Por José Kont*
Latinoamérica acaba de alcanzar su primer unicornio nativo de inteligencia artificial. En mayo de 2026, Enter, una startup de LegalTech con sede en São Paulo, levantó $100 millones en una ronda Serie B que le dieron una valuación de $1,200 millones. Lo más impactante no es la cifra. Es el tiempo que les tomó llegar ahí. Desde su ronda Seed hasta alcanzar el estatus de unicornio fueron menos de 2 años. Dieciocho meses para ser exactos. Un ritmo que compite con los récords mundiales de la industria.
En el debate entre modelos de inteligencia artificial genéricos y soluciones especializadas, Enter hizo su elección desde el inicio. No construyó un chatbot para abogados, desarrolló un sistema que gestiona todo el proceso de litigación de forma autónoma. La plataforma redacta defensas, calcula acuerdos, investiga evidencias externas y coordina documentos a través de agentes de inteligencia artificial. Imagínateuna IA que no solo lee un caso, sino que lo resuelve de principio a fin sin intervención humana. Eso es Enter.
El resultado está sobre la mesa. Más de 300,000 demandas procesadas al año para clientes del calibre de Nubank, Bradesco, Mercado Livre y Airbnb. Ingresos que crecieron 10 veces en un solo año. Y una base de clientes que sigue expandiéndose.
Lo que Enter tiene es algo que ninguna empresa global puede copiar fácilmente. Brasil tiene más de 80 millones de casos activos en su sistema judicial. Es el mercado legal más grande del mundo, ocho veces más grande que el de Estados Unidos. Cada caso que Enter procesa alimenta sus modelos con información que solo existe dentro de las fronteras brasileñas. Esa es su ventaja. Los datos que acumula hoy son los que le garantizarán dominar el mercado mañana. Un ciclo virtuoso que se autoalimenta.
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Detrás de esta historia hay tres personas con habilidades poco comunes. Mateus Costa-Ribeiro fue el abogado más joven de Brasil, ganó un caso ante la Corte Suprema y renunció a una beca completa de Stanford para dedicarse a Enter. Michael Mac-Vicar fue cofundador de Wildlife Studios, donde ayudó a escalar la compañía hasta alcanzar más de 3,000 millones de usuarios. Henrique Vaz, medallista en más de 20 olimpiadas de matemáticas e informática, pasó de Tesla a Wildlife antes de embarcarse en este nuevo proyecto. Founders Fund, Sequoia y Ribbit Capital entendieron desde el inicio que este trío tenía algo especial. Inyectaron $140.5 millones a lo largo de tres rondas porque vieron que las piezas encajaban.
De hecho la Serie A de Enter liderada por Founders Fund marcó un récord regional. Los $35 millones levantados en septiembre de 2025 fueron la mayor inversión realizada en una empresa de inteligencia artificial enfocada en Latinoamérica. Y Founders Fund no es un actor cualquiera en este escenario. La última vez que lideró una ronda en Brasil, la empresa era Nubank, hoy valuada por encima de los $70,000 millones. Eso no es casualidad. Es una lectura de mercado que pocos tienen.
Lo que Enter nos muestra es que Latinoamérica tiene un camino propio para construir empresas de clase mundial. No necesita replicar Silicon Valley. Necesita equipos excepcionales enfrentando problemas regionales profundos con tecnología de punta y capital que entienda lo que significa encontrar un encaje real entre producto y mercado. Legaltech, logística, salud, edtech, climatech son los grandes capítulos después de la revolución fintech que ya conocemos.
Enter se enfocó en el ámbito legal y decidió resolver desde São Paulo con inteligencia artificial hecha a la medida. Que sea el primer unicornio nativo de IA de la región no es un accidente. Es una prueba de que el mapa correcto fue encontrado. La pregunta que queda en el aire es cuántos más seguirán este camino. Porque si Enter logró todo esto en menos de tres años, no hay razón para creer que el próximo tardará más tiempo. El terreno está fértil.
Sobre el autor:
*Jose Kont es director ejecutivo de Cuántico y Venture Partner de Impacta VC.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.









