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    El diseño interior en América Latina ha dejado de interpretarse como un simple ejercicio de tendencias estacionales. En la actualidad, existe una convicción arquitectónica y conceptual firme que aporta un significado más profundo al propósito de la disciplina: la noción de que el verdadero diseño no caduca con el cambio de clima.

    “Las decisiones fundamentales de un proyecto, la arquitectura, las proporciones, la distribución, la materialidad y la paleta principal, están llamadas a perdurar mucho más allá de una temporada”, afirma, de manera contundente, Mariangel Coghlan, directora académica del diplomado en Arquitectura de Interiores, de la Universidad Panamericana.

    Bajo este enfoque, el verano, lejos de exigir una transformación radical del hogar, actúa como un “catalizador de matices”. En este sentido, la también fundadora del Estudio Mariangel Coghlan, destaca una creciente valoración de los materiales honestos y de todo aquello que refleja identidad y arraigo: maderas naturales, fibras vegetales, piedras, cerámicas artesanales, textiles tejidos a mano y acabados que muestran la belleza de la materia en su estado más auténtico.

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    Latinoamérica
    Foto: Mariangel Coghlan

    “En Latinoamérica tenemos un profundo arraigo a nuestra cultura y tradiciones. Buscamos conectar, cada vez más, a través de los materiales, las formas y el color, logrando estéticas que nos llenen de orgullo. Pretendemos crear espacios que se sientan vivos, humanos y honestos, donde el diseño refleje quiénes somos y de dónde venimos”, coincide Loretta Canzoneri, fotógrafa y arquitecta interiorista que dirige la estrategia de merchandising de KARE Design México.

    EL COLOR COMO ALIADO

    Históricamente, el lenguaje visual del continente ha sido encasillado en el folclor o en la saturación estridente. Sin embargo, la madurez del diseño local demuestra una evolución sustancial hacia la sutileza.

    “El lenguaje latinoamericano en el diseño de interiores no se expresa a través de tendencias estacionales, sino en una forma particular de entender la relación entre las personas y los espacios que habita”

    Mariangel Coghlan, arquitecta y diseñadora de interiores

    Respaldada por tres décadas de trayectoria en el interiorismo, Coghlan analiza esta transformación: “Latinoamérica siempre ha sido reconocida por su riqueza cromática, pero hoy el color se utiliza de una manera más sofisticada y emocional. Los tonos inspirados en la tierra, la vegetación, el mar y los paisajes naturales de nuestra región adquieren protagonismo porque nos conectan con nuestro entorno y generan una sensación de bienestar”.

    diseño de interiores
    Foto: Mariangel Coghlan

    Esta búsqueda se complementa con una tendencia global muy marcada hacia la autenticidad y la revalorización del pasado, señala Canzoneri. En este mundo hiperconectado y muchas veces despersonalizado, “el interiorismo latinoamericano se apoya en su herencia para proponer estéticas contemporáneas que permitan reinterpretar la propia identidad”.

    “El uso de colores terrosos, materiales honestos y elementos naturales favorecen una reconexión con la tierra y con nuestras raíces”

    Loretta Canzoneri, arquitecta interiorista

    DUALIDAD VITAL

    Habitar el verano implica asimilar una dualidad intrínseca: la vibrante energía del sol exterior y la profunda necesidad psicológica de calma, silencio y reposo que el cuerpo y la mente exigen hoy en día. ¿Cómo reconciliar ambas fuerzas sin caer en la saturación?

    “La respuesta no está en eliminar el color o la energía, sino en utilizarlos con intención. Un espacio puede ser luminoso, vibrante y lleno de vida sin resultar estridente”, acentúa Coghlan. Es ahí donde radica el verdadero desafío: en lograr la armonía perfecta entre luz, color, textura, proporción y materialidad.

    MATERIA HONESTA

    La columna vertebral de los interiores de un verano atemporal se sostiene sobre materiales en su estado más auténtico.

    Fibras naturales: Tras un gran auge en el mundo de la moda, las fibras ganan un terreno definitivo en el interiorismo. Hoy no solamente se encuentran en textiles, sino en piezas decorativas, mobiliario y tejidos estructurados, invitando a explorar nuevas posibilidades táctiles.

    Barro: Ya sea rojo, negro o verde, el barro continúa sorprendiendo, tanto en objetos utilitarios cotidianos como en piezas decorativas de gran formato que aportan un carácter rotundo.

    Piedra volcánica: Se mantiene como un material noble y sumamente relevante gracias a su fuerte vínculo con las raíces, la geología y el territorio latinoamericano.

    Fuente: Mariangel Coghlan y Loretta Canzoneri

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    Latinoamérica
    Foto: MA

    La luz natural, desde la visión de Canzoneri, juega un papel fundamental en términos de armonía, ya que suaviza los espacios y favorece una atmósfera de calma: “Cuando la luz se integra junto con materiales nobles que fortalecen la conexión con la naturaleza, se crean entornos que transmiten energía y vitalidad, sin renunciar a la serenidad que buscamos en nuestro día a día”.

    Es precisamente ese impacto en la vida cotidiana lo que lleva a Coghlan a sostener una verdad irrefutable: los espacios tienen la capacidad latente de influir en cómo nos sentimos, pensamos y nos relacionamos. “Más que diseñar espacios visualmente atractivos, nuestra responsabilidad como interioristas es crear atmósferas que acompañen la vida de las personas. Las estaciones pasan. Los espacios permanecen”.

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