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    Funcionarios de los gobiernos de Estados Unidos y Rusia discutieron varios acuerdos energéticos en el marco de las negociaciones celebradas este mes para alcanzar la paz en Ucrania, según cinco fuentes familiarizadas con las conversaciones.

    Estos acuerdos fueron presentados como incentivos para alentar al Kremlin a aceptar la paz en Ucrania y para que Washington alivie las sanciones contra Rusia, indicaron las fuentes. Rusia ha quedado aislada de la mayoría de las inversiones internacionales en su sector energético y de la firma de acuerdos importantes debido a las sanciones impuestas tras la invasión de Ucrania en febrero de 2022.

    Los funcionarios discutieron la posibilidad de que Exxon Mobil regresara al proyecto de petróleo y gas Sakhalin-1 en Rusia, señalaron tres de las fuentes. También plantearon la opción de que Rusia adquiriera equipos estadounidenses para sus proyectos de gas natural licuado (GNL), como Arctic LNG 2, que se encuentra bajo sanciones occidentales, dijeron cuatro fuentes.

    Ninguna de las fuentes pudo ser identificada porque no estaban autorizadas a hablar públicamente sobre las negociaciones. Otra propuesta fue que Estados Unidos comprara a Rusia buques rompehielos de propulsión nuclear.

    Las conversaciones se desarrollaron durante la visita del enviado estadounidense Steve Witkoff a Moscú a principios de mes, donde se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin y con el enviado para inversiones, Kirill Dmitriev, según tres fuentes. También fueron abordadas en la Casa Blanca con el presidente estadounidense Donald Trump, afirmaron dos fuentes. Estos temas incluso se discutieron brevemente en la cumbre de Alaska el 15 de agosto, agregó otra fuente.

    “La Casa Blanca tenía mucho interés en poder publicar un titular tras la cumbre de Alaska anunciando un gran acuerdo de inversión”, comentó una de las fuentes. “Así es como Trump siente que ha logrado algo”.

    Un funcionario de la Casa Blanca señaló que Trump y su equipo de seguridad nacional continúan dialogando con funcionarios rusos y ucranianos para organizar una reunión bilateral que detenga la violencia y ponga fin a la guerra. Agregó que no conviene al interés nacional negociar estos asuntos públicamente.

    Un portavoz de Dmitriev declinó hacer comentarios. Exxon Mobil también rehusó pronunciarse, mientras que Rosneft y Novatek no respondieron a las solicitudes de comentarios.

    Conversaciones en paralelo con amenazas

    Trump ha amenazado con imponer más sanciones a Rusia si no avanzan las conversaciones de paz y con aplicar fuertes aranceles a la India, uno de los principales compradores de petróleo ruso. Estas medidas dificultarían que Moscú mantenga el mismo nivel de exportaciones petroleras.

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    El estilo negociador de Trump ya había quedado en evidencia en las conversaciones sobre Ucrania, cuando a principios de este año los mismos funcionarios exploraron maneras para que Estados Unidos reanudara el flujo de gas ruso a Europa. Sin embargo, esos planes se frenaron en Bruselas, que planteó eliminar gradualmente las importaciones de gas ruso para 2027.

    Las últimas discusiones se centraron en acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y Rusia, marcando un distanciamiento respecto de la Unión Europea, que como bloque se ha mantenido firme en su apoyo a Ucrania.

    El mismo día de la cumbre de Alaska, Putin firmó un decreto que permitiría a inversores extranjeros —incluida Exxon Mobil— recuperar acciones del proyecto Sakhalin-1, condicionado a que los accionistas foráneos adopten medidas para favorecer el levantamiento de sanciones occidentales.

    Exxon abandonó su negocio en Rusia en 2022 tras la invasión de Ucrania, registrando un cargo por deterioro de 4.600 millones de dólares. Su participación del 30% como operador en Sakhalin-1, en el extremo oriental del país, fue confiscada por el Kremlin ese mismo año.

    Estados Unidos ha impuesto varias rondas de sanciones al proyecto ruso Arctic LNG 2 desde 2022, incluyendo restricciones al acceso a buques de clase hielo necesarios para operar en esa región durante gran parte del año.

    El proyecto, propiedad mayoritaria de Novatek, comenzó a recibir apoyo de grupos de presión en Washington el año pasado en un intento de reconstruir relaciones y lograr el levantamiento de sanciones. La planta Arctic LNG 2 reanudó el procesamiento de gas natural en abril, aunque a un ritmo reducido, informó Reuters. Este año ha realizado cinco embarques en buques cisterna a pesar de las sanciones. Un tren de producción se suspendió previamente debido a las dificultades de exportación.

    El plan original contemplaba tres trenes de procesamiento de GNL. El tercero se encuentra aún en fase de diseño y se prevé que la tecnología sea suministrada por China.

    Según una de las fuentes, Washington busca incentivar a Rusia a comprar tecnología estadounidense en lugar de china como parte de una estrategia más amplia para debilitar las relaciones entre Moscú y Pekín.

    China y Rusia declararon una “asociación estratégica sin límites” pocos días antes de que Putin ordenara la invasión de Ucrania. El presidente Xi Jinping se ha reunido con Putin en más de 40 ocasiones en la última década, y en meses recientes el mandatario ruso ha descrito a China como un aliado clave.

    Con información de Reuters

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