México y la Unión Europea (UE) firmaron este viernes un acuerdo que busca actualiza y ampliar la relación política, económica y de cooperación entre ambas partes, tras más de 25 años de vigencia del pacto original.
Aunque el acuerdo contempla reducción de aranceles y mayor apertura comercial, el trasfondo económico apunta a una reconfiguración de cadenas productivas globales en medio de las tensiones comerciales con Estados Unidos y China.
El nuevo tratado modernizado incluye temas que no estaban presentes en el acuerdo original de hace más de dos décadas: comercio digital, inversión, cadenas de suministro, transición energética, contratación pública, sostenibilidad y cooperación tecnológica.
La inversión extranjera directa proveniente de la UE alcanzó los 88.7 mil millones de dólares entre 2015 y 2024, concentrada principalmente en manufactura, servicios financieros y sectores industriales ligados a exportaciones, de acuerdo con una investigación del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
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El organismo sostiene que la modernización del acuerdo abre oportunidades, particularmente en industrias de alto valor agregado donde Europa busca ampliar su presencia global y reducir dependencia de Asia.
Uno de los sectores clave es el automotriz eléctrico. El estudio destaca que México se ha convertido en una plataforma estratégica para armadoras europeas gracias a su integración con Norteamérica, su infraestructura manufacturera y el acceso preferencial al mercado estadounidense.
La fabricación de equipo de transporte acumuló 21.6 mil millones de dólares de inversión europea entre 2015 y 2024, convirtiéndose en el principal destino de capital europeo en México.
Empresas como BMW, Volkswagen, Audi y Stellantis ya operan plantas en estados como Puebla, San Luis Potosí, Estado de México y Coahuila.
El IMCO considera que la transición hacia movilidad eléctrica representa una de las principales oportunidades derivadas del nuevo acuerdo comercial.
En paralelo, Europa también busca posicionarse en proyectos de transición energética. El documento identifica oportunidades en generación eléctrica, geotermia, hidrógeno verde, almacenamiento energético y electrólisis, áreas donde compañías europeas mantienen liderazgo tecnológico.
El organismo incluso recomienda acelerar inversiones en redes eléctricas, gasoductos, infraestructura hídrica y centros de datos para hacer viable la llegada de industrias tecnológicas y manufactureras intensivas en energía.
Además, plantea impulsar inversiones en digitalización industrial, tecnologías 4.0 y plataformas tecnológicas, sectores que forman parte de la estrategia europea para competir frente a Estados Unidos y China.
Otro de los sectores que aparece como prioritario es el de semiconductores. Aunque México aún tiene una participación limitada en esa industria, el IMCO considera que las tensiones geopolíticas y la búsqueda global de nuevas cadenas de suministro abren una oportunidad para atraer inversión europea en chips y manufactura tecnológica avanzada.
“El país tiene como meta aumentar su participación en sectores estratégicos (…) destaca la industria de semiconductores”, señala el análisis.
La modernización del acuerdo también ocurre en un momento de incertidumbre por la futura revisión del TMEC y la política comercial de Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump.
En ese contexto, tanto México como la Unión Europea buscan diversificar riesgos comerciales y fortalecer alianzas fuera del mercado estadounidense.
La UE es actualmente el tercer socio comercial de México y el segundo mayor inversionista en el país. El comercio bilateral alcanzó alrededor de 86 mil millones de euros en 2025.
Además de reducir aranceles en productos industriales y agroalimentarios, el nuevo acuerdo contempla reglas sobre sostenibilidad, derechos laborales, comercio digital y cooperación tecnológica.
El IMCO concluye que el verdadero alcance del acuerdo no está únicamente en facilitar exportaciones, sino en convertir a México en un destino estratégico para nuevas inversiones europeas en industrias consideradas críticas para las próximas décadas.
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