A unas 600 millas de la costa oeste de África, grandes grupos de tormentas eléctricas comienzan a organizarse en tormentas tropicales cada temporada de huracanes.
Aún no están dentro del alcance de los vuelos del “Cazahuracanes”, por lo que los meteorólogos del Centro Nacional de Huracanes de EU dependen de los satélites meteorológicos para observar estas tormentas y transmitir información sobre su ubicación, estructura e intensidad.
Los datos satelitales ayudan a los meteorólogos a crear pronósticos que mantienen seguros a los aviones y barcos, y preparan a los países ante la posible llegada de un huracán. Ahora, los meteorólogos están a punto de perder el acceso a tres de esos satélites.
El 25 de junio de 2025, la administración Trump emitió un aviso de cambio de servicio anunciando que el Programa de Satélites Meteorológicos de Defensa (DMSP) y el Centro de Meteorología Numérica y Oceanografía de la Flota de la Armada finalizarían la recopilación, el procesamiento y la distribución de todos los datos del DMSP a más tardar el 30 de junio.
La terminación de los datos se pospuso hasta el 31 de julio, tras una solicitud del jefe de la División de Ciencias de la Tierra de la NASA.
Soy meteorólogo y estudio los rayos en huracanes. Además, colaboro en la capacitación de otros meteorólogos para monitorear y pronosticar ciclones tropicales. A continuación, explico cómo se utilizan los datos del DMSP y por qué preocupa su posible desconexión.
Mirando dentro de las nubes
En su forma más básica, un satélite meteorológico es una cámara digital de alta resolución en el espacio que toma fotografías de las nubes en la atmósfera.
Estas son las imágenes satelitales que se ven en la mayoría de las transmisiones meteorológicas de televisión. Permiten a los meteorólogos ver la ubicación y algunos detalles de la estructura de un huracán, pero solo durante el día.
Para obtener información durante las 24 horas, los meteorólogos pueden usar datos satelitales infrarrojos, similares a los de una cámara termográfica, para identificar las temperaturas más frías en la cima de las nubes. Esto destaca las áreas donde se encuentran las mayores velocidades del viento y las tasas más altas de precipitación.
Sin embargo, aunque las imágenes visibles e infrarrojas son herramientas valiosas, solo ofrecen una visión general de la tormenta. Es como si un médico diagnosticara a un paciente solo con un examen visual y una toma de temperatura. Para diagnósticos más precisos, los meteorólogos se basan en los satélites DMSP.
Estos tres satélites orbitan la Tierra 14 veces al día y están equipados con instrumentos especiales de captación de imágenes y sondeo por microondas (SSMIS).
Estos sensores permiten observar el interior de las nubes, de forma similar a cómo una resonancia magnética permite ver dentro del cuerpo humano. Gracias a ellos, los meteorólogos pueden localizar con precisión el centro de baja presión de la tormenta e identificar señales de intensificación.
Localizar con precisión el centro de un huracán mejora los pronósticos sobre su trayectoria futura. Esto permite generar alertas, avisos y evacuaciones más precisas.
Desde 1990, los pronósticos de trayectoria de huracanes han mejorado hasta en un 75%. Sin embargo, pronosticar una intensificación rápida sigue siendo difícil, por lo que la capacidad del DMSP para identificar estos signos es especialmente valiosa.
Aproximadamente el 80% de los huracanes mayores (aquellos con vientos de al menos 179 km/h) se intensifican rápidamente en algún momento, lo que incrementa los riesgos para las personas y propiedades en tierra.
Saber cuándo una tormenta está a punto de intensificarse permite emitir advertencias con mayor anticipación.
¿Hacia dónde van los satélites de defensa?
La Oficina de Operaciones de Satélites y Productos de la NOAA describió la razón para suspender el flujo de datos como una necesidad de mitigar “un riesgo significativo de ciberseguridad”.
Los tres satélites ya han estado funcionando más allá de su vida útil prevista.
Los satélites DMSP se lanzaron entre 1999 y 2009, y fueron diseñados para una duración de cinco años. Ya llevan más de 15 años operando. La Fuerza Espacial de EU concluyó, recientemente, que alcanzarían el final de su vida útil entre 2023 y 2026, por lo que era probable que se perdieran pronto.
¿Existen reemplazos para los satélites DMSP?
Otros tres satélites en órbita —NOAA-20, NOAA-21 y Suomi NPP— tienen un instrumento de microondas conocido como sonda de microondas de tecnología avanzada (ATMS).
Esta sonda puede proporcionar datos similares a los del SSMIS, pero con menor resolución. La imagen resultante es más descolorida y menos útil para localizar tormentas o estimar su intensidad. A finales de abril de 2025, la Fuerza Espacial comenzó a usar datos de un nuevo satélite meteorológico de defensa, el ML-1A.
El ML-1A es un satélite de microondas que podría reemplazar algunas de las capacidades del DMSP. Sin embargo, el gobierno no ha confirmado si sus datos estarán disponibles para los meteorólogos civiles, incluidos los del Centro Nacional de Huracanes.
¿Por qué los reemplazos de satélites llegan tan tarde?
Los programas satelitales se planifican con muchos años —incluso décadas— de anticipación y requieren presupuestos elevados. El actual programa de satélites geoestacionarios lanzó su primer satélite en 2016, con planes para operar hasta 2038. El desarrollo de su sucesor, el GOES-R, comenzó en 2019.
De forma similar, desde principios de la década de 2000 se planificaron reemplazos para el DMSP.
Sin embargo, los retrasos en el desarrollo de instrumentos y los recortes presupuestarios provocaron la cancelación del Sistema Nacional de Satélites Ambientales Operacionales en Órbita Polar (NPOESS) y del Sistema de Satélites Meteorológicos de Defensa en 2010 y 2012, respectivamente, antes de que se pudiera lanzar algún satélite.
La solicitud presupuestaria de la NOAA para 2026 incluye un aumento en la financiación del programa de satélites geoestacionarios de próxima generación, con el fin de reutilizar piezas de repuesto de los satélites existentes.
También contempla la cancelación de contratos para instrumentos de observación del color del océano, composición atmosférica y mapeo avanzado de rayos.
Se avecina la temporada alta de huracanes
Se pronostica que la temporada de huracanes del Atlántico de 2025, que se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre, será superior a la media, con entre seis y diez huracanes. La parte más activa de la temporada ocurre entre mediados de agosto y mediados de octubre, justo después de que se desactiven los datos del DMSP.
Los meteorólogos seguirán utilizando todas las herramientas disponibles —incluyendo satélites, radares, globos meteorológicos y sondas— para monitorear los trópicos y emitir pronósticos. Sin embargo, la pérdida de datos satelitales, junto con recortes en datos, financiamiento y personal, podría, en última instancia, poner más vidas en riesgo.
*Chris Vagasky es Meteorólogo y director del programa de investigación de la Universidad de Wisconsin-Madison.
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation
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