En el entorno digital actual, la ciberseguridad se ha vuelto indispensable para cualquier organización, sin importar su tamaño o sector. La creciente dependencia de la tecnología y la digitalización de procesos han incrementado la exposición a amenazas cibernéticas, lo que enfatiza la necesidad de implementar estrategias de protección efectivas.
De acuerdo con Óscar Currea, Director de Riesgos Financieros en INTERprotección, el debate ya no gira en torno a si se debe usar la tecnología, sino en que el verdadero reto se encuentra en la ciberseguridad al adoptarla.
“Nosotros vemos los retos y los riesgos. Se trata de entender que la tecnología tiene un impacto financiero, y cuestionarnos si realmente lo estamos midiendo de la forma correcta.Es ahí donde entra la ciberseguridad: ¿estamos protegiendo ahora mismo nuestros activos?”, afirmó durante su participación en el Foro Economía y Negocios Forbes 2025.
Al participar en el panel “IA y Ciberseguridad: de la teoría a la realidad”, Currea destacó que, en un contexto de transformación tecnológica, las empresas deben comprender no sólo los beneficios de adoptar nuevas tecnologías, sino también los riesgos asociados, su costo financiero y la creciente dependencia hacía estas tecnologías.
“Los negocios lo están implementando, pero ¿entienden realmente cómo se implementa, los riesgos que eso conlleva, su costo financiero y el impacto de esa dependencia? ¿Están analizando si deben asumir esos riesgos o transferirlos?”, planteó.
Currea aseguró que para INTERprotección, broker de seguros líder en México, en el país ya se encuentra una industria dispuesta a asumir el riesgo de la transformación digital.
“La tecnología avanzada llegó para quedarse. La pregunta no es si se quiere dar el paso, sino si se entiende lo que implica ese paso desde el punto de vista organizacional ”, manifestó.
En este sentido, una de las herramientas clave para mitigar estos riesgos es la contratación de un seguro contra riesgos cibernéticos, diseñado específicamente para salvaguardar los activos e intereses tanto de la empresa como de sus clientes en caso de un ataque.
Este tipo de cobertura contempla desde pérdidas propias, como interrupciones operativas, recuperación de datos o gastos legales, hasta daños a terceros, incluyendo filtración de información sensible. Contar con una póliza de este tipo no sólo es una estrategia preventiva, sino también una medida financiera que puede ser crucial en contextos de alta exposición digital.
México enfrenta una situación alarmante en términos de ciberseguridad. Durante 2024, el país registró más de 80 mil millones de intentos de ciberataques, colocándose como el segundo más vulnerable en América Latina y el cuarto a nivel mundial, según datos de la Asociación Mexicana de Ciberseguridad. Los sectores más afectados incluyen el financiero, telecomunicaciones y gubernamental.
Los ciberdelincuentes y los hackers pueden generar daños significativos a las empresas al acceder ilegalmente a sus sistemas para robar información, paralizar operaciones o secuestrar datos. Estos ataques conllevan pérdidas económicas, sanciones, y daños reputacionales, además de representar riesgos como robo de identidad, extracción de información confidencial o interrupciones críticas.
Ante este panorama, implementar medidas de ciberseguridad es esencial para proteger activos digitales, garantizar la seguridad de los datos de los clientes, cumplir con regulaciones y asegurar la continuidad operativa de los negocios.
La ciberseguridad se ha convertido en un factor fundamental en la continuidad operativa de las organizaciones y el primer elemento para blindar los activos más importantes de la organización. Entender los riesgos, cuantificarlos y saber si transferirlos o no se volvió una de las principales preguntas que deben responder los consejos directivos.
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