y abrirte a nuevas ideas. La vida moderna requiere de altas dosis de tolerancia, equilibrio, flexibilidad y llevársela con calma. Vete a dormir en paz, cierra el ciclo; el insomnio es un depredador lento pero eficiente, te va desgastando poco a poco si no lo eliminas.
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