Los primeros síntomas podrían aparecer antes del inicio del partido. Un ritmo cardíaco acelerado. Respiraciones más profundas. Tal vez una noche de sueño intranquilo.
Mientras Inglaterra se prepara para el partido de octavos de final del Mundial del domingo contra México en el Estadio CDMX, se enfrentan a la realidad de jugar a 2,200 metros sobre el nivel del mar con poco tiempo para que sus cuerpos se adapten.
El equipo de Thomas Tuchel se enfrenta a un rival diferente en el partido del domingo: el aire enrarecido. Tim Meyer, médico de la selección alemana en seis Mundiales y destacado experto en medicina deportiva, afirmó que esta era “una ventaja bastante decisiva” para México.
La altitud de la Ciudad de México perjudica la capacidad aeróbica porque hay menos oxígeno disuelto físicamente en la sangre, lo que dificulta que el cuerpo introduzca oxígeno en las células y retrasa la recuperación.
En un artículo publicado en la revista Sports Medicine en marzo, el autor principal, Chris Esh, de la Universidad de Loughborough, y sus colegas, entre ellos Meyer, recrearon la peor situación posible durante un torneo.
“Es exactamente esto”, dijo Meyer a Reuters. “Puedes hacer mucho en preparación, pero lo que difícilmente puedes hacer es aclimatarte, o incluso adaptarte lo suficiente, a la altitud antes de estar en ella”.
“Cuando no tienes suficiente tiempo, es realmente muy difícil. Probablemente será el partido más agotador para el equipo inglés”, agregó.
Tuchel ha reconocido el problema.
“Tengo entendido que no podemos adaptarnos a la altitud”, dijo tras la victoria del miércoles por 2-1 en dieciseisavos de final contra la República Democrática del Congo.
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“Esa es una enorme ventaja que tendrá México. Simplemente lleva demasiado tiempo. Solo tenemos tres días entre este partido. Físicamente es imposible adaptarse a la altitud, que es bastante elevada”, añadió.
El impacto por altitud está demostrado
El impacto de la altitud en el deporte está ampliamente demostrado. Meyer señaló los Juegos Olímpicos de Ciudad de México de 1968 como quizás el ejemplo más claro, donde se batieron 30 récords mundiales y olímpicos en pruebas de potencia de atletismo: velocidad, saltos y lanzamientos.
“Mientras que las largas distancias se corrieron hasta un 10% más lento que el récord mundial de la época”, dijo.
La razón es sencilla. En las pruebas de potencia, la menor densidad del aire reduce la resistencia aerodinámica, mientras que el sistema energético anaeróbico del cuerpo no se ve afectado.
Las pruebas de resistencia dependen de la producción de energía aeróbica. Los futbolistas pasan 90 minutos acelerando, recuperándose y moviéndose constantemente por el campo. Estos esfuerzos dependen de que los glóbulos rojos transporten el oxígeno de forma eficiente.
“Si juegas al futbol de alto nivel o corres una maratón, eso marca una gran diferencia… tu rendimiento se ve afectado”, dijo Meyer.
El calendario del torneo complica aún más la situación. Meyer calculó que Inglaterra habrá tenido 102 horas entre el partido del miércoles en Atlanta y su debut en la Ciudad de México. Aproximadamente la mitad de ese tiempo lo habrán pasado en su campamento base en Kansas City.
Según Meyer, es muy poco tiempo para una aclimatación significativa, ya que el cuerpo se adapta a la altitud produciendo más glóbulos rojos, lo que aumenta la capacidad de la sangre para transportar oxígeno.
“Pero la producción de glóbulos rojos tarda de días a semanas. La aclimatación completa es imposible en un plazo tan corto”, dijo Meyer, profesor de medicina deportiva y preventiva en la Universidad de Saarland en Alemania y presidente de los comités médicos de la UEFA y de la Federación Alemana de Futbol.
Ventaja para el Tri
La selección mexicana, por el contrario, tiene su sede en la Ciudad de México para el torneo y ha jugado tres de sus cuatro partidos del Mundial en el Estadio CDMX.
“Creo que la ventaja para México es enorme”, dijo Meyer.
La altitud también puede afectar a los jugadores de formas menos evidentes. La falta de oxígeno activa inmediatamente el sistema nervioso simpático.
“Se nota porque el corazón late más rápido y la respiración se vuelve más rápida y profunda. No es bueno para dormir. Si llegas a la Ciudad de México y tu ritmo cardíaco aumenta entre 20 y 30 latidos por minuto, esto puede ser incompatible con el sueño”, dijo Meyer.
También está la cuestión del balón en sí. El aire menos denso implica menor resistencia, lo que modifica la velocidad y la trayectoria de los pases y los tiros.
“La pelota vuela un poco más fácil, más lejos y más rápido”, dijo Meyer. “Los equipos sudamericanos, que están más acostumbrados a esta situación porque hay varios estadios en altitud, suelen usar balones más ligeros al prepararse para los partidos para simular la altitud”.
El escenario recuerda aspectos de la Copa Mundial de 2010 en Sudáfrica, donde seis de los 10 estadios estaban a 1200 metros o más sobre el nivel del mar.
Pero Meyer afirmó que la situación de Inglaterra era significativamente más difícil porque los equipos en 2010 se habían preparado para la altitud eligiendo adecuadamente la ubicación de sus campamentos base.
Para Inglaterra, el desafío no reside únicamente en un equipo mexicano que ha dominado el torneo sin recibir un solo gol, sino también en unas condiciones que favorecen a los anfitriones incluso antes de que comience el partido.
Con información de Reuters
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