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    El presidente de EU, Donald Trump, aprovechó su discurso sobre el estado de la Unión para, por un lado, volver a alabar los logros de su Administración en el terreno económico, y por otro, para generar aún más incertidumbre en torno a su política comercial al sugerir que los nuevos aranceles que impuso no requerirán aprobación del Congreso. 

    Asimismo, Trump destacó avances en la lucha contra el narcotráfico y la inmigración, rechazó el poder y alardeó de la misión de captura de Nicolás Maduro y del poder militar estadounidense frente a las ambiciones nucleares de Irán.

    Durante la alocución más larga (107 minutos) jamás pronunciada ante una sesión conjunta del Congreso, aprovechó para tildar de “desafortunada” la decisión del Tribual Supremo de tumbar parte de sus mal llamados “aranceles recíprocos” el pasado viernes.

    Ese mismo día, tras el varapalo judicial, Trump firmó una orden ejecutiva que entró este martes en vigor para activar unos nuevos gravámenes globales del 10%. 

    El republicano aseguró que estos nuevos impuestos aduaneros “son un poco más complejos, pero probablemente mejores, lo que conducirá a una solución aún más sólida que antes”. 

    “No será necesaria la intervención del Congreso”, afirmó Trump, pese a que la norma en la que se apoyó para decretar esos nuevos gravámenes, la sección 122 de la ley de comercio de 1974, implica que los aranceles solo pueden imponerse durante 150 días si el Congreso, donde los republicanos tienen una mayoría muy escueta, da su aprobación.

    Las palabras de Trump dan a entender que no buscará el apoyo del legislativo para la activación de esta nueva fase de su política comercial.

    El mandatario fue un paso más allá al defender la imposición de gravámenes sobre las importaciones al aventurar que sustituirán a la recaudación de impuestos sobre las personas físicas.

    “Según pasa el tiempo creo que los aranceles, pagados por países extranjeros, reemplazarán, como en el pasado, el sistema moderno de impuestos sobre la renta, eliminando un gran lastre para la gente que amo”, aseguró Trump, sugiriendo que los aranceles podrían eliminar gran parte de los gravámenes fiscales sobre las familias estadounidenses.

    Trump realizó esta afirmación pese a que, en su sentencia del pasado viernes, el Tribunal Supremo consideró que los aranceles son una forma de tributación y reafirmó que el poder tributario pertenece al Congreso, y no al presidente.

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    Trump mantiene reproches hacia Joe Biden

    “Cuando hablé en esta cámara hace 12 meses, había heredado una nación en crisis, con una economía estancada, inflación a niveles récord y una frontera abierta de par en par”, indicó el mandatario al inicio de su alocución, insistiendo de nuevo en cargar contra su predecesor en el cargo, el demócrata Joe Biden.

    En materia económica, aseguró que su administración “ha reducido la inflación subyacente a su nivel más bajo en más de cinco años”, una afirmación que, como muchas de las que suele realizar el republicano, resultó inexacta, ya que en su primer año de regreso al poder la subida de precios efectivamente se moderaron, pero está todavía en torno a medio punto por encima de los niveles de 2019-2020. 

    A su vez, Trump anunció en el discurso que obligará a las empresas que están invirtiendo en infraestructura de inteligencia artificial a niveles récord a instalar sus propias centrales eléctricas para así evitar los problemas de aumento de precios que se han producido en determinadas regiones en un momento en que muchos estadounidenses siguen quejándose por el elevado coste de la vida.

    El magnate neoyorquino destacó que logró bajar los precios de los medicamentos en EU gracias a la presión que ejerció sobre las farmacéuticas a la hora de exigir el llamado principio de la “nación más favorecida” y también pidió al Congreso que haga permanente la prohibición de que fondos financieros puedan adquirir viviendas unipersonales en el país. 

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    Migración, acuerdos de paz y Venezuela, esto también fue parte del discurso de Trump

    Otro tema que tocó Trump durante su discurso fue cómo los cruces de inmigrantes indocumentados cesaron, que la entrada transfronteriza de fentanilo se redujo y que la inflación bajó, mientras los ingresos de las familias subieron, pese a que una mayoría de estadounidenses desaprueban su manejo de la economía, de acuerdo con las últimas encuestas.

    “Después de solo un año, puedo decir con dignidad y orgullo que hemos alcanzado una transformación que no se ha visto nunca; un giro para la historia”, señaló un hiperbólico Trump, que fue repetidamente ovacionado por los legisladores republicanos y miembros de su gabinete y abucheado por los demócratas.

    El discurso de Trump tomó un tono unificador e inspiracional solo en las ocasiones que habló del 250 aniversario de la declaración de Independencia de Estados Unidos, que se celebra este año. “Juntos, nos convertimos en los maestros de las más poderosas industrias, destruimos a las más monstruosas tiranías de la historia y liberamos a millones de las cadenas del fascismo, comunismo, opresión y terror”. 

    Por el contrario cuando insultó a la comunidad somalí de Minesota, habló de la “invasión fronteriza”, aseguró que los inmigrantes indocumentados votan en las elecciones y pidió al Congreso modificar las leyes electorales para evitarlo, despertó la ira de varios demócratas.

    En el caso de las congresistas Rashida Talib o Ilhan Omar, el descontento con el republicano fue a más, con esta última acusando al presidente de haber “matado a estadounidenses”, en referencia a la muerte de dos ciudadanos de Minneapolis durante las redadas masivas contra migrantes de enero en la mencionada ciudad, donde Omar vivió desde la adolescencia y a la que representa en la Cámara Baja.

    Trump reiteró que en el primer año de su segundo mandato ha consiguió ocho acuerdos de paz y que su política exterior se basa en la máxima de “paz a través de la fuerza”. Presumió de la operación del mes pasado en la que capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro o de la renovada “dominación” estadounidense en Latinoamérica.

    A Maduro lo llamó “uno de los capos más siniestros” o “dictador fuera de la ley”, y aseguró que la operación militar que lo capturó fue una “victoria colosal” que lo ha llevado frente a la Justicia estadounidense.

    Por el contrario, dijo que ahora Venezuela, que mantiene intactas las estructuras del chavismo, es un “nuevo amigo y socio” y que trabaja “de cerca” con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para “desencadenar extraordinarios avances económicos para ambos países y los ciudadanos que tanto han sufrido”. 

    También subrayó que el bombardeo que el Pentágono llevó a cabo el año pasado sobre Irán destruyó “el programa de armas nucleares” de Teherán, aunque al mismo tiempo aseguró que los ayatolás no han renegado de su deseo de poseer armamento atómico.

    “Lo aniquilamos (el programa nuclear), y quieren empezar de nuevo”, aseguró. 

    En un momento en que Washington mantiene el despliegue militar en torno a Irán más importante en Oriente Medio desde la guerra de Irak de 203, el presidente estadounidense aseguró que Teherán nunca tendrá “un arma nuclear”. 

    A su vez, a pocas horas de que las delegaciones de EU e Irán se reúnan en Ginebra para intentar llegar a una solución diplomática, Trump aseguró que sigue prefiriendo un acuerdo negociado a la intervención militar.

    El discurso del presidente, cuya popularidad -en torno al 40% según los sondeos- se resintió tras su retorno al poder en enero de 2025, se siguió con especial interés este año debido a que en noviembre el país celebra legislativas de medio mandato en las que los republicanos se juegan seguir manteniendo sus escuetas minorías en el Senado y la Cámara de Representantes.

    Con información de EFE

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