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Hay líderes que crecen con su empresa. Y hay otros, los menos, que transforman una industria entera mientras lo hacen. Elisa pertenece a la segunda categoría.
En siete años al frente de Ismerely –compañía mexicana de suplementación orgánica y productos naturistas con raíces en la herbolaria tradicional mexicana– Elisa ha logrado lo que pocas organizaciones del sector consiguen: construir un negocio con cultura sólida, procesos definidos y una comunidad activa capaz de llenar uno de los recintos más emblemáticos del país. El Summit “Juntos”, celebrado en la Arena Ciudad de México, no fue solo un evento corporativo, fue una declaración de intenciones.
Un modelo nacido en el Tec
Ismerely nació hace más de diez años con la visión de ayudar a más mujeres a alcanzar su libertad financiera a través de fórmulas de herbolaria mexicana y un modelo de negocio justo. Fue en 2018 cuando Elisa, hija de la fundadora, tomó las riendas y transformó el proyecto: incubó la empresa en el Instituto Tecnológico de Monterrey, donde fue validada como modelo de negocio financieramente viable.
Desde entonces, Elisa no sólo preservó el ADN de la compañía: bienestar, productos orgánicos y propósito, sino que lo reencuadró dentro de un modelo de emprendimiento moderno. Ismerely evolucionó hacia el fomento del deporte, nutrición y salud, involucrándose activamente en el ecosistema deportivo mexicano como patrocinadora de eventos como el Victory Prize, reconocimiento a atletas nacionales destacados.
El resultado es cuantificable: ingresos consistentes de alrededor de los 8 millones de dólares anuales en una industria donde la mayor parte de los competidores no llega a consolidarse.
Una industria que busca legitimidad
El terreno en el que Elisa opera no es menor. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Ventas Directas (AMVD), la industria generó 87,540 millones de pesos en ventas durante 2023, y México ocupa el octavo lugar mundial en este sector. Son 3.1 millones de personas las que encuentran en la venta directa una fuente de ingresos en el país.
A nivel global, el mercado del MLM fue valuado en más de 190 mil millones de dólares en 2024 y se proyecta que alcance los 280 mil millones para 2032, con un crecimiento anual compuesto cercano al 5%, según Business Research Insights.
Pero el volumen no lo es todo. El sector enfrenta un desafío estructural de credibilidad: alta rotación, promesas desproporcionadas y modelos que priorizan el reclutamiento sobre el valor real del producto. Es precisamente ahí donde Ismerely ha encontrado su ventaja competitiva.
Liderazgo horizontal en una industria vertical
Lo que distingue a Elisa Ramírez en un sector históricamente dominado por figuras carismáticas y jerarquías rígidas es su ruptura deliberada con ese esquema. Su estilo de gestión apuesta por estructuras más horizontales, comunicación directa y un enfoque que coloca el desarrollo integral de las personas, no sólo las métricas de venta, en el centro de la estrategia. Una trayectoria con sustancia propia.
Este enfoque resuena especialmente con las nuevas generaciones de emprendedores: millennials y centennials que buscan modelos con propósito, transparencia y proyección real. En un entorno donde la desconfianza hacia el MLM tradicional sigue siendo un obstáculo, Ismerely ha encontrado en esa brecha su mayor oportunidad.
La visión 2030 de la compañía lo dice todo: “Construir un nuevo mundo juntos”. No es el eslogan de una empresa de ventas directas convencional. Es la declaración de una organización que se concibe a sí misma como un movimiento orientado a transformar la vida de millones de personas a través de un modelo que coloca el desarrollo personal, la salud, la nutrición y la educación en el centro de cada decisión de negocio. Un lenguaje que, en el sector del mercadeo en red, suena más a manifiesto que a manual corporativo.
El siguiente capítulo: Estados Unidos
Con la base mexicana consolidada, Ismerely prepara su entrada al mercado estadounidense, con expansión contemplada también hacia Colombia, Perú y Guatemala. Pero es el mercado norteamericano el que representa la prueba de fuego más exigente: el primero a nivel mundial en ventas directas, según la Federación Mundial de Asociaciones de Venta Directa.
No es una apuesta menor. Pero, si algo ha demostrado Elisa a lo largo de siete años, es que Ismerely no entra a los mercados a improvisar. La pregunta no es si la compañía tiene el potencial para escalar internacionalmente, la evidencia apunta a que sí. La pregunta es a qué velocidad.
El caso de Elisa Ramírez ilustra una tendencia que los analistas del sector ya no pueden ignorar: el network marketing que sobrevive —y escala— es aquel que forma profesionales con visión estratégica, habilidades reales y un sentido de pertenencia que ningún salario fijo puede replicar. Ismerely no es una anomalía. Es un síntoma.
Hoy posicionada como la cuarta empresa más grande de México en suplementos alimenticios de mercadeo en red, la compañía acumula los atributos que definen a las organizaciones de crecimiento acelerado en América Latina: expansión sostenida, modelo replicable y una comunidad que se comporta más como movimiento que como fuerza de ventas. Elisa lleva siete años al frente y resulta cada vez más difícil separar su trayectoria de la de una industria que, gracias a casos como el suyo, está escribiendo sus propias reglas.