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    Un veredicto judicial contra Tesla la semana pasada, a raíz de un accidente fatal ocurrido en 2019 con un Model S equipado con Autopilot, podría perjudicar sus planes de expandir su naciente red de robotaxis, al tiempo que se intensifican las preocupaciones sobre la seguridad de su tecnología de vehículos autónomos.

    El viernes, un jurado de Florida ordenó a la compañía de vehículos eléctricos de Elon Musk pagar aproximadamente 243 millones de dólares a las víctimas del accidente, tras determinar que su software de asistencia al conductor, el Autopilot, era defectuoso.

    Tesla declaró que el conductor fue el único responsable y prometió apelar.

    El veredicto se emite tras años de investigaciones federales y retiradas relacionadas con colisiones en las que estuvo involucrada la tecnología de conducción autónoma de Tesla. Además, se produce mientras el director ejecutivo, Elon Musk, busca la aprobación regulatoria para expandir rápidamente el servicio de robotaxis en todo EU.

    “La percepción pública de este veredicto o de situaciones similares aumentará la presión sobre los reguladores para que digan: ‘No podemos permitir que esto se lance sin una diligencia debida mucho mayor’”, afirmó Mike Nelson, fundador de Nelson Law y experto en cuestiones legales del sector de la movilidad.

    Expansión de servicio de robotaxis crucial para Tesla

    Tesla podría tener dificultades para convencer a los reguladores estatales de que su tecnología está lista para circular por carretera, lo que amenaza el objetivo de Musk de ofrecer robotaxis a la mitad de la población estadounidense para finales de año, dijeron expertos legales e inversores de la compañía.

    Expandir su servicio de robotaxi es crucial para Tesla, ya que la demanda de su envejecida gama de vehículos eléctricos se ha desacelerado ante la creciente competencia global y la reacción negativa a las posturas políticas de extrema derecha de Musk.

    Gran parte de la valoración bursátil de un billón de dólares de Tesla depende de sus apuestas en robótica e inteligencia artificial.

    El éxito en el ámbito de la conducción autónoma requerirá ganarse la confianza de los reguladores y de los clientes potenciales en el software de conducción autónoma total (Full Self-Driving, FSD) que sustenta los robotaxis de Tesla, según analistas.

    “El momento del veredicto para Tesla, considerando los lanzamientos del FSD y los robotaxis, es pésimo”, declaró Aaron Davis, socio codirector del bufete de abogados Davis Goldman. “Ahora existe la opinión generalizada de que algunos aspectos del negocio de Tesla no son seguros y que tal vez la seguridad que la compañía anuncia no sea la que se esperaba”.

    El FSD es una versión avanzada del piloto automático. Mientras que el piloto automático, que ha sido actualizado desde 2019, controla la velocidad, la distancia y el centrado del carril en autopistas, el FSD puede operar en calles urbanas, ayudando al vehículo a realizar giros automáticos y cambios de carril.

    Lee: Tesla deberá pagar 329 mdd por accidente mortal relacionado con su piloto automático

    “Este caso no tiene implicaciones directas para el lanzamiento del FSD de Tesla”, afirmaron los analistas de Piper Sandler en una nota el domingo, citando las versiones modernas del software.

    Un portavoz de Tesla reconoció que la compañía había recibido una solicitud de comentarios de Reuters, pero no los había proporcionado hasta el momento de la publicación.

    Camino regulatorio por delante

    Perfeccionar los vehículos autónomos ha resultado más difícil de lo previsto. Los altos costos del hardware, años de ensayo y error, y los obstáculos regulatorios han obligado a muchas empresas a cerrar o reorientarse, incluida Cruise, la unidad de General Motors.

    Sin embargo, Musk ha seguido lo que él llama un camino más simple y barato, basado únicamente en cámaras e inteligencia artificial, en lugar de sensores costosos como lidar y radares, utilizados por Waymo (de Alphabet), Zoox (de Amazon) y otros.

    Tras años de plazos incumplidos, Musk lanzó en junio una pequeña prueba de robotaxi con alrededor de una docena de SUV crossover Model Y en Austin, Texas, cada uno supervisado por un monitor de seguridad humano en el asiento del pasajero delantero.

    Aunque Musk aseguró que Tesla estaba siendo “súper paranoico en cuanto a la seguridad”, también se comprometió a expandir el servicio rápidamente y hacerlo disponible para la mitad de la población estadounidense en los próximos cinco meses, en marcado contraste con el lanzamiento cauteloso de Waymo durante años.

    Hasta la entrada de Tesla, Waymo era la única empresa estadounidense que operaba un servicio de robotaxi pago y sin conductor.

    Tesla está actualmente a la espera de aprobaciones en varios estados, incluidos California, Nevada, Arizona y Florida.

    El Departamento de Vehículos Motorizados de California se negó a comentar sobre el impacto del veredicto en la aprobación regulatoria. Nevada informó que mantuvo conversaciones con Tesla sobre un programa de robotaxis hace algunas semanas, mientras que Arizona indicó que aún está evaluando la solicitud de certificación de la compañía.

    Ninguno de los dos comentó sobre el veredicto. Florida no respondió.

    Tesla normalmente ha ganado otros litigios relacionados con el piloto automático o ha llegado a acuerdos extrajudiciales. Sin embargo, el veredicto de Florida destaca. Varios casos similares siguen pendientes.

    El caso en cuestión involucró a un sedán Model S que atravesó una intersección y chocó contra una Chevrolet Tahoe estacionada, mientras las víctimas estaban de pie junto a ella. El conductor se había agachado para recoger un teléfono celular que se le cayó y, supuestamente, no recibió ninguna alerta al pasarse una señal de alto antes del impacto.

    El jurado determinó que el piloto automático de Tesla presentaba un defecto y declaró a la empresa parcialmente responsable, a pesar de que el conductor admitió su culpa.

    “Conseguir que los reguladores actúen llevará tiempo, y ese tiempo supera el plazo de fin de año”, declaró Gene Munster, socio director de Deepwater Asset Management, inversor en Tesla. “Desde el punto de vista de imagen, es un golpe bajo”.

    Con información de Reuters

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