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    Los partidos europeos de extrema derecha y populistas que en su día aplaudieron a Donald Trump y ganaron peso gracias a sus elogios ahora se están distanciando del presidente estadounidense por su incursión militar en Venezuela y su intento de hacerse con Groenlandia.

    La administración Trump ha respaldado en repetidas ocasiones a partidos europeos de extrema derecha que comparten una postura similar en cuestiones que van desde la inmigración hasta el cambio climático, ayudando a legitimar movimientos que durante mucho tiempo han afrontado el estigma en sus países, pero que ahora están en ascenso.

    La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, publicada el mes pasado, afirmaba que “la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos da, en efecto, grandes motivos para el optimismo”.

    Pero ahora esos partidos se enfrentan a un dilema, ya que la desaprobación de Trump aumenta en todo el continente debido a sus movimientos cada vez más agresivos en política exterior y, en particular, a sus esfuerzos por adquirir Groenlandia a Dinamarca.

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    La AFD alemana arremete contra Trump

    “Donald Trump ha violado una promesa fundamental de campaña, a saber, no interferir en otros países”, dijo Alice Weidel, de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), mientras que el copresidente del partido, Tino Chrupalla, rechazó los “métodos del Lejano Oeste”.

    La AfD ha estado cultivando vínculos con la administración de Trump, pero las encuestas sugieren que esto puede dejar de ser beneficioso. Un sondeo del instituto Forsa publicado el martes mostró que el 71% de los alemanes ve a Trump más como un oponente que como un aliado.

    La desconfianza hacia Trump ha aumentado desde que el sábado prometió imponer aranceles a una serie de países de la UE, entre ellos Alemania, Francia, Suecia y Reino Unido, hasta que Estados Unidos pueda comprar Groenlandia.

    La semana pasada, esos países habían enviado personal militar a la vasta isla ártica a petición de Dinamarca.

    El líder de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, dijo el martes que Europa debe reaccionar, refiriéndose a “medidas anti-coerción” y a la suspensión del acuerdo económico firmado el año pasado entre la UE y Estados Unidos.

    El partido populista británico Reform UK, cuyo líder Nigel Farage ha presumido durante mucho tiempo de sus estrechos vínculos con Trump, dijo que era difícil saber si el presidente estaba fanfarroneando.

    “Pero utilizar amenazas económicas contra el país que ha sido considerado su aliado más cercano durante más de cien años no es el tipo de cosa que esperaríamos”, afirmó Reform en un comunicado publicado el 19 de enero.

    Aún más contundente fue Mattias Karlsson, citado a menudo como el principal ideólogo de los ultraderechistas Demócratas de Suecia.

    “Trump se parece cada vez más a un rey Midas al revés”, escribió en X. “Todo lo que toca se convierte en mierda”.

    El politólogo Johannes Hillje afirmó que siempre sería difícil para los nacionalistas forjar una política exterior común “porque los intereses nacionales no siempre convergen”.

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    Mantenerse al margen

    No todos los partidos europeos de extrema derecha y populistas han sido tan críticos. Algunos, como el ultraderechista Partido por la Libertad de los Países Bajos y el partido español Vox, elogiaron a Trump por derrocar al presidente venezolano Nicolás Maduro, pero guardaron silencio sobre sus amenazas respecto a Groenlandia.

    Otros, como el presidente polaco Karol Nawrocki y el gobierno nacionalista del primer ministro húngaro Viktor Orbán, han pedido que la cuestión de Groenlandia se resuelva de manera bilateral entre Estados Unidos y Dinamarca.

    El primer ministro checo Andrej Babiš publicó el martes un vídeo en redes sociales en el que blandía un mapa y un globo terráqueo para mostrar lo grande que es Groenlandia y lo cerca que está de Rusia si se lanzara un misil desde allí.

    “Estados Unidos tiene un interés a largo plazo en Groenlandia, no es solo una iniciativa de Donald Trump ahora”, dijo, pidiendo una resolución diplomática.

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    Críticas moderadas de Meloni

    La primera ministra italiana de derechas, Giorgia Meloni, considerada una de las líderes europeas más cercanas a Trump, dijo que su decisión de imponer aranceles a aliados europeos fue un “error”.

    “Hablé con Donald Trump hace unas horas y le dije lo que pienso”, afirmó el domingo, añadiendo que creía que había “un problema de entendimiento y comunicación” entre Washington y Europa. No ha dicho nada desde entonces, pero los medios italianos han señalado que se opone a imponer aranceles a Estados Unidos en respuesta y que, en cambio, busca desactivar la crisis mediante conversaciones.

    Sin embargo, el viceprimer ministro italiano Matteo Salvini, líder del partido ultraderechista Liga, culpó de las renovadas tensiones comerciales a los países europeos que enviaron soldados a Groenlandia.

    “El afán por anunciar el envío de tropas aquí y allá está dando ahora su fruto amargo”, escribió en X.

    Con información de Reuters.

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