Esteban Hernández, presidente de la Asociación Mexicana de Blindadores de Automotores (AMBA), denunció una descontrolada aparición de empresas y talleres de blindaje “patito” de automóviles y camionetas.
De unas 200 empresas dedicadas al blindaje de automóviles en México, entre 75 y 80% ofrece un servicio por debajo de los precios reales que se manejan en el país y carente de certificaciones y de productos de calidad, agregó el representante del gremio.
“El problema no sólo es la aparición de los negocios irregulares, pues existen también empresas bien establecidas, pero carecen de todo tipo de certificaciones de calidad, ya sea en sus procesos o procedimientos de blindaje”, comentó Hernández.
“Aunque el blindaje en algunos procesos aún es artesanal, se debe contar con documentos que prueben y avalen sus servicios, así como los materiales que emplean, ya sean aceros, vidrios y fibras”, detalló.
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Para el empresario de blindaje automotriz, las compañías deben contar con todos los permisos federales y estatales otorgados por la Dirección de Seguridad Privada, así como la adecuada calidad de materiales empleados.
Los insumos de las empresas bien establecidas en México y con varios años de experiencia en la industria siempre cumplen y exceden normas internacionales de Europa, Estados Unidos y México como la CEN 1063, la NIJ 0108 y la NOM-142-SCFI, respectivamente. Sin embargo, hay blindajes “patitos” que no cumplen con esas normas.
Hernández destacó que existe una generalidad para designar los distintos niveles de blindaje y riesgo (3, 3 Plus, 4, 4 Plus, 5, 5 Plus, entre otras) y esto lo hace la industria para facilitar la decisión de compra y dependiendo del riesgo del que se quiere proteger. Sin embargo, es necesario que estos niveles de blindaje se asocien con alguna de las normas anteriormente mencionadas.
En la Unión Europea, ejemplificó, los autos blindados de uso civil están certificados según la norma balística CEN 1063/1522/1523, creada por el Comité Europeo de Normalización con siete niveles de protección y están indicados con letras y números de BR1 a BR7, también escritos como B1 al B7.
La CEN 1063/1522/1523 es la que presenta las confusiones más comunes en los usuarios, ya que el nivel B4 se suele interpretar por los clientes como un nivel 4, cuando realmente se parece más a un nivel 3 comercial. Ambos niveles detienen impactos de subametralladoras 9 mm y 44 Magnum.
En México, añadió, existe la norma NOM-142-SCFI y su nomenclatura va del nivel A al E, sin embargo, se hace poca referencia a ésta, ya que es utilizada más en licitaciones públicas o solo como equivalencia con las otras normas.
“Por tal motivo, recomendamos siempre que se acerquen a la AMBA ante cualquier duda o inquietud que surja relacionada con la industria del blindaje en México”, afirmó el presidente de la asociación.
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