Enlaces rápidos

    Las remesas han dejado de ser un simple flujo financiero transfronterizo para convertirse en un verdadero amortiguador macroeconómico para México. Hoy representan cerca del 3.5% del PIB y han sido clave para sostener el consumo privado, particularmente en estados con alta dependencia de estos ingresos. Sin embargo, su trayectoria futura enfrenta un entorno menos predecible. A medida que avanza el año han surgido señales de alerta que nos obligan a revisar con mayor detalle los factores que podrían influir en su comportamiento. En particular, destacan dos elementos: la probable desaceleración de la economía estadounidense y las políticas públicas del presidente Trump. En esta última arista sobresale la estrategia de deportación masiva y la posible implementación de un impuesto de 3.5% a las remesas contemplada en la propuesta fiscal que ya cruzó la Cámara de Representantes y se discute en el Senado. Este artículo busca contribuir a ese análisis.

    Desaceleración de la economía norteamericana y su impacto en las remesas

    La economía estadounidense atraviesa una desaceleración más pronunciada de lo previsto, un fenómeno que ha captado la atención en un sinnúmero de foros. Por poner un ejemplo, el informe de Perspectivas sobre la Economía Mundial del FMI dado a conocer en las reuniones de primavera destacó una revisión a la baja del crecimiento de Estados Unidos para 2025, situándolo en un 1.8%, una reducción de 90 puntos base respecto a estimaciones anteriores y un punto porcentual debajo del avance registrado el año pasado.  Este ajuste refleja el impacto de políticas proteccionistas –como los aranceles impuestos por la administración Trump– que han generado incertidumbre y tensiones comerciales a nivel global. Indicadores clave como la producción industrial, permisos de construcción y la confianza del consumidor muestran signos de enfriamiento, lo que podría llevar a una recesión técnica tan pronto como en la primera mitad del año.

    México enfrenta desafíos significativos ante esta coyuntura al estar estrechamente vinculado a la economía estadounidense. Con aproximadamente el 56% de su economía dependiendo directamente de EE. UU., sectores como las exportaciones, el turismo y las remesas podrían verse afectados debido a una reducción de la demanda del exterior.

    En particular, las remesas, que han sido un pilar para muchas familias mexicanas, muestran señales de desaceleración. Esta tendencia podría atribuirse al enfriamiento del mercado laboral estadounidense y a las políticas migratorias más estrictas. A pesar de estos desafíos, existen factores que podrían mitigar el impacto. La persistente escasez de mano de obra en sectores como servicios, construcción y agricultura en EE. UU. ofrece oportunidades para los trabajadores migrantes mexicanos. Además, la flexibilidad laboral de esta población les permite adaptarse a diferentes industrias según las condiciones económicas. Históricamente, las remesas han mostrado una baja correlación con los ciclos económicos de EE. UU. Esto sugiere que no tendrán una caída drástica a pesar de que podría haber una moderación en su crecimiento. Sin embargo, es crucial monitorear de cerca las políticas migratorias y económicas en desarrollo ya que podrían influir significativamente en estos flujos en el futuro cercano.

    No se prevé una ejecución efectiva de la política de deportación masiva del presidente Trump

    Uno de los ejes discursivos más recurrentes en la narrativa de Donald Trump que se ha vuelto particularmente sensible para México es su intención de endurecer la política migratoria, incluso con la promesa de una campaña de deportación masiva. Más allá del ruido mediático, los datos del pasado reciente ofrecen una perspectiva distinta. Durante su primer mandato, de 2017 a 2021, se deportaron aproximadamente 766 mil mexicanos indocumentados, una cifra considerablemente menor que los 2.8 millones bajo Obama o los 4.6 millones durante los gobiernos de George W. Bush. Esto revela que, más allá de la retórica, existen limitantes estructurales (legales, logísticas y económicas) que acotan seriamente la viabilidad de una operación de gran escala.

    De hecho, el presidente ha vuelto a posicionar este tema en el centro del debate desde el inicio de su mandato. Al 21 de mayo, las deportaciones ascienden apenas a 37 mil personas, lo que sugiere que la dinámica no se ha alterado sustancialmente. Esto tiene implicaciones importantes para el flujo de remesas ya que el perfil laboral de los migrantes mexicanos en EE. UU. no sufriría transformaciones profundas en el corto plazo. Si bien podrían darse ajustes marginales, el impacto en el volumen de recursos enviados a México podría ser acotado. En este sentido, conviene no sobredimensionar los efectos económicos de una política que, aunque mediáticamente estridente, ha demostrado tener alcances mucho más limitados en la práctica.

    Impuesto de 3.5% a remesas en el proyecto de ley fiscal en Estados Unidos

    Dentro del complejo entorno fiscal que enfrenta Estados Unidos, uno de los elementos que ha ganado mayor visibilidad en semanas recientes es la iniciativa “One Big Beautiful Bill Act” (OBBBA, por sus siglas en inglés), propuesta por el presidente Donald Trump. Esta legislación busca consolidar un eje central de su visión económica: un estímulo fiscal profundo basado en menores impuestos y mayor gasto público. Entre las iniciativas más relevantes, el proyecto contempla la extensión de los recortes fiscales aplicados desde el 2017 y que expirarían este año, nuevas exenciones como la eliminación de impuestos sobre propinas y horas extra, y ajustes en las deducciones estatales y locales. El trasfondo es claro: reactivar la economía a través de incentivos a la oferta y una política fiscal expansiva, incluso en un contexto de creciente presión sobre el déficit y la deuda federal.

    La iniciativa ha cobrado particular relevancia para México por una cláusula específica que propone aplicar un impuesto del 3.5% a las remesas enviadas desde Estados Unidos por todas aquellas personas que no son ciudadanos estadounidenses. En consecuencia, incluiría a migrantes legales o con visas o permisos de trabajo y a los indocumentados. Aunque esta tasa representa una moderación frente al 5% planteado inicialmente, su potencial impacto no debe subestimarse. El proyecto fue aprobado en la Cámara de Representantes el pasado 22 de mayo por un estrecho margen, pero enfrenta aún una votación compleja en el Senado. A pesar de que los Republicanos cuentan con mayoría (53 escaños), las divisiones internas podrían obstaculizar su promulgación antes del 4 de julio, como pretende Trump. No solo eso, sino que también podría enfrentar desafíos legales ya que algunos expertos argumentan que se trataría de un caso de doble tributación. De mantenerse este gravamen, algo que luce probable al cierre de esta edición, será necesario evaluar con mayor detenimiento sus implicaciones sobre los flujos financieros hacia México y, en consecuencia, sobre el consumo y la estabilidad macroeconómica del país.

    Uno de los elementos que suele pasarse por alto al analizar el posible impacto de un impuesto del 3.5% sobre las remesas es su fuerte componente inercial. A pesar de los múltiples choques económicos de los últimos años, el flujo de remesas ha mostrado una notable resiliencia, creciendo en promedio 10.9% anual en dólares y 12.6% en pesos entre 2019 y 2024. Este comportamiento se explica en gran medida por factores estructurales como la estabilidad laboral de los migrantes en sectores esenciales, su integración en redes familiares y comunitarias y la función contra cíclica que las remesas cumplen en momentos de tensión económica. En ese sentido, el impuesto planteado difícilmente modificaría una conducta ya profundamente enraizada.

    Además, el costo adicional derivado del impuesto tendría un efecto marginal en el bolsillo de los migrantes. El envío promedio de 384 dólares por transacción representa apenas 10% del ingreso mensual de los mexicanos sin ciudadanía en Estados Unidos, por lo que un aumento en la comisión –de 6 a 18 dólares– sería relativamente absorbible. Un estudio de Jesús Cervantes y Juan Antonio Ortega del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA) analiza detalladamente la dinámica de la masa salarial de los trabajadores mexicanos inmigrantes en los últimos años. Al observar el incremento anual promedio de 6.9% de 2019 a 2024 se podría esperar que este choque pudiera disiparse fácilmente conforme va transcurriendo el tiempo.

    Si se pone en perspectiva, esos 18 dólares equivalen al precio de un McTrío con entrega a domicilio, una caja de cereales de marca premium, una caja de 24 latas de Coca-Cola de 12 onzas o incluso un combo “All You Can Eat” en Applebee’s. Difícilmente estos pequeños ajustes en el consumo cotidiano desincentivarían el envío de remesas, sobre todo considerando el fuerte compromiso emocional y financiero que los migrantes mantienen con sus familias en México.

    Conclusión

    En términos generales, el impacto de estos factores sobre el flujo de remesas parece que sería moderado y transitorio. Si bien estimamos una posible desaceleración de entre 1,200 y 1,500 millones de dólares en el acumulado a 12 meses, es probable que este efecto se vaya suavizando conforme los remitentes ajustan sus decisiones de envío, incluidos los métodos de transferencia de las remesas. Este ejercicio, si bien especulativo, parte del análisis de variables estructurales y patrones observados a lo largo del tiempo. Será crucial monitorear su evolución antes de emitir conclusiones categóricas.

    Sobre el autor:

    *Alejandro Padilla es Presidente de la Comisión de Política Económica del International Chamber of Commerce México y Director General Adjunto de Análisis Económico y Financiero de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión de ICC México ni de Grupo Financiero Banorte ni sus subsidiarias o filiales.

    Cuenta de X: @alexpadillasan

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

    Sigue la información sobre los negocios y la actualidad en Forbes México