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    La Comisión para la Industria de Vinos y Licores (CIVyL) dijo que se podría aumentar un 70 por ciento la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en bebidas alcohólicas, si se transita hacia un esquema basado en el contenido de alcohol por volumen y no en el valor del producto, dijo Panambí Garcés, directora general del organismo.

    “Está estimado que por el cambio de esquema fiscal se estaría tributando cerca del 70 por ciento más impuestos por concepto de IEPS en las bebidas alcohólicas al día de hoy”, dijo la directiva.

    Garcés explicó que la transición de recaudar IEPS en bebidas alcohólicas de un esquema basado en el contenido de alcohol por volumen, y no en el valor del producto, se aliena con el compromiso de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para no crear nuevos impuestos ni subir nuevas tasas.

    “Al contrario (la modernización del esquema fiscal) mejora la eficiencia recaudatoria y reduce la evasión fiscal por el cobro del actual esquema”, afirmó.

    En 2024, el Servicio de Administración Tributaria recaudó 75 mil 100 millones de pesos por el cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios en bebidas alcohólicas.

    De acuerdo con la directora general de la CIVyL, con la propuesta de cobrar el contenido del alcohol, y no con el precio del producto, se recaudaría 123 mil 574 millones de pesos por cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios en bebidas alcohólicas.

    “Esta propuesta la apoyamos desde la Comisión, incluso proponemos la modernización del cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios en bebidas alcohólicas desde hace algunos años”, aseguró.

    El cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios es mucho más eficaz cuando se hace considerando el contenido del alcohol y no con el precio del producto, sostuvo.

    Según un estudio del Colegio de México, los impuestos a bebidas alcohólicas son instrumentos fiscales ampliamente utilizados para recaudar, por lo que existen el cobro del impuesto ad-valorem y el impuesto ad-quantum.

    El impuesto ad-valorem se define como aquel que grava el valor del producto, por lo que “se calcula como un porcentaje del precio de venta, ya sea del precio al consumidor final, el precio mayorista o de fábrica”.

    El impuesto ad-quantum grava la cantidad del producto (en este caso, del contenido de alcohol) independientemente del precio. Se expresa en función de la cantidad de alcohol.

    “La mayoría de las economías de la OCDE gravan las bebidas alcohólicas mediante impuestos ad quantum, en cambio, los esquemas ad valorem predominan en economías emergentes”, de acuerdo con el Colmex.

    La modificación fiscal cambia los incentivos del cobro de los impuestos, porque se cobra en los productores, envasadores y distribuidores, mencionó Panambí Garcés.

    Agregó que el cobro del IEPS está diluido a lo largo de la cadena de venta, por lo que proponen “que se haga en una primera enajenación y lo pagarían quienes lo producen y envasan en México y los importadores del extranjero”.

    La directiva dijo que dicha estrategia permite la reducción del número de contribuyentes con el nuevo esquema fiscal, por lo que generas un beneficio por no haber un incentivo de tener el impuesto diluido y tener muchas personas que no puedan contribuir pagando.

    “Al disminuir los incentivos para la evasión hay un beneficio para el consumidor, porque ya no sabemos cuando está el mercado negro”, señaló.

    Además, dijo Garcés, se hace un cobro del impuesto de manera simplificada, pues el consumidor tendría la certeza de está comprando y pagando una bebida alcohólica de procedencia lícita y cumple con todas las normas sanitarias.

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