Una nueva guerra comercial con la mayor economía del mundo aún perjudicaría más a China, según analistas, ya que Washington puede imponer aranceles cada vez mayores a sus productos y sacar aún más a China de sus cadenas de suministro.
China sigue necesitando importar materiales estratégicos de Estados Unidos, como microchips avanzados y otros equipos de alta tecnología, y cuenta con que los consumidores estadounidenses compren sus productos, dadas unas perspectivas comerciales globales cada vez más pesimistas y una débil demanda de sus propios ciudadanos.
Pekín quiere sentarse con Trump antes de que ponga más frenos a las exportaciones estadounidenses de alta tecnología y para asegurar la renovación del Acuerdo de Ciencia y Tecnología entre Estados Unidos y China, dijo Alicia García-Herrero, economista jefe para Asia Pacífico de Natixis.
El acuerdo, que permite la colaboración científica entre ambos países, expiró en agosto y es poco probable que las negociaciones sobre su renovación concluyan antes de la toma de posesión de Trump el 20 de enero.
Si bien la china Huawei ha invertido mucho en sus avanzadas capacidades de fabricación de chips, su viabilidad comercial sigue sin estar clara, añadió, lo que incentiva a los negociadores chinos a sentarse con sus pares estadounidenses para alcanzar un acuerdo que garantice un suministro constante de chips fabricados en Estados Unidos.
Pero Pekín también tiene palos con los que golpear a Washington, si la parte estadounidense considera que el incumplimiento por parte de China de sus compromisos previos de compra significa que ganará más con los aranceles que con las conversaciones.
Las empresas estadounidenses ya están sintiendo el apretón, dijo Michael Hart, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en China.
“Las empresas estadounidenses y otras empresas extranjeras están realmente preocupadas de si realmente tienen acceso a este mercado”, dijo Hart. “¿Podemos siquiera seguir vendiendo en China? ¿Nos lo prohíben rotu
Desde hace más de 30 años, el Canal de Panamá ilumina la “carretera” acuática por la que transitan los buques con energía renovable gracias a un conjunto de torres de “enfilamiento” y boyas equipadas con paneles solares dejando atrás la “luz eléctrica”.
El electricista Cornelio West vigila cómo su compañero escala una de las remotas torres de enfilamiento que guían la línea de navegación por el Canal, para dar el segundo mantenimiento anual a los paneles solares con los que generan energía.
En los puntos más recónditos a lo largo de los 80 kilómetros de la vía acuática, hay ubicadas 137 de esas enormes torres con dos paneles blancos y un tubo de luz arriba que guía a las embarcaciones por medio de una serie de luces de colores.
La luz roja significa que se acerca la “línea” de la “carretera” con posibilidad de colisionar con otra embarcación, la blanca que va “bien en su carril” y la verde advierte que se acerca a la orilla y podría encallar.
Mientras que las otras 450 boyas indican a los pilotos el cauce “seguro” de navegación en ambas direcciones, según explican a EFE especialistas en iluminación marítima del Canal de Panamá desde una de esas torres de enfilamiento, ubicada en lo alto de una colina a orillas de la vía, que ayuda a la navegación.
“Esta torre de enfilamiento de sector utiliza paneles solares como energía renovable, ya que no contamos con energía eléctrica en el área, así que hemos tenido que adoptar esa energía con el Canal”, detalla a EFE West.
90 kilowatts a lo largo del Canal en paneles solares
Cada torre y boya está equipada con nueve paneles solares de 250 vatios o watts y un panel de 20 watts, respectivamente, junto con baterías y luces led (de menor consumo) haciendo que la vía interoceánica esté iluminada durante la noche, aunque dicha cantidad de instrumentos depende de la misma estructura.
Gracias a ello, el Canal de Panamá tiene “instalado alrededor de 90 kilowatts en paneles solares” que se producen al “aprovechar” cinco horas de sol diarias para cargar las baterías y “suministrar el voltaje necesario para la noche”, según explica el electricista canalero a EFE.
“Instalamos 9 paneles de 250 watts que generan 2,250 watts por hora. Mientras está el sol los paneles están generando (energía). Regularmente son 5 horas al día que se aprovechan del sol para cargar la batería y que ellas puedan suministrar el voltaje necesario en la noche”, detalla West
Eso supone que a lo largo del Canal de Panamá haya “instalado alrededor de 90 kilowatts en paneles solares”, especifica el experto de la vía.
Ahorro económico de 30,000 dólares al año
El aprovechamiento de la energía solar en la importante vía interoceánica comienza desde la década de los noventa, aún bajo la administración de Estados Unidos, y ha tenido un desarrollo más detallado en los últimos años llegando a ser la mayor fuente de energía para la señalización marítima dentro del cauce.
Esa adaptación a una fuente más amigable con el medio ambiente también ha supuesto un importante ahorro energético en señalización marítima para el canal pues, según estimaciones ofrecidas a EFE, pueden ser de hasta 2,500 dólares menos al mes y 30,000 al año.
“(La energía solar) representa un gran ahorro para la empresa ya que eso nos generaría un costo en energía eléctrica como de 2,500 dólares al mes y 30,000 dólares al año que ahorramos con estas instalaciones que tenemos aquí en el canal. A medida que va pasando el tiempo, vamos innovando en otros tipos de instalaciones”, explica.
Ello, según argumenta el mismo canal, ha hecho reducir progresivamente las emisiones generadas por las plantas termoeléctricas, cada vez más en desuso.
Con información de Reuters.
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