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    (Reuters).-Los ingresos de Tesla en el segundo trimestre cayeron 12%, la más drástica en una década, a raíz de una disminución en la demanda global de sus vehículos eléctricos, en un entorno desafiante marcado por la intensificación de la competencia en China y las crecientes controversias relacionadas con Elon Musk.

    Tesla registro ingresos por 22.5 mil millones de dólares, una caída significativa frente a los 25.5 mil millones registrados en el mismo trimestre del año anterior.

    En tanto, las ganancias ajustadas por acción quedaron por debajo de lo estimado por analistas.

    La automotriz con sede en Texas no ofreció una actualización sobre su pronóstico anual de entregas, tras retirarlo en abril aludiendo a un panorama económico incierto, exacerbado por los nuevos aranceles a las importaciones automotrices impuestos por el presidente Donald Trump.

    Mientras tanto, inversionistas siguen a la espera de una señal clara sobre cómo Tesla planea recuperar su crecimiento frente a competidores que ofrecen vehículos eléctricos más accesibles.

    Lee : Tesla de Musk prevé caída de ganancias tras histórico descenso en ventas

    Una de las grandes esperanzas de Tesla es su nuevo modelo asequible, cuya producción inicial arrancó en junio.

    Aunque aún no se han revelado detalles ni cifras sobre unidades fabricadas, se espera que la producción en volumen comience en la segunda mitad del año.

    Tesla también apuesta por innovaciones como su robotaxi Cybercab y su camión Semi, ambos previstos para 2026, aunque aún sin fechas concretas de lanzamiento.

    Sin embargo, los ingresos también se vieron afectados por una caída del 51% en la venta de créditos regulatorios, una fuente importante de ingresos para Tesla, ya que otras automotrices los compran para cumplir con normas de emisiones.

    A pesar de este golpe, el margen bruto automotriz (sin contar los créditos) fue de 14.96%, superando las estimaciones de Wall Street. Aun así, la reacción del mercado fue tibia: las acciones de Tesla se mantuvieron estables tras el anuncio.

    El panorama se complica por factores internos y externos. Elon Musk ha desviado atención de la compañía tras fundar un nuevo partido político y protagonizar conflictos públicos con figuras como Donald Trump.

    Además, varias salidas de ejecutivos clave,  incluido un alto mando responsable de ventas y producción en América del Norte y Europa han encendido las alarmas sobre la estabilidad del equipo directivo.

    Con todo, Tesla sigue apostando a largo plazo por la integración entre IA, energía y movilidad, aunque su desafío inmediato es recuperar tracción en un mercado cada vez más competitivo.

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