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    Un muro de policías de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México dividió a las fiestas mundialistas y a la protesta organizada por la CNTE, ese sindicato que escaló sus reclamos al gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo.

    En la fresca y nublada mañana aparecieron de la nada una decena de manifestaciones sobre calzada Tlalpan, la más numerosa fue de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

    Eran pocos los vehículos que avanzaban sobre Tlalpan, esa mítica avenida descrita por los españoles en la conquista como una maravilla. En las calles, los transeúntes caminaban con su playera de la selección de la mano de sus hijos, unos iban rumbo al Zócalo, otros a su trabajo y unos más por las compras de comida para acompañar el partido que pone a México en la escena mundial.

    El transporte público iba repleto de aficionados, el metro operó sin contratiempos en toda la Línea 2, que conecta Cuatro Caminos en el Estado de México con Taxqueña en la Ciudad de México.

    Las estaciones desde el Metro Hidalgo hasta Nativitas fueron cerradas de manera temporal y esperaron a que se alejara la CNTE, quien encontró con una pared de policías a unos dos kilómetros del Estadio Ciudad de
    México.

    En cada vagón ya aparecía el color mundialista con el vagonero que vendía chicles, plumas y otros artículos alusivos a la justa deportiva.

    Los manifestantes de la CNTE no querían pasar desapercibidos el día en que más de mil millones de personas verán como México se convierte en el primer país en inaugurar una Copa Mundial de Futbol.

    El Metro Taxqueña fue un filtro para los números aficionados, quienes pagaron hasta 50 mil pesos por ver bailar y cantar a Shakira, Los Angeles Azules, Belinda, Maná y otros tantos músicos que ambientaron el tan ansiado arranque de la Copa del Mundo.

    Una decena de 10 jóvenes exigían devolver con vida a los desaparecidos, esos que nunca volvieron a casa y hoy buscan ponerlos en agenda mundial.

    Dentro de la panza del Tren Ligero preguntaban si todo estaría abierto, pero conforme avanza la oruga de hierro se levantaron para tomar fotos y videos a la manifestación de la CNTE. “Si les ganamos”, decían con alegría los aficionados.

    En Avenida División del Norte, un muro policial dividió la fiesta y alegría protesta de la CNTE, quien durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador dejó su reclamó social y se dedicó a dar clases y enseñar en Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán.

    Calzada de Tlalpan. Al sur de esta avenida todo era alegría y fiesta. Había mariachis cantando, las escaramuzas le pedían fotos a los xoloitzcuintles, las murgas ambientaron, los turistas bajan apresurados en Huipulco para llegar como relojito antes de que comenzara el show musical que fue preparado desde días antes.

    Las playeras de las selecciones de Argentina, Brasil, Ecuador, Colombia, así como de Rusia y Ucrania, que están en guerra desde hace 4 años, eran portadas por sus aficionados.

    Los trabajadores de limpia de la Ciudad de México subieron a porra a favor de México, el equipo que le toca enfrentar a Sudáfrica.

    También a las afueras del Estadio Ciudad de México desaparecieron las vallas negras que impedían la vista del inmueble modernizado por Emilio Azcárraga Jean.

    Ronaldinho Gaucho, el futbolista que jugó en el Barcelona y Los Gallos Blanco del Querétaro, llegó a la par que los futbolistas de la Selección Mexicana descendían de su autobús. Los últimos en descender fueron Santiago Jiménez, el delantero del Milan, y Raúl Alonso Jiménez, el mexicano que más goles ha anotado en la liga inglesa en todos los tiempos.

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