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    Por momentos pareciera que el gobierno mexicano juega al olvido en lo que respecta a la petición de extradición de Rubén Rocha Moya y de todos sus cómplices. Es un error que, de mantenerse, puede salir muy caro.

    Los reconocimientos a la lucha contra el crimen organizado que se hacen desde Washington, sin duda importantes, son solo una cara de la moneda.

    Sara Carter, la titular de la Oficina de la Casa Blanca para la política de control de drogas lo dejó muy claro al señalar que la estrategia contra el narcotráfico no puede limitarse a la captura de líderes criminales, sino que debe alcanzar a quienes desde el poder hicieron posible su expansión.

    Por ello es absurdo el pretender que una sucesión de problemas y escándalos termine por atenuar una petición que, además, fue formalizada por los conductos legales correspondientes.

    Si Donald Trump está convencido de la penetración de las bandas criminales en áreas de los distintos niveles de gobierno en México, o si es una estrategia para seducir a votantes radicales, da lo mismo, porque las exigencias no van a variar y porque el problema, al margen de matices, es real.

    Sí hay amplias redes de protección que permiten que el negocio de la producción y trasiego de drogas siga floreciendo.

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    Es un asunto por demás complejo, donde inclusive, a decir de Carter, la eliminación de Nemesio Oseguera “EL Mencho” fue posible porque ellos fueron los que proporcionaron el lugar exacto de la guarida del jefe del CJNG. Carter afirma que “les dijimos que fueran por él y lo hicieron”.

    Por ello, celebró la eficacia del Ejército mexicano y no dejó dudas de que hay un amplio nivel de acuerdos en lo que respecta a acciones precisas, pero de alto alcance.

    Donde se topa con pared, por ahora, es en las cuestiones en que se mezcla la política y que pueden tener implicaciones en la propia coalición gobernante.

    Es en ese estira y afloja en el que terminará por definirse la suerte de Rocha Moya y de otros, pero también la de la relación con Estados Unidos en un área tan sensible como lo es la seguridad.

    El tiempo sigue corriendo, al igual que la posibilidad de adentrarse, en lo que respecta al gobierno de México, a un escándalo de proporciones todavía mayores, cuando las peticiones de extradición se vayan empalmando una detrás de otras, como diversas señales indican que podría ocurrir.

    Es es esos momentos en que la anticipación puede hacer la diferencia.

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    Twitter: @jandradej

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