El rescate se desarrolló con una precisión casi perfecta. Al amparo de la oscuridad, comandos estadounidenses se infiltraron en Irán sin ser detectados, escalaron una cresta de 2,134 metros y rescataron a un especialista en armamento estadounidense que se encontraba atrapado, trasladándolo a un punto de encuentro secreto antes del amanecer del domingo.
Entonces, todo se detuvo.
Dos aviones MC-130 que transportaban a parte de los aproximadamente 100 miembros de las fuerzas especiales a un terreno accidentado al sur de Teherán sufrieron una falla mecánica y no pudieron despegar, informó a Reuters un funcionario estadounidense bajo condición de anonimato.
De repente, los comandos de élite corrían el riesgo de quedar atrapados tras las líneas enemigas.
Sus comandantes tomaron una decisión arriesgada: ordenaron el envío de aviones adicionales a Irán para extraer al grupo por oleadas, una decisión que mantuvo a los comandos de élite en vilo durante un par de tensas horas.
“Si hubo un momento de pánico, fue ese”, dijo el funcionario, quien atribuyó el éxito a la rápida toma de decisiones. El funcionario, junto con otros que hablaron con Reuters para este reportaje, solicitó el anonimato para poder hablar con franqueza sobre la operación.
La arriesgada estrategia funcionó. El equipo de rescate se retiró por etapas, y las tropas estadounidenses destruyeron los MC-130 averiados y otros cuatro helicópteros dentro de Irán para evitar el riesgo de dejar atrás equipo sensible.
La exitosa extracción puso fin a uno de los episodios más peligrosos del conflicto, que ya dura cinco semanas, evitando lo que podría haber sido una pérdida catastrófica de vidas estadounidenses y aliviando la creciente crisis del presidente Donald Trump, quien sopesa si intensificar una guerra que ya cobró miles de vidas.
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Piloto derribado se escondió y estableció contacto
El especialista en armamento estadounidense rescatado era el segundo de los dos tripulantes de un avión de combate F-15E Strike Eagle que, según Irán, fue alcanzado por sus defensas aéreas el viernes. Un funcionario estadounidense indicó que el avión sobrevolaba la provincia de Isfahán cuando fue derribado y los dos aviadores se eyectaron por separado. El piloto fue rescatado, mientras que el segundo aviador permaneció en Irán.
Las tripulaciones aéreas estadounidenses reciben entrenamiento en técnicas de supervivencia, evasión, resistencia y escape en caso de ser derribadas tras las líneas enemigas, pero pocas dominan el persa y se enfrentan al reto de pasar desapercibidas mientras buscan rescate.
Una fuente estadounidense familiarizada con algunos detalles operativos afirmó que el oficial estadounidense, a quien Trump identificó como coronel, se torció el tobillo y se escondió en una grieta en la cima de una colina.
El funcionario añadió que el aviador posteriormente estableció contacto con el ejército estadounidense y se autenticó, un paso crucial para garantizar que las fuerzas de rescate no cayeran en una trampa. La CIA había llevado a cabo una campaña de engaño con la esperanza de confundir a Teherán, infiltrando información en Irán que indicaba que las fuerzas estadounidenses ya habían localizado al aviador desaparecido y lo estaban trasladando antes de que se realizara la operación, según declaró un alto funcionario de la administración Trump.
Sin embargo, el ejército estadounidense tomó medidas adicionales, interfiriendo las comunicaciones electrónicas y bombardeando carreteras clave alrededor de la zona para impedir el acceso, de acuerdo con la fuente estadounidense familiarizada con la planificación.
La fuente informó a Reuters que las aeronaves finalmente enviadas para extraer al aviador y rescatar a las fuerzas de rescate eran aviones turbohélice mucho más pequeños, capaces de aterrizar en aeródromos pequeños y relativamente ligeros.
Durante toda la operación, la Casa Blanca, el Pentágono y el Comando Central del ejército estadounidense guardaron un silencio inusual. Trump se mantuvo tan silencioso que un periodista local fue a comprobar si se encontraba en el Hospital Walter Reed.
Una vez concluida la misión, Trump se mostró triunfante.
“En las últimas horas, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos llevaron a cabo una de las operaciones de búsqueda y rescate más audaces de la historia de EU.”, dijo Trump en un comunicado, y agregó que el aviador resultó herido, pero “estará bien”.
Aeronave estadounidense es alcanzada en Irán
La operación de búsqueda inicial, iniciada el viernes tras el rescate del piloto del F-15, se topó con una fuerte resistencia por parte de Irán.
Reuters informó el viernes que dos helicópteros Black Hawk que participaban en la búsqueda fueron alcanzados por fuego iraní, pero lograron escapar del espacio aéreo iraní.
En un incidente aparte, un piloto se eyectó de un avión de combate A-10 Warthog tras ser alcanzado sobre Kuwait y estrellarse, según informaron las autoridades, aunque se desconoce la gravedad de las lesiones de la tripulación.
El conflicto dejó 13 militares estadounidenses muertos y más de 300 heridos, de acuerdo con el Comando Central de Estados Unidos. Ningún soldado estadounidense fue capturado por Irán.
Si bien Trump intentó repetidamente presentar al ejército iraní como devastado, su capacidad para atacar repetidamente aeronaves estadounidenses es significativa, indican expertos militares.
El comando militar conjunto iraní Khatam al-Anbiya informó el sábado que el ejército utilizó un nuevo sistema de defensa aérea el viernes para atacar un avión de combate estadounidense.
Reuters fue el primero en informar sobre información de inteligencia estadounidense que indicaba que Irán conservaba capacidad para operar misiles y drones.
Hasta hace poco más de una semana, Estados Unidos solo podía determinar con certeza que había destruido aproximadamente un tercio del arsenal de misiles iraní.
El estado de otro tercio era menos claro, pero los bombardeos probablemente dañaron, destruyeron o enterraron esos misiles en túneles y búnkeres subterráneos.
Tras el exitoso rescate, Trump, aparentemente sin preocupaciones, utilizó un lenguaje duro el domingo para amenazar a Teherán si no reabría el estrecho de Ormuz para el flujo de petróleo, vital para la economía mundial.
Con información de Reuters










