Las remesas enviadas por los mexicanos radicados en Estados Unidos a sus familiares han impulsado la adquisición de nueva tierra en el campo en el país, revela un estudio financiado por el Banco de México (Banxico).
“Las remesas favorecen la adquisición de nueva tierra y la expansión del área cultivada, especialmente entre los hogares sin tenencia de tierra previa”, asegura Gustavo Hernández Monroy, economista de la dirección General de Investigación Económica del Banxico.
La evidencia indica que los dólares están actuando como financiamiento privado, expandiendo la posesión de tierras y reduciendo para algunos miembros del hogar la dependencia del trabajo agrícola, detalla el estudio realizado por el economista egresado del ITAM, quien actualmente está en licencia por estudios como parte del Programa Interno de Investigadores de Verano de la Dirección General de Investigación Económica.
Paradójicamente las remesas enviadas por los trabajadores mexicanos radicados, especialmente en Estados Unidos, a sus familiares reducen el número de trabajadores agrícolas, agrega el análisis financiado por el banco central, quien señala que las conclusiones del trabajo no son una postura oficial de la entidad encargada de la política monetaria en México.
Según el especialista en temas económicos, las remesas son una fuente relevante de ingresos externos para países de renta baja y media, como México, que recibió más de 65 mil millones dólares de envíos de trabajadores mexicanos radicados en Estados Unidos.
México fue el segundo país del mundo que más recibió remesas en 2024, debido a una migración rural y urbana registrada en los últimos años, detalla Gustavo Hernández Monroy.
Un aumento en el envío de remesas se asocian con una disminución de la pobreza, una mayor seguridad alimentaria, menos volatilidad del ingreso, así como un robusto poder de compra de bienes durables, agrega.
El economista del Banco en licencia hizo el estudio bajo la premisa: ¿Cómo influyen las remesas en la posesión de tierras, el cultivo y la asignación de trabajo en hogares rurales mexicanos?
El experto analizó hogares mexicanos con una experiencia migratoria, así como evaluó el stock de familiares que emigraron hace más de 3 años desde diferentes regiones rurales de México a Estados Unidos.
También revisó el cambio en salarios promedio en el estado y ocupación del migrante en Estados Unidos en su última estancia. Tras todos ese ejercicio llegó a varias conclusiones de que las remesas ayudan a mover la economía regional.
Las remesas disminuyen el trabajo agrícola de mujeres y jóvenes, así como impulsan la escolaridad de los jóvenes y redistribuyen el empleo adulto: más agrícola en hombres y más no agrícola en mujeres, precisa el economista del Banxico.
Los jóvenes reducen el trabajo agrícola y aumentan su asistencia escolar, aunque la intensidad depende de la tenencia previa de tierra, agrega.
En adultos, las remesas inducen una reasignación ocupacional: reducen el trabajo agrícola femenino y, en hombres, lo desplazan hacia agricultura en hogares sin tierra previa y hacia actividades no agrícolas en hogares con tierra, concluye Gustavo Hernández Monroy.
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