La combinación del aumento del precio del combustible para aviones, provocado por la guerra en Irán, y el menor interés de los canadienses en visitar Estados Unidos llevó a las principales aerolíneas canadienses a reducir sus rutas entre ambos países. Ni el precio del combustible ni la demanda de viajes muestran señales de recuperación a corto plazo.
Datos clave
El combustible para aviones, que suele representar hasta una cuarta parte de los gastos operativos de las aerolíneas, se cotizaba a 3.87 dólares el galón el lunes, de acuerdo con el Índice Argus de Combustible para Aviones de EU, un 55 % más que cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos contra Irán hace más de siete semanas.
De acuerdo con datos de Cirium compartidos con Forbes, las reservas de vuelos desde Canadá a Estados Unidos para viajar en julio disminuyeron un 12% interanual, comparando las reservas realizadas entre principios de enero y mediados de abril de 2026 con las del mismo período de 2025.
El número de canadienses que viajaron en avión a Estados Unidos se redujo un 25% en marzo en comparación con el mismo mes de 2024, señalan datos publicados la semana pasada por Statistics Canada.
Air Canada anunció el viernes la suspensión de sus vuelos desde Montreal y Toronto al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York durante cinco meses, y entre Toronto y Salt Lake City hasta 2027, debido al aumento del precio del combustible para aviones.
WestJet, la segunda aerolínea más grande de Canadá, que eliminó más de una docena de rutas entre Canadá y Estados Unidos el año pasado, anunció que también reducirá aún más las rutas entre ambos países en 2026.
De acuerdo con datos de OAG citados por The Guardian, las aerolíneas que operan entre los dos países redujeron en conjunto 320,000 asientos entre marzo y octubre del año pasado.
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¿Qué factores están provocando la disminución de la demanda de viajes desde Canadá?
A principios de 2025, poco después de que el presidente Donald Trump intensificara su retórica sobre aranceles y la posibilidad de convertir a Canadá en el “estado número 51”, el entonces primer ministro canadiense, Justin Trudeau, instó a los ciudadanos a reconsiderar sus viajes a Estados Unidos. El impacto fue inmediato.
Flight Centre, la mayor agencia de viajes de Canadá, declaró a Forbes que registró una disminución del 40% en las reservas de ocio en febrero de 2025 en comparación con el mismo mes del año anterior, y una tasa de cancelación del 20% en los viajes reservados con antelación a Estados Unidos.
La demanda de viajes aéreos entre Canadá y Estados Unidos comenzó a “colapsar”, con una caída de más del 70% en las reservas de vuelos para verano y otoño, de acuerdo con datos de OAG. Durante todo el año pasado, las visitas de canadienses a Estados Unidos disminuyeron un 22%, lo que representa una caída de aproximadamente 4,500 millones de dólares en el gasto turístico.
A diferencia de la mayoría de los boicots turísticos, que tienden a desvanecerse con el tiempo, la iniciativa canadiense no ha perdido impulso. El mes pasado, el número de canadienses que viajaron por carretera a Estados Unidos —la forma más común de visitarlo— disminuyó un 35% en comparación con marzo de 2024, de acuerdo con datos publicados por Statistics Canada.
Casi una cuarta parte (23%) de los viajeros canadienses cancelaron un viaje previamente planeado a Estados Unidos, indica un estudio de seguimiento de Longwoods International sobre viajeros canadienses.
“En mis 37 años en la industria de viajes, nunca había visto nada igual a lo que han logrado los canadienses”, declaró Amir Eylon, presidente y director ejecutivo de Longwoods International, a Forbes.
¿Por qué recortar rutas es una medida desesperada de las aerolíneas?
En general, recortar vuelos programados no es la primera opción que adopta una aerolínea, explicó Mike Arnot, consultor de la industria aérea en Cirium, a Forbes.
“Recortar vuelos puede significar perder el acceso a franjas horarias” en aeropuertos concurridos, que son periodos de tiempo autorizados para que determinadas aerolíneas aterricen o despeguen.
Estas franjas horarias son activos valiosos que a veces se compran, venden o intercambian entre aerolíneas. Por lo tanto, antes de recortar rutas, es más probable que una aerolínea reduzca las tarifas para generar demanda o, por el contrario, las aumente para cubrir mayores costos.
El siguiente paso sería cambiar a aeronaves más eficientes en consumo de combustible, “y solo entonces recortar vuelos”, afirmó Arnot. Air Canada no respondió a la solicitud de Forbes para aclarar los motivos de los recortes.
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Cómo las aerolíneas deciden dónde recortar vuelos
Las aerolíneas que necesitan reducir su capacidad suelen comenzar identificando las rutas con mayores costos y menor demanda. “La demanda se refleja en las tendencias de reservas… Todo está influenciado por la economía familiar, la economía local y nacional y, por supuesto, la geopolítica”, explicó Arnot a Forbes.
“Es probable que las aerolíneas recorten rutas con aviones regionales más pequeños, que generalmente consumen más combustible por asiento”, o que reduzcan vuelos con pocas reservas, especialmente si los pasajeros tienen alternativas, añadió.
La ciudad de Nueva York cuenta con tres aeropuertos principales: John F. Kennedy, LaGuardia y Newark. Si una aerolínea opera en los tres aeropuertos, puede “recortar uno o dos vuelos al día y evitar un impacto significativo en las opciones para los clientes, a la vez que ahorra dinero en costos”, afirmó Arnot.
Tangentes
Incluso las aerolíneas estadounidenses más rentables están reduciendo su capacidad en este entorno incierto, y Delta Air Lines ha anunciado que suspenderá los vuelos en determinadas rutas este verano.
Este artículo fue publicado originalmente en Forbes US






