Para la exploradora y atleta de resistencia Andy Dorantes, ser la primera persona latinoamericana en completar una travesía en solitario, sin asistencia y 100% autosuficiente al Polo Sur no solo representa un logro deportivo, también implica romper barreras simbólicas para las mujeres.
En entrevista con Forbes México, Dorantes comenta cómo cada expedición ha sido una forma de demostrar que los límites —muchas veces— son aprendidos, especialmente en espacios dominados por hombres, como lo es el sector deportivo.
En este entorno donde muchas mujeres aún enfrentan restricciones sociales, culturales o internas, la exploradora asegura que la confianza no se construye desde la comodidad, pues para ella, el enfrentarse a situaciones extremas durante sus expediciones donde “sí o sí tengo que salir adelante por mí misma, porque nadie va a ir a buscarme, nadie va a ir a rescatarme (…) entre más te expones a esa incomodidad, cada vez la confianza en ti va a ser mayor”, explica.
Para ella, el hecho de que el montañismo o la exploración polar hayan sido históricamente dominados por hombres nunca fue un obstáculo central: “Al final del día son tus capacidades las que van a determinar si eres exitosa o no”.
La reciente expedición a la Antártida —que la convirtió en la mujer número 17 en el mundo en lograr esa hazaña bajo condiciones extremas— marcó un antes y un después, ya que pasar casi dos meses completamente sola en uno de los entornos más hostiles del planeta implicó una exigencia física y mental sin precedentes.
“No todos los días tenemos la oportunidad de estar completamente solos por casi dos meses en el lugar más inhóspito, más frío del planeta”, reflexiona, subrayando a su vez el mensaje que busca transmitir para las mujeres: “Realmente no importa de dónde vienes, ningún sueño es demasiado grande. Si tú crees que lo vas a lograr, lo vas a lograr y tienes que tomar acción para hacerlo”.

No te pierdas: La atleta mexicana Andy Dorantes hace historia tras alcanzar el Polo Sur antártico
Andy Dorantes en busca de inspirar a una nueva generación de mujeres atletas
Dorantes, al ser mexicana y provenir de un contexto donde no se tiene acceso fácilmente a los deportes de alta montaña le da un matiz adicional a su historia, pues de acuerdo con el sitio Himalaya Database, menos del 15% de los atletas de esta disciplina, son mujeres.
“Yo soy 100% mexicana, no vengo de una familia donde tuvimos acceso a actividades al aire libre desde niños”, comparte, explicando que por eso, espera que su experiencia funcione como precedente para futuras generaciones femeninas.
“Espero que se vengan muchas, sobre todo mujeres latinas, en hacer este tipo de retos (…), muchas veces nos compramos limitantes por el simple hecho de ser de un país donde a lo mejor no se practica cierto deporte (…). No va a haber nada que me detenga y eso puede ser a lo mejor una inspiración para alguien más”.

Además de la disciplina física, Dorantes también destaca el papel de la preparación académica y la educación como herramientas de empoderamiento, considerando que su posición actual también implica convertirse en referente para nuevas generaciones de mujeres.
“Cuando yo crecí no tenía alguien que yo pudiera admirar que hiciera lo mismo que yo estoy haciendo ahora”, señala, afirmando que con esa intención publicó su primer cuento infantil: Andy y sus travesías en las alturas, libro que busca recordarle a las niñas que “cualquier sueño se puede cumplir, ningún sueño es demasiado grande y simplemente tienen que creer en ellas”.
Sobre la responsabilidad de representación, la exploradora matiza la idea del peso simbólico al señalar que “más que una responsabilidad, me pone en un espacio muy padre donde yo puedo invitar gente a ir a lo desconocido, a perseguir sus sueños”, dice, agregando que “la vida es muy corta (…), nuestro tiempo en el planeta es finito y si estamos aquí es para vivir la vida de nuestros sueños”.
En cuanto a lo que viene en su carrera, Dorantes reconoce que tras dedicar tres años enteros a la preparación del Polo Sur, hoy su siguiente gran aventura podría estar en compartir lo aprendido.
“Me siento una persona muy afortunada y si a través de mis conferencias, de mis cuentos, de mis libros puedo ayudar a mujeres, creo que esa sería una gran aventura”.
Sin embargo, no descarta nuevos desafíos extremos: el Polo Norte aparece como un reto que, de concretarse, le permitiría completar uno de los mayores hitos de la exploración moderna, especialmente para una mujer en el deporte de alta montaña.
Finalmente, sobre la conversación pendiente con las mujeres en torno a la ambición, es contundente al declarar cómo está mal visto ser ambiciosas.
“Está mal visto ser demasiado exitosas”, afirma. Pero lejos de aceptar esa narrativa, la desafía: “Ser ambiciosa es de las mejores virtudes que podemos tener, (…) es gasolina para todos los días despertarte e ir atrás de tus sueños”.
Dorantes, con sus hitos y lo que desprende de ellos, busca romper estigmas, no solo como un acto individual, sino colectivo: “Mujeres que están rompiendo barreras es importantísimo para que cada vez tengamos más representantes”.










