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    El inicio de 2026 encuentra a la industria turística mexicana en un momento decisivo para consolidar su posición como potencia turística global. En ese contexto, la Feria Internacional del Turismo (FITUR) 2026, se convierte en el primer gran punto de encuentro del año donde esta conversación toma forma. Más que una feria turística, es el espacio donde operadores, inversionistas y financiadores calibran mercados y ajustan expectativas. Que México haya sido el país socio en FITUR 2026 confirma el lugar central que hoy ocupa en la agenda del turismo internacional y, sobre todo, en la del capital.

    Las cifras de la Secretaría de Turismo ya marcan una tendencia imparable: En los primeros 7 meses de 2025, el ingreso de divisas superó los 21,600 millones de dólares, un crecimiento cercano al 7% anual. México recibió más de 27 millones de turistas internacionales, lo que le sitúa como el sexto país más visitado del mundo. Esto confirma que la inercia positiva no es casualidad, sino el reflejo de una industria que se expande con vigor.

    En este escenario del 2026, el gran catalizador de esta expansión será, sin duda, la Copa del Mundo, con 13 partidos distribuidos entre la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, pues acelerará decisiones que el sector debía tomar de cualquier forma: infraestructura, calidad de los activos y solidez operativa. Cifras de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (CANACO) proyectan una derrama superior a los 20 mil millones de pesos para la CDMX, con la urgencia de sumar 3,000 habitaciones adicionales a su oferta actual. Por otro lado, la Secretaría de Turismo de Jalisco espera un incremento del 10% en su flujo anual, rozando los 3 millones de visitantes adicionales. La Secretaría de Turismo de Monterrey también anticipa una saturación hotelera con la llegada de 400 mil turistas.

    Estas proyecciones de derrama económica y ocupación hotelera reflejan una presión real sobre la infraestructura existente, pero el verdadero reto no está en atender un pico temporal de demanda, sino en invertir correctamente para el ciclo que viene después.

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    El crecimiento más sano del sector hotelero no necesariamente vendrá de sumar llaves de forma indiscriminada, sino de reconvertir activos, reposicionar hoteles existentes, elevar categorías, modernizar infraestructura y apostar por plazas que capturen la demanda indirecta de los grandes eventos. Ciudades secundarias, destinos emergentes y modelos híbridos —que combinan turismo de negocios y placer— empiezan a concentrar un interés creciente por su potencial de rentabilidad de largo plazo.

    Aquí es donde el financiamiento especializado en el sector deja de ser un complemento  para convertirse en un habilitador estratégico. La hotelería opera con ciclos largos, alta intensidad de capital y necesidades muy específicas. Financiar este sector no es únicamente otorgar crédito, sino estructurar soluciones alineadas al flujo del negocio, al ciclo de inversión y al momento correcto del activo.

    La banca y las instituciones financieras tienen hoy una responsabilidad que va más allá de acompañar el crecimiento con recursos: deben actuar como aliados estratégicos y ayudar a discriminar entre proyectos que son financieramente sostenibles y aquellos que solo responden a una coyuntura. Pensar en 2026 como una meta, y no como el inicio de un nuevo ciclo, es uno de los principales riesgos para la industria. México, sin duda, está en el foco del turismo internacional. La expansión del sector es una realidad estadística, pero su sostenibilidad dependerá de la calidad de las decisiones que se tomen hoy: dónde invertir, cómo expandirse y con qué estructura de capital. Si logramos emparejar el desarrollo impulsado por el sector público con un financiamiento privado ágil y especializado, el 2026 no solo será recordado por el fútbol, sino como el año en que la industria turística mexicana alcanzó un nuevo nivel de madurez, rentabilidad y competitividad internacional.

    Sobre el autor:

    *Manuel Muñoz es Director de Banca Corporativa Hotelera de Banco Sabadell.

    Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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