La economía global atraviesa una etapa de redefinición estratégica. Las cadenas de suministro buscan nuevos destinos, el capital internacional privilegia mercados con estabilidad regional y las empresas necesitan plataformas capaces de conectar continentes.
En ese escenario, México deja de ser únicamente socio comercial relevante para consolidarse como puente económico entre América Latina, Norteamérica y Europa.
La elección de José de Jesús Rodríguez Cárdenas como presidente de la Asociación Iberoamericana de Cámaras de Comercio, Industria y Servicios (AICO) es el reflejo de una diplomacia corporativa capaz de construir consensos donde antes coexistían agendas dispersas. Cualidad manifestada a su paso por la presidencia de la Canaco CDMX y en su integración al Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia.
Frente a las candidaturas de España y Colombia, la propuesta mexicana prevaleció ante 23 países iberoamericanos gracias a su capacidad para generar confianza y proyectar una visión incluyente. El respaldo de naciones como Brasil, Argentina, España y Portugal es signo de una agenda común de integración.
Este liderazgo institucional guarda sincronía con la realidad macroeconómica del país. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, informó que la Inversión Extranjera Directa alcanzó 23 mil 591 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026, un crecimiento anual de 10.4 por ciento.
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Más allá de la cifra nominal, el dato cualitativo es revelador: la reinversión de utilidades disparó su dinamismo en un 33.5 por ciento, muestra inequívoca de que las corporaciones globales validan la certidumbre jurídica y comercial del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Los números fortalecen esa percepción. Estados Unidos incrementó sus inversiones en 23.6%, España en 18.5 y Japón en 31.5. Sectores estratégicos como servicios financieros, manufactura automotriz, minería, construcción y componentes electrónicos registraron crecimientos relevantes. Las exportaciones mexicanas alcanzaron en abril un récord histórico de 72 mil millones de dólares y un avance anual del 32.6%, la cifra más alta desde 1994.
Detrás de esos indicadores existe un fenómeno mayor, la nación mexicana comienza a posicionarse como eje de articulación económica regional.
La presidencia mexicana en la AICO adquiere una dimensión estratégica. Mientras el nearshoring redefine la geografía industrial y las tensiones globales fragmentan mercados, Iberoamérica enfrenta la oportunidad de construir una agenda común de integración empresarial.
México posee ventajas para generar nuevas alianzas estratégicas y ser un puente económico entre naciones por su acceso preferencial al mercado norteamericano, capacidad manufacturera, cercanía logística y vínculos históricos con América Latina y Europa.
Sobre el autor:
Salvador Guerrero Chiprés es Coordinador General del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México.
X: @guerrerochipres
www.c5.cdmx.gob.mx
Twitter: @C5_CDMX
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