El fútbol es el primer recuerdo que tiene en la memoria. Aisha Solórzano creció en la Zona 6 de Mixco, en Guatemala, en un barrio alegre y en una familia muy futbolera. “Toda mi infancia pasé jugando en las canchitas en frente de mi casa, lo he disfrutado un montón”, recuerda la hija de Héctor Solórzano, exjugador profesional, quien la ponía a ver los partidos desde niña.
A los 6 años comenzó a jugar, siempre con hombres y solo durante los fines de semana. “Mi mamá no nos dejaba salir entre semana, de lunes a jueves estudiar, nada de calle y luego viernes, sábado y domingo, hasta las cuatro, podía jugar con mis amigos a muchas cosas, pero el fútbol era lo que más nos importaba”, rememora.
Pero el arranque de su camino dentro de este deporte se hizo formal a los 12 años de edad, cuando ingresó a la Asociación de Pares, una liga de fútbol amateur, en su país, y desde entonces no paró, después de su desempeño por la Liga MX Femenil fue vendida al Utah Royals, de la National Women’s Soccer League (NWSL) de Estados Unidos, por un monto total de 270,000 dólares, convirtiéndose en la mayor venta de la liga mexicana.
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Sin embargo, reconoce que nunca imaginó llegar tan lejos. “En mi cabeza sí tenía el sueño de jugar profesional, pero nunca lo vi como que me fuera a dar de comer en mi día a día”, explica. Hoy la delantera guatemalteca tiene un sueño: ser campeona en la NWSL.
Jugadora internacional
Aisha Solórzano es una jugadora de talla internacional, y algo que siempre le ha gustado es meter goles. A los 17 años, cuando se fue a estudiar a la universidad en Florida, Estados Unidos, mezclaba sus estudios de diseño gráfico y artes visuales con el entrenamiento, pero después ingresó a la Liga MX Femenil.
La delantera llegó al Club Puebla en el Apertura 2023 y en mayo del siguiente año se enroló a Xolos de Tijuana con “mucha hambre de querer hacer las cosas mucho mejor de lo que las hice en Puebla porque, aunque me fue bien personalmente, como equipo no logramos muchas cosas, entonces tenía esa espinita”, comenta.

Y lo logró: hizo 16 anotaciones en 16 partidos. Pero eso no fue todo, se convirtió en la jugadora con mayor cantidad de goles en un mismo torneo al sumar los cuatro goles de la Summer Curp, es decir, un total de 20.
Su desempeño llamó la atención del Utah Royal de la NWSL (National Women’s Soccer League) que la adquirió por 270,000 dólares, convirtiéndose en la venta más cara de una jugadora de la Liga MX Femenil.
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Estrategia de juego
El éxito de la venta de Aisha Solórzano no solo se debe a su talento como jugadora, sino también al trabajo que se hizo detrás para poder lograrlo. Daniela Méndez y Roberta Jiménez Zambrano, agentes FIFA y cofundadoras de la agencia especializada en deporte femenil Femium Sports, han sido clave en este proceso.
La delantera llegó a la agencia, fundada en 2019, cuando iba a dar su paso a Puebla, pero desde ese momento plantearon una estrategia de juego para cumplir con el sueño de Aisha, que era llegar a Estados Unidos y después buscar un lugar en Europa.
Tras vencerse el contrato en Puebla, buscaron equipos que estuvieran en la Summer Cup para comenzar a tener exposición hacia el país del norte, poco tiempo después ingresó al Club Xolos.
“Empieza a hacer ruido en equipos de la NWSL, nos buscan una buena cantidad de clubes y a partir del gran rendimiento que tuvo en la Summer Cup, que tuvo un hat-trick, llamó mucho la atención”, comenta Roberta.
Después de negociar con Xolos, concretaron la venta de Aisha al Utah, que no solo fue la más grande en la historia de la liga mexicana, sino también la primera de Xolos.
“Dejando a un lado el monto, el que se estén rompiendo récords es lo que ayuda a impulsar el valor de las futbolistas. Son momentos que ayudan al crecimiento en general de la industria y eso es lo relevante, (eso) dice que estamos haciendo buenas cosas no solo nosotros como agencia, sino también el Club Xolos, lo que hizo fue histórico porque nunca habían vendido a una jugadora y la vendieron a Estados Unidos”, comenta Daniela.
Sin embargo, las tres coinciden en que persisten diversos retos. Como el salario, lo que obliga a muchas, como a Aisha, a estudiar una carrera para poder vivir. “La liga como tal en Guatemala no es profesional, las jugadoras no pueden vivir de eso, entonces al final estudiar todo lo que se pueda, graduarse y llevar el fútbol al lado”, dice la delantera.
De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), las jugadoras de fútbol perciben un sueldo promedio mensual de 3,500 pesos; es decir, 183 veces menos que sus pares masculinos.
Las fundadoras de Femium Sports explican que, en el fútbol varonil, los clubes de fútbol sí dan comisiones para los agentes o pagan bonos por goles, asistencias o rendimiento, pero en el femenil no. “Nos hemos topado con esa barrera (y) todavía faltan contratos justos para las jugadoras, (excepto por) cuatro o cinco clubes que sabemos que ejecutan muy bien el tema contractual, pero la mayoría de clubes en México no”, dice Daniela.
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La cofundadora explica que desde Femium Sports buscan fortalecer su presencia en la liga mexicana, pero también han detectado un área de oportunidad, como la de Aisha, para poder exportar a jugadoras.
Hoy Aisha tiene un nuevo sueño: “en el largo plazo quedar campeona acá”. A las nuevas generaciones que sueñan con ser futbolistas, la delantera les dice: “trabajen muy fuerte por los sueños que tienen, no se dejen apagar por los obstáculos que tengan en el camino ni vencer por lo mental; traten de llevar los estudios de la mano con el fútbol y nunca bajen los brazos”.





