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    El acuerdo de Amazon por 11.6 mil millones de dólares para comprar Globalstar refuerza sus ambiciones espaciales con satélites y espectro inalámbrico, pero no resolverá la grave escasez de lanzamientos de cohetes necesarios para construir una red capaz de competir con SpaceX, señalaron analistas.

    La falta de cohetes, las interrupciones en la fabricación y los retrasos en lanzamientos han provocado que Amazon haya desplegado solo 243 de los 3,236 satélites que prometió en 2019 para colocar en órbita baja terrestre y transmitir internet a consumidores, empresas y gobiernos.

    Esta escasez incluso ha obligado al gigante tecnológico a recurrir a cohetes Falcon 9 de SpaceX para algunos lanzamientos, lo que evidencia su dependencia de proveedores externos y las limitaciones que esto impone en la velocidad de despliegue de su red.

    En contraste, SpaceX ha desplegado Starlink a un ritmo acelerado utilizando sus propios cohetes, consolidando una ventaja significativa en escala y cobertura con una red de 10,000 satélites.

    Tanto Amazon como SpaceX compiten por un mercado lucrativo de internet desde el espacio, con clientes potenciales que van desde aerolíneas y cruceros hasta negocios en zonas remotas y miles de millones de personas sin acceso confiable a banda ancha.

    “Mientras Amazon no resuelva la velocidad de despliegue y el acceso a lanzamientos, la brecha sigue siendo estructural, no solo numérica”, dijo Gregory Radisic, profesor senior y docente en la Universidad de Bond.

    Información adicional: Amazon compra la empresa de satélites Globalstar por 11,570 mdd para competir con Starlink de Musk

    “Aun con Globalstar, Amazon sigue intentando alcanzar a los demás en escala y ritmo de despliegue”.

    La red de Globalstar está diseñada para conexiones directas a dispositivos móviles, mientras que Starlink se ha enfocado en servicios de banda ancha y está desarrollando capacidades similares mediante alianzas con empresas de telecomunicaciones.

    A principios de este año, Amazon solicitó a la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) una extensión de dos años para cumplir la fecha límite de julio y desplegar alrededor de 1,600 satélites, aproximadamente la mitad de su constelación planeada. La FCC aún no ha tomado una decisión.

    Los retrasos han atraído la atención de los reguladores. El presidente de la FCC, Brendan Carr, criticó el mes pasado el ritmo de despliegue de Amazon, en respuesta a las objeciones de la compañía a la propuesta de SpaceX de lanzar una constelación mucho más grande de satélites.

    Carr, quien tendrá voz en el acuerdo, dijo a CNBC el martes que la FCC está “muy abierta” a la adquisición de Globalstar.

    Blue origin va rezagado

    La solución a largo plazo de Amazon podría estar más cerca de casa.

    Blue Origin, la empresa de cohetes fundada por Jeff Bezos, está desarrollando New Glenn, un cohete parcialmente reutilizable de carga pesada diseñado para transportar grandes cargas satelitales.

    New Glenn realizó su vuelo inaugural en enero de 2025 y continúa en fase de pruebas mientras Blue Origin busca misiones más regulares. Sin embargo, aún no alcanza el ritmo de lanzamientos necesario para apoyar el despliegue de satélites de Amazon, lo que mantiene a la compañía dependiente de proveedores externos.

    “Lo que es seguro es que la carrera espacial se está intensificando y se espera que se inviertan grandes sumas de dinero en esta industria en los próximos años”, dijo Dan Coatsworth, jefe de mercados de AJ Bell.

    Con información de Reuters

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