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    La Casa Blanca presentó su Estrategia Nacional Antidrogas 2026, en la que reclama a México mayores avances en tres frentes: incautación de precursores, disminución de la producción y combate a los cárteles. Además, condiciona el apoyo de Estados Unidos a la obtención de “resultados tangibles”, entre ellos más detenciones y extradiciones de narcotraficantes.

    “El Departamento de Estado… en coordinación con el Departamento de Justicia y con apoyo del Departamento de Guerra, liderará los esfuerzos diplomáticos y del sector judicial para asegurar una cooperación robusta, sostenida y medible por parte del gobierno de México para identificar y desmantelar organizaciones criminales transnacionales y organizaciones terroristas extranjeras que operan en su territorio”, de acuerdo con la estrategia.

    “Fortalecer la coordinación entre EU y México contra las amenazas transnacionales mediante programas de capacitación para funcionarios mexicanos del sector judicial y de aplicación de la ley, intercambio de inteligencia, seguridad fronteriza y apoyo a operaciones conjuntas”, detalló.

    EU advirtió que “esta ayuda estará condicionada a resultados tangibles, incluyendo la adopción de medidas apropiadas para arrestar, enjuiciar y extraditar a los líderes de las Organizaciones Terroristas Extranjeras así como desmantelar laboratorios de drogas sintéticas”.

    El documento también señala que darán “prioridad a las líneas de actuación que impulsen a China a detener el flujo de precursores químicos utilizados para la fabricación ilícita de drogas sintéticas; a Canadá a intensificar el intercambio de inteligencia procesable para actuar contra las operaciones de las organizaciones criminales transnacionales; a que Colombia reduzca el cultivo de coca y desarticule las redes criminales que prosperan gracias a la producción de cocaína; a India a adoptar nuevas medidas para regular sus industrias farmacéutica y química, de modo que no sustituya a China como la principal fuente de sustancias químicas para la producción o fabricación de drogas ilícitas”.

    En el caso de México, según el documento, la meta es elevar la incautación de precursores, reducir la producción y “elimine la capacidad de los cárteles para amenazar el territorio, la seguridad y la protección de Estados Unidos a través de sus estructuras de mando y control extraterritoriales”.

    Con esta estrategia, añadió, también se prevé endurecer las sanciones económicas contra empresas que faciliten la producción y el tráfico de drogas.

    “El gobierno de Estados Unidos impondrá sanciones económicas significativas a cualquier entidad comercial, ya sea extranjera o nacional, que no proteja su cadena de suministro contra la explotación por parte de las organizaciones criminales transnacionales”.

    El plan busca atacar la producción de drogas en el extranjero “desde su origen”. Para México, esto implica “apoyar esfuerzos para… desmantelar los laboratorios clandestinos que producen drogas sintéticas como el fentanilo y la metanfetamina… Un componente fundamental de este esfuerzo es apoyar a nuestros socios extranjeros en su lucha contra el equipo esencial para la fabricación de drogas que permite estas operaciones en sus países, desde el equipo de los laboratorios de procesamiento de cocaína hasta las prensas de pastillas y los moldes utilizados por los cárteles para producir los letales comprimidos de fentanilo”.

    Como parte del enfoque, el gobierno estadounidense anunció una “campaña mundial contra las amenazas de la delincuencia transnacional y el terrorismo extranjero”, en la que advierte que quienes participen en el tráfico de drogas serán perseguidos también como terroristas, tras la designación de varios cárteles como Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO).

    “Perseguiremos y desmantelaremos sin descanso las redes de tráfico de drogas dondequiera que operen. Esto incluye combatir la explotación criminal de las zonas de tránsito físico, las cadenas de suministro comerciales y los espacios virtuales, como las plataformas de redes sociales, las aplicaciones encriptadas, las plataformas de pago digital y los mercados de la darknet que traen el veneno directamente a nuestras puertas”, dijo EU.

    Respecto a las FTO, mencionó que “mediante operaciones coordinadas, eliminaremos a sus integrantes, desde los líderes hasta los distribuidores de bajo nivel, incautaremos activos ilícitos y destruiremos sus redes logísticas para debilitar estas organizaciones hasta que sean incapaces de representar una amenaza estratégica para los Estados Unidos”.

    Dentro de la estrategia también se incluye la iniciativa “Crime Gun”, enfocada en el tráfico de armas.

    La Homeland Security Task Force será responsable de, a partir de la llamada Inteligencia sobre Armas de Fuego (CGI), rastrear armas “para identificar e interrumpir el flujo de armas de fuego hacia el comercio ilegal. Un componente vital de la CGI son los Centros de Inteligencia sobre Armas de Fuego, que, junto con el uso ampliado de la Red Nacional Integrada de Información Balística (NIBIN), permiten a los investigadores vincular las armas de fuego utilizadas en múltiples incidentes de tiroteos”.

    El plan establece metas tanto en el combate a las drogas como en el tráfico de armas.

    En cuanto a decomisos de drogas por parte de la CBP, toma como base las 807 mil 131 libras incautadas en 2024 y fija como objetivo 887 mil 844 libras para 2026 y la misma cifra para 2029.

    Sobre el desmantelamiento de organizaciones criminales, parte de 3 mil 209 estructuras desarticuladas en 2024, con metas de 3 mil 337 para 2026 y 3 mil 530 para 2029.

    En materia de armas, se consideran 3 mil 917 incautadas en 2024, con objetivos de 4 mil 230 en 2026 y 4 mil 700 en 2029.

    La estrategia también plantea aumentar las incautaciones de precursores químicos y equipos relacionados reportados en el Sistema de Comunicación de Incidentes sobre Precursores por China, Colombia, India y México.

    En este rubro, se parte de 11 incautaciones en 2024, con metas de 48 para 2026 y 208 para 2029.

    Asimismo, el documento contempla acciones para combatir y prevenir las adicciones en la población estadounidense, con el objetivo de “promover el no consumo como norma social”.

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