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    La alianza libertaria del presidente argentino Javier Milei obtuvo importantes avances en las elecciones intermedias del domingo, pero ahora enfrenta el reto de demostrar su capacidad para construir una coalición que impulse las reformas que buscan los inversionistas, apuntan analistas y legisladores.

    La votación del domingo debería transformar a La Libertad Avanza (LLA), el pequeño partido minoritario de Milei, en un bloque poderoso capaz de defender los vetos presidenciales para controlar el gasto público frente a las anulaciones del Congreso lideradas por la oposición peronista de izquierda, que argumenta que las políticas de libre mercado de Milei perjudican la producción local argentina. Se movilizaron contra sus medidas de austeridad, que redujeron las pensiones de los jubilados y el financiamiento de las universidades públicas.

    Sin embargo, Milei también debe ahora sumar aliados que respalden cambios políticos significativos, incluyendo las reformas tributarias y laborales que espera impulsar. El partido de Milei seguirá sin tener mayoría en ambas cámaras una vez que los nuevos legisladores asuman sus cargos el 10 de diciembre.

    En su discurso de victoria, Milei expresó una mayor disposición a formar alianzas. Pero las propuestas de un político conocido desde hace tiempo por su espíritu independiente y su preferencia por seguir su propio camino fueron recibidas con cautela por legisladores ajenos a su partido.

    “Depende de cómo utilice su éxito”, declaró Pablo Yedlin, diputado de la oposición peronista por la provincia de Tucumán. “Si aprovecha este éxito para generar consenso, para ponernos de acuerdo sobre lo que necesitan las provincias y los argentinos, supondría un cambio profundo en la política de este gobierno y sería bienvenido”.

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    Alianzas clave para LLA

    Las futuras alianzas, incluidas las que se forjen con partidos centristas y provinciales como el PRO (de centroderecha), liderado por el expresidente Mauricio Macri, serán cruciales, señalan los analistas. En conjunto, PRO y LLA suman 104 escaños en la Cámara de Diputados, apenas por debajo de los 129 necesarios para la mayoría simple.

    Esa alianza podría ser un “instrumento viable pero frágil para la reforma”, afirmó Mariano Machado, de la consultora de riesgos Verisk Maplecroft, siempre y cuando las rivalidades personales y las negociaciones regionales no socaven la unidad.

    Santiago Pauli, diputado de la LLA por la provincia de Tierra del Fuego, se hizo eco de este sentir, afirmando que “para llevar a cabo reformas complejas y profundas necesitamos apoyo”. Sin embargo, marcó un límite firme en cuanto a la disciplina fiscal, advirtiendo contra cualquier compromiso que pusiera en peligro el superávit presupuestario de Argentina, el primero en más de una década, logrado con tanto esfuerzo.

    “Ese es el límite. De todo lo demás podemos hablar”, declaró Pauli a Reuters.

    En las próximas semanas, la atención pública se centrará en la remodelación del gabinete propuesta por el presidente antes del 10 de diciembre, fecha en la que ha dado señales de querer facilitar las negociaciones en ambas cámaras.

    Aun así, persiste el escepticismo. Francisco Sánchez, exdiputado de la PRO que ocupó brevemente el cargo de Secretario de Culto —encargado de las relaciones del gobierno con el Vaticano y otras religiones— en el gabinete de Milei antes de renunciar por motivos personales, cuestionó la capacidad del presidente para generar consensos.

    “Es poco probable que ceda en temas fundamentales como la austeridad fiscal, la reforma del Estado y la desregulación económica”, afirmó Sánchez. “Debe demostrar que puede mantener relaciones políticas estables, no solo tácticas.”

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    Las próximas reformas

    Una prioridad clave tras las elecciones intermedias será la simplificación del complejo sistema tributario argentino, que probablemente incluirá medidas para reducir y eliminar impuestos, una iniciativa destinada a impulsar la productividad.

    Milei también busca reformar la legislación laboral para otorgar a los empleadores mayor flexibilidad, simplificar la contratación y el despido, extender la jornada laboral legal, dividir los días de vacaciones y permitir el pago parcial de salarios en especie o la indemnización por despido en cuotas.

    Los analistas señalan que simplificar la recaudación tributaria podría ser factible, pero obtener apoyo para las reformas laborales —que podrían ser impopulares entre la población— representa un desafío mayor.

    Una propuesta implica transferir la jurisdicción sobre las controversias laborales de los tribunales federales a los locales, los cuales, indican los críticos, carecen de la experiencia técnica necesaria, lo que podría debilitar la protección de los trabajadores y favorecer fallos que beneficien a los empleadores.

    Milei podría tener dificultades para encontrar apoyo en la oposición peronista. Yedlin, el diputado tucumano, afirmó que, si bien no se opone a una reforma laboral, considera que la prioridad debería ser implementar políticas macroeconómicas que impulsen el crecimiento argentino, el cual se desaceleró en los últimos meses.

    Fábricas de todo el país han cerrado sus puertas debido a que las medidas de desregulación de Milei generaron una creciente competencia de importaciones más baratas.

    “Es muy difícil que la economía crezca debido al modelo de país de Javier Milei, caracterizado por aduanas abiertas, importaciones liberales y la destrucción de la industria”, declaró Yedlin.

    Con información de Reuters

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