Luego de la presentación de los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Salud Financiera (ENSAFI), podemos cuestionar con datos duros algunas premisas que se han sostenido en los últimos años con respecto al tema de la educación financiera y el buen manejo del dinero.
La primera de ellas: a mayor nivel de ingresos disminuye el estrés financiero y, por lo tanto, hay bienestar.

De acuerdo con los datos de la ENSAFI, cuando las personas ganan un salario mínimo o menos, el estrés financiero afecta a 41% de la población. Si este nivel de ingreso aumenta entre uno y dos salarios mínimos, el grado de estrés financiero disminuye a 36%.
Más aún, si el ingreso está entre dos y hasta 3 salarios mínimos, el número de personas con este padecimiento en el país baja a 29%. La sorpresa se da cuando ya vemos a las mexicanas y mexicanos que perciben entre 3 y 5 salarios mínimos. Ahí encontramos que, de nuevo, el número de quienes presentan estrés financiero se eleva del 29 al 30%.
Y para continuar sorprendiéndonos vemos que entre aquellos que obtienen más de 5 salarios mínimos, es decir más de 35 mil pesos netos en la formalidad o informalidad, el porcentaje de personas con estrés financiero vuelve a subir ahora al 32%, formando estadísticamente una especie de “u” si lo vemos en la imagen.
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Es más que evidente que si bien el bajo nivel de ingresos genera incertidumbre, angustia y ansiedad, puede llegar un momento en el que, aun teniendo ingresos muy altos (de 35 mil pesos mensuales o más, cantidad que para muchos mexicanos constituye una verdadera fortuna), el nivel de estrés financiero de nuevo empieza a crecer.
Aquí ya estamos hablando de factores que no corresponden al desempleo ni a la precariedad laboral, sino a temas que tienen que ver con compras impulsivas, con uso excesivo de crédito y, en pocas palabras, con vivir más allá de las posibilidades económicas reales.
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La segunda premisa que desmienten las estadísticas es: a mayor grado de estudios y preparación habrá salud y bienestar financiero.

Esta idea generalizada de que un mayor nivel de estudios y preparación necesariamente significa una disminución del estrés financiero no es cierta en todos los casos.
Es importante señalar que la ENSAFI hace evidente que de los connacionales sin escolaridad solamente el 33% vive en estrés financiero. Cuando pasamos a personas con educación básica, que tienen primaria y secundaria, el estrés no se reduce, de hecho aumenta a 40% entre la población que declaró contar con ese grado de estudios.
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En el caso de quienes dijeron tener educación media superior, es decir preparatoria, el porcentaje disminuye a 35%. Esto significa que entre quienes terminaron dichos estudios hay un menor porcentaje con estrés financiero que aquellos que no concluyeron la primaria.
Finalmente si nos vamos a mexicanas y mexicanos que estudiaron educación superior, encontramos que el porcentaje de quienes padecen estrés financiero es de 33%. Aquí una de las evidencias que revela la encuesta es que, si bien tener más ingresos y mejor nivel educativo es muy importante, no es una regla fundamental que se aplique a todas y a todos.
La posibilidad de tener una vida plena es fundamental para la salud física, mental y financiera de las personas; si alguno de esos tres elementos se mueve, cae o se descuida, el efecto en los individuos, en su pareja si la tuviera, en su familia y en su entorno laboral será muy fuerte.
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El estrés financiero es originado básicamente por desempleo, bajos ingresos o precariedad laboral, pero ahora podemos afirmar que hay causas conductuales y del comportamiento humano, que llevan a las personas a compras impulsivas y sobreendeudamiento; en resumen, a vivir más allá de sus posibilidades.
La ENSAFI sin duda arroja una gran variedad de datos que pueden ser de suma utilidad, en especial para la población, las familias, las políticas públicas del próximo gobierno, el sector financiero y por supuesto para el sector privado. ¿Tú qué cambios quisieras hacer ahora que conoces estos datos?
*Óscar Rosado Jiménez es presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
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