El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) pidió al gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo poner en marcha una reforma fiscal, que le dé ingresos y así no seguir pidiendo préstamos y financiamiento ni aumentar la deuda de México.
“Este Instituto exhorta a las autoridades a implementar de inmediato una reforma fiscal estructural, que amplíe la base de ingresos, a transparentar las cifras de finanzas públicas con supuestos alineados al consenso de mercado, y a preparar un plan de contingencia ante la potencial pérdida del grado de inversión”, manifestó el organismo al mando de Gabriela Gutiérrez Mora.
Día tras día, la ventana de acción para el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo se cierra para sanear las finanzas públicas, lo cual debe ser mediante una estrategia fiscal efectiva, afirmaron seis análisis realizados por especialistas económicos consultados por el IMEF.
El organismo consideró que México requiere sanear las finanzas públicas con una estrategia fiscal efectiva que combine disciplina en el gasto, aumento de ingresos, reformas estructurales en Pemex y en las pensiones, además de un entorno de certidumbre jurídica.
A marzo de 2026, la deuda bruta del sector público alcanzó 53.9 por ciento del PIB (o 20.1 billones de pesos), el nivel más alto desde 2016, dijo el ente empresarial.
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El IMEF resaltó que la Secretaría de Hacienda revisó al alza el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público (SHRFSP) a 54.7 por ciento para cierre de año, pero estimaciones ajustadas señalan que podría alcanzar 60 por ciento, que representa un elemento cuantitativo determinante en la metodología de las calificadoras.
Agregó que las rigideces del gasto son implacables en pensiones y costo financiero de la deuda absorben conjuntamente 10 por ciento del PIB, (las pensiones se duplicaron de 3.4 por ciento en 2018 a 6 por ciento en 2026).
“El espacio fiscal disponible es de apenas de entre 1.5 por ciento a 1.9 por ciento del producto interno bruto”, comentó.
El IMEF añadió que México necesita superávits primarios superiores a 1 por ciento del PIB de forma permanente, algo que históricamente casi ningún gobierno ha sostenido.
“Si Mexico pierde el grado de inversión, los fondos institucionales globales ejecutarán ventas forzadas de bonos, el costo del crédito se disparará y se activará una espiral de deterioro de muy difícil revertir”, añadió.
El organismo señaló que el gasto público de México es cada vez más rígido, ya que el 60 por ciento del gasto comprende una combinación de gastos obligatorios y fijos, como pensiones, subsidios, servicio de la deuda pública y participaciones a estados y municipios.
Mencionó que los conceptos representan 70 por ciento de los ingresos del sector público y en 2025 excedieron los ingresos tributarios, situación que muy probablemente se repita en 2026.
“Esto indica que el gobierno federal tiene que endeudarse más para pagarlos”, declaró el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas.
En 2024, dijo el IMEF, el rubro que más aumentó fue el de los subsidios y transferencias, así como aumentó la inversión fija en proyectos sumamente caros y que requieren partidas presupuestales permanentes.
“Ambos aumentaron doble dígito en términos reales y llevaron al país a alcanzar un déficit de prácticamente 6 por ciento del PIB”, dijo.
El organismo mencionó que la mayoría de los gastos de apoyo social son difíciles de reducir porque generarían un reclamo de la población, se ha sacrificado la inversión fija en un esfuerzo para reducir el déficit.
“Pero no se ha logrado en la medida que se requiere para llevarlo a un nivel menor al 4 por ciento. En 2025, el déficit fue de 4.8 por ciento y muy probablemente rondará alrededor de ese nivel este año.
“Este gasto excesivo ya generó una baja en la calificación de la deuda del gobierno federal, y de no lograrse reducir más, pudiera ocasionar la pérdida del grado de inversión de nuestra deuda por parte de las calificadoras de crédito” detalló.
El IMEF consideró que el costo financiero de la deuda mexicana es mayor que la que se tenía hace ocho años y perder el grado de inversión elevaría su costo mucho más.
“En 2025, México pagó 6 por ciento del PIB en pensiones, por lo que es “muy probable que esa cifra aumente a 8 por ciento en 2030”, indicó.










