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    La administración del presidente estadounidense Donald Trump propuso este lunes revertir los límites de la era Biden a la perforación petrolera y de gas en una zona de Alaska que constituye la mayor extensión de terreno público no intervenido del país.

    La medida es coherente con el objetivo de Trump de reducir drásticamente las regulaciones para la explotación de petróleo y gas y aumentar la producción nacional de combustibles como parte de su agenda energética.

    La norma, aprobada por la administración del expresidente Joe Biden el año pasado, prohibió la concesión de licencias para la explotación de petróleo y gas en 4.3 millones de hectáreas de la Reserva Nacional de Petróleo de Alaska, a la vez que limitó el desarrollo en más de 809,000 hectáreas adicionales.

    La NPR-A, como se la conoce, es un área de 9,3 millones de hectáreas en la ladera norte de Alaska que se destinó en 1923 como suministro de petróleo de emergencia para la Armada de los Estados Unidos. El terreno se abrió al desarrollo comercial en la década de 1970 y ahora lo administra la Oficina de Administración de Tierras del Departamento del Interior.

    El Departamento del Interior afirmó que la normativa de la era Biden era incompatible con la Ley de Producción de Reservas Navales de Petróleo de 1976, que autorizó la concesión de petróleo y gas en la zona.

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    Medida petrolera de Biden había sido elogiada por proteger medio ambiente

    “El Congreso fue claro: la Reserva Nacional de Petróleo de Alaska se reservó para apoyar la seguridad energética de Estados Unidos mediante un desarrollo responsable”, declaró el secretario del Interior, Doug Burgum.

    “La normativa de 2024 ignoró ese mandato, priorizando la obstrucción sobre la producción y socavando nuestra capacidad para aprovechar los recursos nacionales en un momento en que la independencia energética estadounidense es más crucial que nunca”.

    El Departamento del Interior de la administración Biden finalizó en abril pasado la regulación para bloquear la explotación de petróleo y gas en el 40% de la Reserva Nacional de Petróleo de Alaska con el fin de proteger los hábitats de los osos polares, los caribúes y otros animales salvajes, así como el modo de vida de las comunidades indígenas, según declaró entonces.

    Grupos ambientalistas habían elogiado la norma de Biden por proteger hábitats y recursos culturales, pero funcionarios del estado de Alaska afirmaron que las restricciones costarían empleos y harían que Estados Unidos dependiera de recursos extranjeros.

    La vertiente norte de Alaska representa poco más del 3% de la producción petrolera estadounidense, indica la Administración de Información Energética de Estados Unidos.

    Con información de Reuters

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