La compra de cuatro Chevrolet Tahoe nuevas por parte de la policía estatal de Texas en marzo fue inusual. No solo por su asombroso precio de 4.5 millones de dólares, sino porque los vehículos estaban equipados con tecnología capaz de monitorear la ubicación de teléfonos celulares cercanos.
Fabricada por la empresa israelí de vigilancia Cognyte, esta tecnología simula una torre de telefonía móvil, lo que obliga a los teléfonos cercanos a conectarse a ella. Esto permite a la policía vigilar cualquier teléfono en las cercanías, independientemente de si pertenece a un sospechoso o no. El contrato de Cognyte con el estado de Texas revela que el simulador, llamado FalcoNet, puede ocultarse dentro de los vehículos, en una mochila para misiones a pie o acoplarse a un helicóptero. Se trata de la misma tecnología que el tristemente célebre Stingray, uno de los simuladores de estaciones base originales fabricados por el gigante de la defensa L3Harris.
La policía estatal de Texas es una de las agencias policiales locales que, cada vez en mayor número, firman acuerdos con Cognyte, una empresa con sede en Herzliya, Israel, que cotiza en el Nasdaq con una capitalización de mercado de 560 millones de dólares.
Esta empresa, fundada hace seis años y escindida del gigante israelí de vigilancia Verint en 2021, comercializa una amplia gama de tecnología de vigilancia. Esto incluye software que, afirma, encuentra pistas en grandes conjuntos de datos policiales y predice dónde es probable que se produzcan delitos en el futuro.
La firma, que se presenta como la “alternativa líder” a Palantir, con una capitalización de mercado de 315,000 millones de dólares, obtuvo la mayor parte de sus ingresos de 400 millones en 2025 en Israel y Europa. Sin embargo, está ganando terreno lentamente en Estados Unidos, donde sus ingresos aumentaron gradualmente de 10 millones en 2023 a 15 millones en 2025, indican documentos presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC).
El mismo mes en que se cerró el acuerdo de 4.5 millones de dólares con Texas, el mayor registrado en Estados Unidos, el Departamento de Guerra gastó 400,000 dólares en una mochila FalcoNet. Cognyte vendió camionetas de vigilancia al departamento de policía de Albuquerque, en Nuevo México, y a la Policía Estatal de Nueva York, que colabora en la vigilancia de la frontera entre Canadá y Estados Unidos. En 2024, el Departamento de Aplicación de la Ley de Florida gastó 765,000 dólares en FalcoNet para la Operación Vigilant Sentry, una misión dirigida a la migración masiva a través del Caribe, implementada por la administración Biden en 2023.
En un informe anual reciente presentado ante la SEC, la empresa destacó su trabajo con agencias fronterizas y de inteligencia, afirmando: “Mediante la aplicación de análisis avanzados, reconocimiento de patrones de comportamiento e inteligencia en tiempo real, nuestra tecnología ayuda a las agencias a detectar actividades sospechosas, identificar posibles operaciones de tráfico o contrabando y prevenir cruces fronterizos ilegales”.
Actualmente, Cognyte afirma tener clientes gubernamentales en más de 100 países, algunos de los cuales generaron controversia. En 2024, agentes de vigilancia cercanos al expresidente brasileño Jair Bolsonaro utilizaron la tecnología de rastreo telefónico de Cognyte para espiar a opositores políticos, de acuerdo con la AP. A finales de 2021, Meta acusó a Cognyte de operar más de 100 cuentas falsas en sus plataformas de redes sociales para recopilar información sobre periodistas y políticos en países como Serbia, Colombia y Kenia.
Antes de que Cognyte se separara de Verint en 2021, supuestamente vendió tecnología similar de interceptación telefónica a países con escasa protección de los derechos humanos: en 2020, vendió tecnología a Myanmar, presuntamente contraviniendo la prohibición del gobierno israelí de vender a ese país.
Cognyte no respondió a las múltiples solicitudes de comentarios.
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La antigua empresa matriz de la compañía, Verint, que a su vez se escindió de Comverse Technology en 1994, fue adquirida por la firma de capital privado Thoma Bravo por 2,000 millones de dólares el año pasado y excluida del mercado bursátil. Hasta la fusión, la empresa estuvo dirigida por su director ejecutivo, Dan Bodner, un exingeniero de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
En 2021, defensores de los derechos humanos denunciaron a Verint por la venta de tecnología de interceptación telefónica en Sudán del Sur, donde Amnistía Internacional la acusó de utilizarse para “aterrorizar” a periodistas y activistas. Un informe de Haaretz de 2018 afirmaba que Indonesia utilizaba la tecnología de Verint para rastrear a activistas LGBTQ+ y minorías religiosas.
Las herramientas de Cognyte forman parte de un creciente arsenal de tecnología de vigilancia que las fuerzas del orden estadounidenses utilizan para espiar teléfonos inteligentes a gran escala. Esto incluye software espía que se infiltra en los dispositivos y monitorea las comunicaciones, como los sistemas de vigilancia vendidos por Paragon, que tiene contratos con el ICE.
Otras tácticas incluyen la obtención de datos de ubicación de la industria de la publicidad móvil o la suplantación de identidad de otras partes de las redes celulares globales para monitorear ubicaciones. Cognyte ofrece esta última opción a través de un producto llamado Skylark, que permite a las fuerzas del orden rastrear un dispositivo con solo su número de teléfono.
La policía lleva años utilizando simuladores de estaciones base de telefonía móvil, como los Stingray de L3Harris, pero Cognyte afirma que su sistema es más rápido y tiene mayor capacidad. En un folleto distribuido en una feria de seguridad fronteriza en Arizona el año pasado, aseguraba que FalcoNet se configura en tan solo tres minutos y puede conectar miles de dispositivos por minuto. Además, parece ser más económico que la competencia; en Nuevo México, su precio fue 100,000 dólares inferior al de su competidor más cercano, el proveedor estadounidense Jacobs Engineering.
La policía utiliza simuladores de dos maneras. A veces, si tienen el número de teléfono y la ubicación aproximada de un sospechoso, llevan la antena de telefonía móvil simulada a esa zona para obtener coordenadas más precisas. Otras veces, la utilizan para “rastrear” un barrio donde saben que se cometen delitos, e intentan identificar qué dispositivos utilizan los delincuentes.
Sin embargo, los expertos en libertades civiles temen que la proliferación de este tipo de tecnología signifique que ciudadanos inocentes queden atrapados en la redada gubernamental. “Cuando se dispone de este tipo de tecnologías de vigilancia que permiten la recopilación subrepticia de información sobre personas, la persecución de manifestantes y el mapeo de relaciones, siempre surgen preocupaciones sobre el funcionamiento democrático y la rendición de cuentas”, afirma Rachel Levinson-Waldman, directora del Programa de Libertad y Seguridad Nacional del centro de estudios Brennan Center for Justice.
A principios de este mes, un juez de Ohio coincidió con esta opinión y desestimó un intento de las fuerzas del orden de obtener una orden judicial para realizar un rastreo, ya que habría permitido a la policía obtener datos telefónicos de “miles de personas inocentes y sin sospechar nada”. Según escribió el juez, esto habría otorgado a los agentes del orden “discreción ilimitada para examinar los movimientos de los ciudadanos privados en todo momento durante treinta días”.
Normalmente, la policía obtiene una orden judicial para desplegar esta tecnología. Pero no siempre. Beau Duffy, director ejecutivo de información pública de la Policía Estatal de Nueva York, declaró a Forbes que el departamento utiliza la camioneta de vigilancia de Cognyte en situaciones de emergencia sin una orden judicial.
“Un secuestro o rapto de un menor en curso constituye un claro ejemplo de circunstancias excepcionales, ya que la vida de la víctima corre peligro inminente”, afirma Duffy. Baltimore, que adquirió un simulador de estación base celular de Cognyte en 2022 por 920,000 dólares, indicó que la herramienta podría utilizarse durante un máximo de 48 horas sin una orden judicial para localizar a sospechosos de delitos “graves” pero no especificados.
El Departamento de Seguridad Pública de Texas no respondió a las preguntas sobre el uso de sus camionetas.
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Para Cognyte, la venta de camionetas espía en todo Estados Unidos abrió la puerta a la comercialización de otras tecnologías de vigilancia. El mismo mes en que firmó el contrato con Texas, Cognyte publicó un comunicado de prensa celebrando la venta por 5 millones de dólares de una tecnología no especificada a una agencia anónima.
El director ejecutivo, Elad Sharon, un veterano ejecutivo de Verint, señaló en el comunicado que esto había abierto una vía para posibles expansiones a medida que la agencia amplía sus capacidades de inteligencia.
Cognyte ya vendió algunas de sus herramientas de análisis de datos, que utilizan inteligencia artificial para analizar grandes cantidades de información y generar pistas. La Oficina del Sheriff del Condado de Muscogee, en Georgia, invirtió 800,000 dólares a finales de 2024 en el software de análisis, mientras que las agencias estatales de Nueva York y Florida pagaron más de 300,000 dólares cada una.
Sin embargo, Cognyte mantiene en secreto dónde y cómo se utilizan sus tecnologías. En Florida, tiene un contrato de 2.1 millones de dólares a partir de 2024 para un “sistema de adquisición de datos”, cuyos detalles se mantienen “confidenciales”, de acuerdo con los registros estatales.
Cuando Forbes solicitó acceso a la información pública en Texas para obtener más detalles sobre sus camionetas, tanto el departamento de policía como Cognyte proporcionaron documentos con gran cantidad de información censurada, sin ofrecer más detalles sobre las capacidades o el uso de la tecnología de vigilancia. El fiscal general del estado está decidiendo si se deben eliminar las partes censuradas.
Este artículo fue publicado originalmente en Forbes US
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