Cada día, la historia se repetía. Como si se tratara de una rutina meticulosamente estudiada, después de cenar y compartir largas conversaciones con su familia, José Agustín cruzaba el jardín de la casa (alrededor de las 8 de la noche) para instalarse en la soledad de su estudio. Una vez ahí, las jornadas podían extenderse hasta las primeras horas del amanecer, impulsadas por su enorme genio literario, que lo llevó a escribir no sólo novelas, sino también cuentos, ensayos, guiones para cine y televisión e, incluso, obras de tragicomedia histórica.
A partir de ese momento, “nosotros sólo alcanzábamos a escuchar el golpeteo de los dedos contra el teclado. Antes, su estudio estaba en casa, así que ese ruido se hacía todavía más presente”, recuerda Andrés Ramírez, hijo del célebre escritor mexicano y quien, por muchos años, también fue su editor.
Dueño de una personalidad chispeante, ocurrente e ingeniosa (rasgos que se reflejaban en cada una de sus obras), el autor, nacido en Guadalajara, Jalisco (1944), también se distinguía por su gran intuición y meticuloso orden. “Era un Leo con ascendente en Acuario y con muchos planetas en Virgo”, comenta el entrevistado, entre risas.
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Esa inquietud natural llevó a José Agustín a comenzar a escribir su primera novela a la edad de 16 años, La tumba, surgida del taller literario de Juan José Arreola. “Miré hacia el techo, con un color liso, azul claro. Mi cuerpo se revolvía bajo las sábanas. Lindo modo de despertar, pensé, viendo un techo azul…”. Así comienza este relato juvenil, el cual, al cumplir 60 años de haberse publicado por primera vez, es el elemento central de una edición conmemorativa que Andrés aún alcanzó a planear con su padre, en 2023.
“La edición conmemorativa de La tumba, además de la novela, viene acompañada por varios textos complementarios que ayudan a ubicar la obra, el personaje y la época”
Andrés Ramírez
Además de la novela, este libro, publicado por Alfaguara, está acompañado por varios textos complementarios y enriquecedoras entrevistas con familiares, escritores y críticos literarios. Incluso, incorpora un cuadernillo con imágenes de distintas anotaciones realizadas en las libretas del autor, fotografías de la época, cuando alfabetizaba en Cuba, y galeras del relato en cuestión.
Se trata de un testimonio invaluable que también presenta el prólogo de la reconocida escritora Brenda Navarro, quien introduce a los nuevos lectores en la figura del autor y la relevancia de su obra, explica Ramírez.

Destaca que La tumba es una obra en la que comienza a gestarse el “José Agustín style”, el cual se consolida por completo en De perfil, convirtiéndose en un sello distintivo del escritor. Si bien esta primera novela no era la favorita del autor, como sí lo eran Cerca del fuego y Vida con mi viuda, su hijo recuerda que mantenía con ésta una relación muy especial, similar a la de un padre que está orgulloso del camino recorrido por su primogénito. “Se mostraba muy sorprendido del éxito de este libro y de la penetración que había tenido por tanto tiempo. Yo creo que sabía que entre esta novela y De perfil ya había una transición y se sentía más cercano a la segunda. Lo pienso… Tampoco se lo pregunté. Son elucubraciones”, comenta, y después hace una pausa para reflexionar sobre aquellas palabras que quedaron sin decirse: “Cuando alguien desaparece, siempre vienen a la mente todas aquellas cosas que no le preguntaste o no le comentaste”.
DE PADRE A EDITOR
En 1994, con la publicación de Dos horasde sol, Andrés, con sólo 21 años, comenzócon José Agustín una relación que, sindejar de ser de padre e hijo, adquirió tambiénla dinámica de autor y editor.
“No sabía en qué me estaba metiendo”, dice, con una leve sonrisa. “Pero fue una gran experiencia. Nunca tuvimos grandes discusiones. Al contrario, fue una relación muy constructiva. No era complicado hacerle sugerencias o pedirle modificaciones, aunque, como todo autor, él siempre tenía la última palabra”.

Desde esa primera aventura literaria, trabajaron estrechamente hasta Vuelo sobre las profundidades (2008), la última novela publicada antes del accidente que sufrió su padre en Puebla, el cual lo llevó a retirarse de la vida pública.
A poco más de un año del fallecimiento de José Agustín, Andrés Ramírez recibe a Forbes Life en su casa de la colonia Roma, en la Ciudad de México. Ahí, el también poeta y editor recuerda que la edición conmemorativa de La tumba marca, prácticamente, el cierre del relanzamiento de las novelas de su padre. En este proyecto, Penguin Random House colaboró con el célebre artista Pedro Friedeberg, quien ilustró las portadas de las nuevas ediciones.
El célebre escritor dejó seis u ocho libretas llenas de anotaciones en una letra diminuta, únicamente sobre sus sueños
No descarta la posibilidad de publicar un libro póstumo. “Él [José Agustín] escribió muchos de sus sueños, por recomendación de Elsa Cross [poeta, ensayista y traductora]. De ahí surgió Cerca del fuego. También dejó seis u ocho libretas llenas de anotaciones en una letra diminuta, sobre sus sueños. Estamos tratando de descifrarlas y espero que, en algún momento, publiquemos un volumen”, revela.
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De esta manera, se busca preservar el legado del célebre escritor mexicano quien, como afirma Brenda Navarro en su prólogo, desde la década de los 60 del siglo pasado, podía ver, con esos ojos frescos y ávidos de crear y recrearse, que la monstruosidad que habitarían sus personajes sólo podría ser soportada con un lenguaje más cercano a la realidad.





