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    Washington, (Reuters).- Los republicanos en la Cámara de Representantes enfrentaron dificultades este miércoles para aprobar el enorme proyecto de recorte de impuestos y gasto del presidente Donald Trump, debido a que un grupo de legisladores conservadores se negó a apoyarlo por preocupaciones sobre su costo.

    Mientras los legisladores entraban y salían de reuniones a puerta cerrada, el presidente de la Cámara, Mike Johnson, afirmó que estaba intentando convencer a los inconformes para que respaldaran el proyecto insignia de Trump.

    “Estamos abordando las preocupaciones de todos y asegurándonos de conseguir los votos necesarios. Me siento muy optimista con el progreso que hemos logrado”, declaró a la prensa.

    Con una ajustada mayoría de 220 contra 212, Johnson no puede permitirse más de tres deserciones dentro de su partido. Sin embargo, los escépticos del ala más conservadora aseguraron tener suficientes votos para bloquear la propuesta.

    “Él sabe que mi voto es ‘no’. Sabe que no creo que haya suficientes votos para aprobar esta propuesta tal como está”, dijo a periodistas el representante republicano Andy Harris, de Maryland, líder del grupo Freedom Caucus.

    Trump, quien presiona al Congreso para que le envíen el proyecto de ley antes del feriado del 4 de julio por el Día de la Independencia, se reunió con algunos de los disidentes en la Casa Blanca. Pero, ante un resultado incierto, los líderes republicanos retrasaron durante horas una votación procedimental mientras buscaban asegurar más apoyos.

    El representante Steve Scalise, de Luisiana y segundo al mando entre los republicanos de la Cámara, indicó que esperaban a legisladores que se habían retrasado debido a tormentas. “Necesitamos sus votos, y estarán aquí en breve”, dijo a periodistas.

    Los republicanos en el Congreso han tenido dificultades para mantener la unidad en los últimos años, aunque también es cierto que no han desafiado a Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero.

    Cualquier cambio que realice la Cámara requeriría una nueva votación en el Senado, lo que prácticamente imposibilitaría cumplir con el plazo del 4 de julio.

    Más contexto:
    Senado aprueba la ley de recortes de impuestos y gastos de Trump; pasa a Cámara baja para votación final

    La legislación incluye la mayoría de las prioridades internas de Trump, desde recortes fiscales hasta medidas estrictas de control migratorio.

    El Senado aprobó el proyecto el martes por el margen más estrecho posible, tras un intenso debate sobre su elevado costo y los recortes por 900 millones de dólares al programa Medicaid, que brinda atención médica a personas de bajos recursos. Analistas no partidistas estiman que la propuesta aumentaría en 3.4 billones de dólares la deuda de EU durante la próxima década.

    En la Cámara también existen divisiones similares. En mayo, se aprobó una versión anterior del proyecto con un costo menor. Las objeciones más fuertes provienen de los conservadores radicales, molestos porque no se reducen lo suficiente los gastos públicos.

    “Lo que hizo el Senado fue inconcebible”, declaró el representante republicano Ralph Norman, de Carolina del Sur, uno de los dos conservadores que votaron en contra del proyecto durante una audiencia nocturna en comité.

    Recortes de impuestos y medidas contra la inmigración

    El proyecto de ley extendería los recortes fiscales de Trump de 2017, reduciría programas sociales de salud y alimentación, financiaría la ofensiva migratoria del expresidente y eliminaría muchos incentivos para energías limpias. También incluye un aumento de 5 billones de dólares en el techo de deuda nacional, un tema que el Congreso deberá abordar en los próximos meses para evitar un incumplimiento catastrófico sobre los 36.2 billones de dólares que ya debe el país.

    Los demócratas están unidos en su oposición al proyecto, argumentando que sus recortes fiscales benefician de forma desproporcionada a los más ricos, mientras se eliminan servicios esenciales para las clases media y baja. La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés), una entidad no partidista, estimó que casi 12 millones de personas podrían perder su seguro médico como consecuencia del proyecto.

    “Este proyecto es catastrófico. No es una política pública, es un castigo”, declaró el representante demócrata Jim McGovern durante el debate en el pleno de la Cámara.

    Los recortes a Medicaid también han generado preocupación entre algunos republicanos, lo que llevó al Senado a asignar más fondos para hospitales rurales.


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