En nuestra conversación sobre cómo estructurar una estrategia inteligente, abordamos la importancia de definir una misión clara que sustente cada acción estratégica. Ahora, el siguiente paso es construir una visión que guíe hacia un objetivo futuro preciso, alineando el propósito de hoy con las aspiraciones de mañana. En este contexto, reflexionemos sobre el impacto de la visión desde el enfoque de Yuval Noah Harari en su reciente obra Nexus, donde explora cómo las redes de información, la relevancia y la verdad configuran la dirección y los resultados de nuestras organizaciones.
Harari explica que, en la actual era de la hiperconexión, la información no se limita a representar la realidad objetivamente; también conecta a las personas a través de ideas y mitos compartidos que pueden ser herramientas poderosas de cohesión o manipulación. Este flujo constante de información influye en las visiones empresariales y en cómo las organizaciones proyectan su futuro en un mundo lleno de algoritmos y datos. De hecho, muchas de estas visiones no solo inspiran, sino que pueden volverse peligrosamente irreales si no se basan en verdades verificables, lo que Harari advierte como un riesgo de caer en una “red de ficciones” potenciada por la inteligencia artificial.
El impacto de la visión: relevancia y verdad como fundamentos
Construir una visión poderosa en la era digital significa ir más allá de una mera declaración inspiracional; requiere asegurar que dicha estrategia esté basada en una realidad relevante y en información confiable. Estudios recientes en América Latina, como los publicados en Harvard Business Review, muestran que las empresas con una visión clara tienen hasta un 30 % más de posibilidades de lograr un crecimiento sostenido, ya que sus líderes son capaces de tomar decisiones informadas y relevantes en todos los niveles de la organización. Estas visiones deben resonar en cada acción, asegurando que los colaboradores puedan discernir entre lo verdaderamente prioritario y lo secundario.
Harari sugiere que la verdad debe ser la base de una visión, no solo para mantener la integridad de la organización, sino también para evitar que las empresas caigan en ilusiones colectivas alimentadas por datos manipulados. En esta línea, la visión se convierte en un recurso estratégico que aporta coherencia, conecta a todos los niveles organizacionales y reduce el riesgo de desinformación.
Cómo construir una visión que integre la relevancia y la verdad
- Definir un futuro relevante y alcanzable: La visión debe proyectarse hacia una realidad concreta y alcanzable que refleje los valores (de los cuales hablaremos en futuras entregas) y capacidades de la empresa, y debe sustentarse en datos verificables. Esto evita que la visión se convierta en un objetivo irreal e insostenible.
- Establecer criterios claros de verdad: Harari señala que en un mundo de información volátil, es crucial que las empresas adopten estándares que garanticen la calidad y veracidad de los datos que sustentan sus decisiones. La visión debe, por tanto, alinearse con principios de transparencia y honestidad en su ejecución.
- Incorporar la adaptabilidad: En un entorno de cambios tecnológicos acelerados, la visión debe ser un rumbo fijo, pero flexible. Evaluar continuamente su relevancia permite que la visión se ajuste y se mantenga alineada con los valores de la empresa y las demandas del mercado.
- Integrar equipos colaborativos y multidisciplinarios: Para que la visión sea realista, es esencial validarla con equipos colaborativos y multidisciplinarios que aporten conocimiento crítico para resolver los retos planteados en la misión de la organización.
La visión como guía responsable hacia el futuro
La visión de una empresa es el rumbo fijo que dirige cada paso estratégico y que, al estar alineada con la verdad y la relevancia, refuerza su cohesión y resiliencia en entornos cambiantes. En un contexto como el actual, donde la información circula y se manipula con velocidad, la visión debe actuar no solo como inspiración, sino como un recurso que sustente decisiones informadas y éticas.
La capacidad de discernir entre lo que es real y lo que es ilusorio permite a las empresas construir un futuro sostenible en la era de la información, un objetivo que Harari nos recuerda es esencial para la viabilidad misma de las organizaciones y la sociedad.
Cuando el ‘por qué’ es claro, se establece una base sólida que le da rumbo a la organización y la mantiene en el camino correcto. Si esto no se ha logrado, es momento de repensarlo para enfocar a tu empresa en la capacidad de enfrentar entornos cambiantes y de incertidumbre, y así aprovechar un futuro lleno de oportunidades.
(*) El autor es estratega, mentor, conferencista, articulista y socio director de Estrategias Inteligentes de Desarrollo. Síguelo en LinkedIn https://www.linkedin.com/in/ricardoescorihuela/. Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.
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